El helado

De Persia a Hipócrates, de Catalina de Medici a Berthillon

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Como tantas otras cosas de las que disfrutamos en la actualidad, el helado fue inicialmente un invento persa, ya que los primeros indicios de un producto que combinaba el hielo con cremas de distintos sabores proceden del actual Iran, 500 años a.C. Se trataba de mezclas de azafrán, frutas y plantas con piezas de hielo.

Los griegos mezclaban la nieve con la miel allá por la misma época, un invento alabado por Hipócrates, que declaraba que se trataba de una combinación que aportaba bienestar. En China, unos 200 años antes de Cristo, se congelaba la mezcla de la leche con arroz y sirope y Nerón en Roma pedía de postre hielo traído de las montañas combinado con pequeños trozos de fruta.

En el Medievo, los viajes de Marco Polo llevaron el helado a la actual Italia, donde se convirtió en una delicia conocida y apreciada por la élite. Y en el siglo XVI, Catalina de Medici, que dejó su país para ir a Francia y casarse con Enrique II, exporto así con su influencia el helado y el sorbete.

Actualmente distribuido y elaborado en todo el mundo, adorado por pequeños y mayores, su calidad varía enormemente de uno a otro proveedor, aunque sobre gustos, no hay nada escrito. Entre los mejores helados del mundo están los de Berthillon en París, Gelateria Valentino y Gelateria dei Gracchi en Roma, Los Alpes y La Romana en Madrid. Pero lo cierto es que con sol y calor, casi cualquier helado es un estupendo digestivo o merienda.