Wang Jianlin, el magnate chino que ha hecho posible un Hollywood chino
Wang Jianlin, el magnate chino que ha hecho posible un Hollywood chino - reuters

El «rey del ladrillo» inaugura su Hollywood chino

Wang Jianlin, un antiguo soldado enriquecido con la construcción, se propone trasladar la meca del cine a su país

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Si antes había un «sueño americano» construido por magnates estadounidenses hechos a sí mismos, el color del dinero lo pintan ahora multimillonarios chinos como Wang Jianlin, quien en menos de tres décadas ha pasado de ser un simple soldado a convertirse en el hombre más rico de su país. Encumbrado al amparo de la burbuja inmobiliaria, que se ha disparado en China por la frenética urbanización que ha traído su extraordinario crecimiento económico, se propone ahora levantar un Hollywood de ojos rasgados.

Con una inversión de 50.000 millones de yuanes (6.000 millones de euros), Wang Jianlin construirá en la ciudad costera de Qingdao un complejo con 20 estudios de cine, ocho hoteles de lujo, un parque temático con el correspondiente museo de cera de sus estrellas y hasta un club náutico para sus yates. Con su primera fase abierta en 2016, debería estar plenamente operativo en 2017, cuando el magnate espera rodar allí 30 películas extranjeras y cien producciones nacionales cada año.

Para ello, Wang Jianlin asegura contar con el apoyo de importantes productoras, que han puesto sus ojos en China porque ya han superado a Japón como el segundo mayor mercado cinematográfico del mundo. Aunque la censura del régimen sólo permite estrenar 34 películas extranjeras al año, de las cuales 14 deben ser proyectadas en pantallas de 3D o formato Imax, sus taquillas vendieron en 2012 más de 2.000 millones de euros en entradas.

Astros consolidados

Una jugosa tarta que Wang Jianlin, propietario de la mayor cadena de cines de China, está dispuesto a compartir con Hollywood. Apadrinando la Ciudad del Cine Oriental de Qingdao, el domingo acudieron a su presentación astros como Leonardo DiCaprio, Nicole Kidman, John Travolta, Catherine Zeta-Jones, Ewan McGregor, Christoph Waltz o Kate Beckinsale, que desfilaron por la alfombra roja junto a celebridades chinas como Zhang Ziyi, Jet Li y Tony Leung. Todo un firmamento para cumplir el sueño de Wang Jianlin, quien nació en 1955 en la provincia sureña de Sichuan y se enroló de adolescente en el Ejército Popular de Liberación para seguir los pasos de su padre, que había luchado junto a Mao Zedong contra los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Tras licenciarse con honores como oficial, después de 16 años, Wang Jianlin entró a trabajar en una inmobiliaria con fuertes deudas que pertenecía al puerto de Dalian, al norte de China. Allí escaló hasta alcanzar el puesto de director general en 1992, justo el mismo año en que llegaba a la alcaldía Bo Xilai, el gerifalte del Partido Comunista que acaba de ser condenado por corrupción.

Simple coincidencia o no, lo que parece imposible en un régimen autoritario donde el poder político, militar y económico están tan estrechamente relacionados, Wang Jianlin ha prosperado al amparo del Grupo Dalian Wanda, una de las principales inmobiliarias de China. Según «Forbes», es el magnate más rico del país al atesorar una fortuna de 10.620 millones de euros y, tras adquirir el grupo AMC Entertainment Holdings por 2.000 millones, ya posee la mayor cadena de cines del mundo. Su próximo objetivo: un Hollywood chino.