François y Nerine Pienaar
François y Nerine Pienaar - agencias

Dos padrinos sudafricanos para la Princesa Gabriela de Mónaco

Charlene no olvida sus raíces y elige a uno de sus hermanos y una amiga íntima

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Las nuevas obligaciones de Charlene Wittstock como Princesa de Mónaco no han hecho olvidar a la antigua nadadora olímpica sus orígenes. En la mañana de ayer se hacían públicos los nombres de los futuros padrinos de los príncipes Jaime y Gabriela, quienes recibirán el Bautismo el próximo domingo 10 de mayo, en la catedral de Montecarlo. El Príncipe Heredero será apadrinado por dos familiares de Alberto II: Christopher Le Vine Jr., hijo de uno de los primos hermanos del Príncipe Alberto por parte de madre (la Princesa Gracia), y Diane de Polignac Nigra, de la rama paterna (el Príncipe Rainiero).

Lo que ha sorprendido más es la «pica sudafricana» de Charlene en la línea de sucesión al Trono. Los padrinos de Gabriela serán su hermano Gareth Wittstock y su íntima amiga Nerine Pienaar, esposa del capitán de la legendaria selección de rugby de 1995, François Pienaar.

Gareth Wittstock y su mujer, Roisin Galvin, permanecen junto a Charlene desde que ésta se instaló en el Principado. Desde la infancia, la Princesa comparte con sus dos hermanos, Gareth y Sean, una estrechísima relación basada en la unidad y la lealtad de los Wittstock. Gareth y Roisin acompañan a la esposa de Alberto II en los principales actos de la vida palaciega y siempre permanecen a su lado para prestarle apoyo y hacerle sentir en familia.

Gareth se trasladó a Mónaco cuando su hermana y el Príncipe Alberto todavía eran novios, y allí ha nacido su primera hija Kaia Rose, que apadrinaron los propios Soberanos monegascos. Ahora, Charlene le devuelve el honor haciéndole padrino de la pequeña Gabriela.

La madrina de la niña, Nerine Pienaar, y su esposo François son viejos amigos de Charlene. Ambos asistieron a su boda como parte del selecto grupo de sudafricanos que tuvieron la oportunidad de presenciar el enlace. A Charlene y a los Pienaar les une su pasión por el deporte. Ella como nadadora olímpica del equipo sudafricano y él, como ganador de la Copa del Mundo de rugby de 1995. Además, tenían en común una relación muy cercana con el desaparecido presidente de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela.

Pienaar y Mandela se conocieron durante la Copa del Mundo de Rugby de 1995, un acontecimiento que simbolizó el final del régimen del apartheid. La imagen de Mandela con la camiseta de los «Springboks» –nombre con el que se conoce al conjunto nacional de rugby, que durante décadas fue el deporte de la minoría blanca sudafricana– emocionó a la joven Charlene, que por aquel entonces tenía 17 años. Años más tarde, como Princesa de Mónaco tuvo el privilegio de conocer y entablar amistad con el expresidente sudafricano. Tanto Charlene como el propio Alberto II han apoyado en innumerables ocasiones la Fundación Mandela y al Fondo de Nelson Mandela Para la Infancia.

Pese a sus tareas en el Principado, Charlene ha cultivado su compromiso con Sudáfrica a través de las acciones sociales de su fundación y el apoyo a las iniciativas de otro Nobel de la Paz, Desmond Tutu.