Un grupo de personas utilizando ordenadores y móviles delante de una pantalla de Google
Un grupo de personas utilizando ordenadores y móviles delante de una pantalla de Google - REUTERS

Las tecnológicas dejan en el aire el futuro económico de la banca

Empresas como Google y Facebook discuten el negocio del sector tradicional pese a los riesgos en el tratamiento de los datos

MadridActualizado:

La tecnología todo lo inunda y no queda un solo rincón sin que internet esté presente. De hecho, las empresas más valiosas del mundo son tecnológicas. Amazon, Facebook, Google, Apple... son solo algunos de los gigantes que mueven los «hilos electrónicos» del mundo. Como ejemplo, este último gestiona unas 3.500 millones de búsquedas diarias, con una población mundial de más 7.600 millones de personas; la red social aglutina 2.200 millones de cuentas activas; y la tienda online ya es la sociedad con mayor valor bursátil del globo, más de 800.000 millones de dólares. Y, ahora, su objetivo más que nunca está en el dinero; pero no en acumularlo, sino en gestionarlo.

Google recibió esta semana una nueva licencia para operar en Irlanda (y, por ende, toda la Unión Europea) como entidad de pago y hace dos semanas lo mismo en Lituania. Las autorizaciones son idénticas entre sí y, de hecho, la multinacional ya poseía una en Reino Unido pero el Brexit les ha obligado a moverse con premura para mantener abierto el mercado comunitario, como le ocurre a tantas otras empresas ante la amenaza de su salida de la UE. De esta manera, el buscador puede realizar transferencias, domiciliaciones, gestionar tarjetas... todo ello como si de un banco se tratara, pero sin serlo realmente. Misma o idéntica situación se da en Facebook, Apple o Samsung, habilitadas para operar como entidades de pago.

«Cuantas más empresas haya, mayor será la competencia y prestarán un mejor servicio al cliente, que tendrá nuevos servicios o los mismos pero a un menor coste», dice Antonio Herráiz, director del Programa de Banca Digital, Innovación y Tecnología Financiera del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Dicha competencia por parte de las tecnológicas abre un nuevo planteamiento en los pagos en el sector bancario, ante lo cual este llama a que se dé en las mismas condiciones. La Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) celebran la entrada de las llamadas «big tech», con condiciones. Ambas patronales exigen que tengan que estar sujetos a la misma regulación, supervisión y obligaciones, por el bien del consumidor, porque lo que importa «es qué se hace, no quién lo hace», afirman desde la CECA.

«Con la excusa de ofrecer mejores servicios toman posiciones ventajosas que pueden ser preocupantes y acabar en que dominen el mercado», dice un experto

Juan Abellán, profesor de Finanzas de EAE Business School, destaca que las tecnológicas «juegan en otra liga», en referencia a que no tienen el nivel de control ni las garantías de la banca. Frente a ello, considera que «con la excusa de ofrecer mejores servicios toman posiciones ventajosas que pueden ser preocupantes y acabar en que dominen el mercado».

Esa preocupación la ponen de manifiesto las dos patronales del sector financiero, aunque con matices. La AEB señala que su entrada necesita de un análisis sobre impacto en la competencia, la estabilidad financiera y la protección al consumidor para evitar «nuevas formas de concentración y riesgos sistémicos». La CECA, en cambio, va más allá en su ofensiva: «El modelo principal de negocio de Google está basado en la venta de información. Si algo es bueno y gratis, el producto eres tú. A quién puede Google vender los datos financieros de un consumidor y lo que se puede hacer con ellos es algo más cuestionable y que es normal que despierte susceptibilidades en muchos clientes. Que se sepa que soy de un equipo de fútbol, que me gusta un tipo de películas o que estoy buscando determinadas cosas en internet no es lo mismo que conocer mi situación financiera». En otras palabras, alerta de que la confianza puede verse quebrada, más cuando estas compañías viven de los datos de sus clientes. Facebook, por ejemplo, es uno de los casos más preocupantes por su política de venta de información sensible de usuarios y los hackeos sufridos. «Es un riesgo enorme», dice Abellán, de EAE.

Por ello, las fuentes consultadas reclaman que sean los legisladores quienes pongan coto a la actividad de las «big tech». «La forma de mitigar el riesgo está dentro de las instituciones y reguladores. Que tengan que suministrar la misma protección que la banca otorga a sus clientes», asegura Herráiz, de IEB. E idéntica petición hacen las patronales: que todos los operadores participen, sí, pero con las mismas reglas de juego.

