Imagen de los cuatro candidatos y del moderador, en el debate de RTVE - Ángel de Antonio
Elecciones Generales

Debate TVEAlbert Rivera apabulla a Pedro Sánchez con la foto en Pedralbes con Quim Torra

El presidente de Ciudadanos volvió a tender la mano a Pablo Casado y le echó en cara un presunto pacto con el PNV

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MadridActualizado:

Una imagen vale más que mil palabras. Pedro Sánchez ponía en valor su famoso «no es no» para defender que nunca permitirá un referéndum secesionista en Cataluña ni su independencia, cuando una fotografía asomó en el atril del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera: la reunión en el Palacio de Pedralbes, en Barcelona, entre Quim Torra y el presidente del Gobierno. Entonces, Torra entregó al jefe del Ejecutivo un documento con veintiuna exigencias que permaneció oculto hasta que el presidente de la Generalitat dio a conocer su existencia la pasada Navidad.

Albert Rivera fue de menos a más en el debate de ayer, mostrándose cómodo especialmente en el bloque sobre política territorial, en el que su partido mantiene un firme discurso en favor de la unidad de España. La foto de Pedralbes incomodó a Sánchez, que sacó apresuradamente a colación la imagen de Colón «con la ultraderecha», en aquella manifestación para exigir elecciones en la que se unieron, entre otros partidos, PP, Cs y Vox.

El presidente liberal no mordió el anzuelo. En su intervención inicial ya había admitido cómo se le cayeron las lágrimas el día que la mayoría independentista en el Parlamento catalán declaraba unilateralmente la independencia el 27 de octubre de 2017, y es algo con lo que atacó a Sánchez constantemente. No le perdona las negociaciones con los independentistas, como tampoco las propuestas de Miquel Iceta, primer secretario del PSC, sobre indultos y referendos.

Precisamente, una de las imágenes curiosas del debate fue la del candidato de Cs dejando sobre el atril de Sánchez el recorte de una noticia en la que Iceta se mostraba partidario de indultar a los máximos responsables del «procés» en el caso de que se produzca condena.

Rivera se mostró muy cómodo en el bloque territorial, donde confrontó a Sánchez y marcó el ritmo

Como habían adelantado en su equipo, los ataques de Rivera se centraron en la figura de Sánchez. Prácticamente ignoró a Iglesias -salvo para recordar que puede dirigir la economía de España como «vicepresidente» de Sánchez-, y se acordó de Casado solo para recriminarle la posibilidad de pactar con el PNV tras los comicios.

Casado despejó esta opción a todas luces y solo señaló como posibles socios a Rivera y a Abascal, ausente en el debate, de manera implícita. Rivera le tendió la mano por enésima vez, y volvió a quedarse sin respuesta.

Su puesta en escena y su agilidad contrastó con sus escasas propuestas

De Sánchez tampoco la obtuvo. Ni le contestó a su pregunta sobre si indultará a los soberanistas en prisión provisional tras el juicio ni le aclaró si dimitirá en el caso de que haya sentencia condenatoria en la macrocausa contra los ERE irregulares en Andalucía, bajo gobierno socialista.

Rivera cargó contra el bipartidismo por los «nueve de cada diez contratos basura» que hay ahora mismo y se reivindicó como el presidente de «todas las familias»: las LGTBI, las tradicionales y las monoparentales. «Me he divertido», dijo al salir, pensando ya en la cita de Atresmedia.