En cambio, sube el crecimiento económico de 2015, hasta el 3,8% (en lugar del 3,6%)
En cambio, sube el crecimiento económico de 2015, hasta el 3,8% (en lugar del 3,6%) - ABC

La desaceleración ya es mayor de lo previsto y el INE recorta en 6.000 millones de euros el peso del PIB

Estadística reduce dos décimas el crecimiento de 2018 al 2,4% debido a que el consumo de los hogares fue más bajo de lo estimado

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La desaceleración está siendo más aguda de lo esperado, con un impacto más profundo sobre la economía española de lo estimado inicialmente. Así lo concluye el Instituto Nacional de Estadística (INE) que ayer publicó la revisión de la serie de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de 1995 a 2018 siguiendo las indicaciones de la Unión Europea, cuyos estados están siguiendo un proceso similar. De esta forma, el PIB, lo que produce una economía en un año, creció un 2,4% en 2018, esto es, dos décimas menos de lo estimado en un inicio. El PIB español queda en 1.202.193 millones de euros, 6.055 menos que en la anterior previsión.

Esta revisión confirma que la actividad está en un menor nivel de lo pensado, lo que contrasta con la intención del Gobierno, ya matizada en las últimas semanas por la ministra de Economía, Nadia Calviño, de mejorar la previsión de crecimiento para 2019, ahora en el 2,2%. Ya en el segundo trimestre el crecimiento anual fue del 2,1%, dos décimas menos de lo estimado inicialmente. Porque la revisión cambia también toda la serie trimestral: el PIB no creció un 0,7% en el primer trimestre sino un 0,5%, mismo porcentaje que en el periodo siguiente. Este año el PIB fue 2.298 millones de euros menos de lo previsto en un inicio.

Menos consumo y más inversión

El deterioro en el nuevo cálculo obedece, fundamentalmente, a que la demanda interna aportó bastante menos de lo que el INE calculó en primer lugar: en lugar de crecer un 2,9% como se pensó en un inicio, lo hizo un 2,6% en 2018. La gran razón de este empeoramiento se explica porque la evolución del gasto de los hogares y de las administraciones, dos de los grandes motores de la actividad, fue más bajo de lo previsto. Los hogares elevaron su consumo en 2018 un 1,8%, cinco décimas menos de lo previsto, mientras que el sector público gastó un 1,9% más que en 2017, cuando antes se calculaba que el avance había sido dos décimas superior.

La corrección se debe parcialmente a que desde 2016, aprovechando esta revisión, el INE ha incorporado los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares.

Por su parte, la inversión medida a través de la formación bruta de capital creció un 6,1%, cinco décimas más que en la serie anterior. Como esta rúbrica no tiene tanto peso como las dos anteriores, la revisión resulta en un recorte de la estimación de 2018.

Como un efecto cascada, este cambio afectará también a otras estadísticas, en lo que resultará en una revisión al alza del déficit y la deuda pública en relación al PIB que en las próximas semanas comunicarán el Banco de España y el Ministerio de Hacienda. El déficit, que cerró 2018 en el 2,5% del PIB, apenas variaría unas centésimas, apuntan desde Hacienda.

500.000 empleos menos

El nivel de empleo también adelgaza con el nuevo prisma del INE, recortando en unos 500.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo el nivel de ocupación actual, hasta los 17,944 millones de empleados. Y también mengua la masa salarial, que ahora sumó 544.579 millones en 2018, 21.121 millones menos.

La nueva imagen que dibuja el INE arroja un nuevo fresco de los últimos 25 años de economía española. En la nueva serie del INE resulta que se creció algo menos en los años del «boom», la crisis fue más intensa de lo calculado en su momento, y que la recuperación fue mayor pero la desaceleración, también. Los tres últimos años se creció menos de lo estimado: en 2016 y en 2017 la revisión es de dos y una décima menos, al 3% y al 2,9% respectivamente. En 2015, sin embargo, se creció un 3,8%, dos décimas más que lo que se calculó en su momento.

En los años de la crisis, la recesión fue también diferente a lo pronosticado en su momento: en 2013 la caída del PIB fue del 1,4% (y no el 1,7% que antes se pensaba). Algo parecido ocurre en 2011 (-0,8% y no un 1%), pero en 2012 la destrucción de actividad fue mayor (el PIB se hundió un 3% y no un 2,9%), como también sucedió en 2009 (con un 3,7% de caída y no un 3,6%).