Belén Esteban: «Jamás haría una película porno. Ese es mi límite»
Belén Esteban posa para ABC en una suite del Hotel Wellington de Madrid - ernesto agudo

Belén Esteban: «Jamás haría una película porno. Ese es mi límite»

La colaboradora de «Sálvame» debuta como escritora y habla de todo con ABC: «No soy adicta a la fama»

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«Este libro no lo he hecho sola. Tengo los estudios justitos para andar por la vida», advierte Belén Esteban en el prólogo de sus memorias. Pero está claro que sin ella, esta ópera prima no habría podido ser el fenómeno comercial en el que se ha convertido en las últimas horas. «Ambiciones y reflexiones» (Espasa) salió a la venta este martes y ya está agotado en todas las librerías. Más de 20.000 ejemplares vendidos en menos de 24 horas. Y en la editorial pronostican «muchas reediciones». Pero, ¿cuál es el toque de oro de «la Esteban»? «Soy una tía muy normal, y eso a la gente le gusta», dice la copresentadora de «Sálvame» en un encuentro con ABC en el Hotel Wellington.

«Estuve encerrada durante ocho meses en este hotel para escribir el libro», revela entre cigarrillo y cigarrillo. Y la espera valió la pena. Las memorias de Esteban son tan explosivas como cada una de sus apariciones televisivas. En ellas confiesa que su último marido, Fran Álvarez, era mejor amante que Jesulín de Ubrique; que la finca «Ambiciones» de los Janeiro es como «Falcon Crest» –«pero con polvo en verano y barro en invierno»–; y que solo es una «yonqui» de su familia, aunque acepta que sufrió una larga adicción de la que ahora se está recuperando. «Voy tres veces a la semana al médico y están muy contentos con los resultados. Por eso volví a la tele», dice.

Como era de esperar, estas memorias del «belenismo» dicen más de la cuenta y dejan a los Janeiro a la altura del betún, recordándole a toda España que cuando quedó embarazada de Jesulín, el patriarca de los Ubrique le pidió que abortara. «Me he abierto mucho. Pero no hay nada que me dé vergüenza, salvo cuando hablo de mis adicciones», reconoce. A sus vicios les dedica un capítulo entero, «Adicta a la vida», en el que confirma que durante su participación en «¡Más que baile!» se «metía» antes de entrar en el plató. «Solo pensaba si mañana tendría para ponerme», se lamenta.

Ave Fénix mediático

Pero Belén jura que las drogas ya son parte del pasado y que ahora es «una mujer nueva». «Me acuesto prontísimo y me levanto prontísimo. Incluso estoy leyendo. Ahora he comenzado ‘‘El canto del cuco’’, de J.K. Rowling. He tardado en descubrir esta vida, pero ahora estoy súper feliz». ¿Y por qué no se decidió antes a dar un giro a su vida? «Porque tenía mucha gente que me molestaba alrededor», responde este «ave fénix televisivo» –Boris Izaguirre dixit– que también ha dejado de llorar. «Antes lo hacía por cualquier cosa, pero ahora no me conmueve nada. Es una coraza que me he hecho».

Con o sin blindaje, el corazón de Belén sigue intacto. «Me gustaría envejecer con alguien a mi lado que me quiera. No puedo renunciar al amor», admite. En cambio, sí se imagina abdicando de su título de «princesa del pueblo». «Me encantaría dejar la televisión y vivir sin hacer nada, pero ahora no puedo, necesito el dinero», admite, mientras reconoce que no está «enganchada» a la fama y que podría vivir sin ella.

Pero como no puede renunciar a los platós, tampoco le molesta soñar con su futuro televisivo. «Puedo dar juego en cualquier programa, estoy preparada para todo. Salvo para los deportes. Lo único que no haría es una película porno. Ese es mi límite», exclama mientras termina un nuevo «piti», alegando que estudió en un colegio de monjas y que de niña «soñaba con ser misionera». «Pero enseguida se me quitó».