Reinventar el sector

Enrique Dans, profesor de Innovación de IE Business School, defiende que poner barreras a Google, Facebook o Amazon es como tratar de enjaular a las fieras. Ya no hay límites, y este experto considera un riesgo «evidente» que estas compañías entren al sector. Pero no para los usuarios sino para las entidades financieras. La razón: que las grandes tecnológicas tienen más poder y capital que cualquier banco. «Los bancos tendrán que reinventarse, cambiar su oferta de producto», dice Dans, en referencia a que lo tradicional, por obsoleto, ya no será atractivo. Además, tendrán que lidiar con una capacidad financiera y una filosofía nunca antes vista. «Su fama está en que son capaces de perder dinero para solucionar un problema de un cliente», afirma el experto de IE. Todo ello unido, incluso, a la «mala fama que tienen los bancos».

El futuro es de las «big tech» -dicen los analistas- y con el paso del tiempo colonizarán todos los estratos del sector financiero, aunque nunca han demostrado esa postura. Tal es así que fuentes de Google, la última en saltar al ruido mediático, señalan que no están inmiscuyéndose en el sector bancario... en línea con la postura que la empresa siempre ha mantenido. No son ni quieren ser competidores de la banca, dicen.

Lo cierto es que, pese a la postura que mantienen, sí que abarcan actividades relacionadas con el sector financiero. Por ahora únicamente se limitan a los pagos (Google Pay, Apple Pay, Samsung Pay y Facebook Messenger, que dispone de esa función) y así consta en las licencias que cada uno de ellos ha ido obteniendo con el paso del tiempo. De momento se mantienen alejados de servicios esenciales como los préstamos o los depósitos, aunque los expertos consideran que su estrategia no será la de entrar en todos los ámbitos. «En el futuro será un modelo mixto. Pero no van a actuar en todas las líneas de negocio; solo en las que mayor beneficio les reporte o las que más datos les proporcionen», vaticina Herráiz.

Así las cosas, en el último ránking de competidores del sector financiero elaborado por IEB, publicado en 2017, ninguna de las principales sociedades bajaba del nivel 7 de riesgo sobre 10: Paypal (9), Facebook (8), Google (8), Amazon (7) y Apple (7). «El sector financiero se basa en datos e información y en este campo Google no tiene rival. Además cuenta con talento, tecnología y capital suficiente, con lo que, unido a la gran cantidad de información de los usuarios, podría adentrase mejor que nadie en los servicios financieros», decía el estudio entonces.

El 45% de las entidades financieras tradicionales tiene ya acuerdos con este tipo de compañías, mientras que el 82% de los bancos confían en que estas alianzas aumenten en un plazo de cinco años

Precisamente, ante este tipo de amenazas los bancos españoles se están posicionando para poder ofrecer las soluciones más innovadoras a sus clientes. De su actitud se desprende esa intención de adaptarse al entorno, de hacer que su postura se considere camaleónica.

Las principales firmas financieras de nuestro país tienen claro -según transmiten en público- que en la digitalización debe estar buena parte de su apuesta. Cada una ya cuenta con su propia aplicación móvil pero eso no es lo más novedoso de su estrategia. Ninguna de ellas apuesta por confrontar a las «fintech» o estos nuevos operadores tecnológicos sino que les dan la bienvenida. Ante ello, la banca cada vez más se lanza a fomentar las «fintech» para hacer suyas las mejores ideas.

Según datos de PwC, el 45% de las entidades financieras tradicionales tiene ya acuerdos con este tipo de compañías, mientras que el 82% de los bancos confían en que estas alianzas aumenten en un plazo de cinco años. Y lo que es más clarificador: ponen el peligro el 24% de sus ingresos por iniciarse en estas sociedades, que o bien pueden funcionar o fracasar en el intento. Prueba de ello son apuestas como Albert, adquirida por Banco Santander, o los entornos de desarrollo Open Marketplace de BBVA y Bankia Fintech.

Relevo generacional

Esto coincide, además, con el relevo generacional en las entidades españolas. El Ibex 35 ha rebajado de 62 a 59 años la edad media de sus primeros espadas en cuestión apenas de dos ejercicios, destacando relevos precisamente de la banca.

Banco Santander nombró nuevo consejero delegado al italiano Andrea Orcel (55 años) y BBVA consumó la sucesión de Francisco González con Carlos Torres (52 años) en la presidencia y el turco Onur Genç (44 años) como consejero delegado. Así, los expertos consideran que estas revoluciones también obedecen a la necesidad de renovar las cúpulas por personal más joven... y digital, que entienda las exigencias del presente pero también del mañana. Siempre para responder con eficacia a los retos que plantearán -y ya lo hacen- empresas como Google, Facebook o Amazon.