La política enturbia el vaso medio lleno de la empresa española

Solo un 7% cree que su negocio irá a peor este año, pero la cuarta parte vaticina que el marasmo político arrastrá a la economía nacional

MADRIDActualizado:

Medio lleno o medio vacío. Según lo miren a través de un cristal micro o macro, los empresarios españoles aprecian el estado del vaso de modo muy dispar. El 93% de las compañías confían en una evolución favorable de su negocio en el año 2019 que acaba de arrancar: un 38% cree que su situación mejorará y un 55% vaticina que se mantendrá estable. Solo un 7% considera que el ejercicio traerá peores noticias que el anterior, según el informe «Expectativas y Tendencias en la Empresa Española 2019», elaborado por la organización de servicios profesionales BDO con encuestas a directores generales, financieros y CEOs de compañías nacionales.

A pesar del imprevisible desenlace del Brexit y de que la desaceleración golpea con fuerza en las puertas de la Eurozona (las barbas del vecino italiano ya se ven mojadas en la recesión), nuestras compañías aún advierten un panorama despejado para su actividad: el 44% prevé un aumento de su facturación, un 35% de la inversión y un 29% de la creación de empleo. «Después del último y profundo periodo de crisis económica, las empresas españolas se prepararon, sanearon sus balances, realizaron un importante esfuerzo de desendeudamiento, incrementaron su productividad y un número muy importante inició un proceso de internacionalización y búsqueda de nuevos mercados. Estas bases permiten a las empresas españolas afrontar mucho mejor preparadas una ralentización de la economía, por lo que las expectativas de su crecimiento son positivas», explica Alfonso Osorio, presidente de BDO en España sobre este marcado optimismo de la empresa española en pleno periodo de ralentización.

Uno de cada tres empresarios cree que el aumento de los costes laborales repercutirá en el empleo

Sin embargo, cuando el foco se pone en la evolución económica de España, la visión positiva se nubla. Un 31% de los empresarios cree que la situación económica de nuestro país es mala (solo el 4% tiene esa percepción de su propio negocio) y el 26% cree que irá a peor. La situación política nacional explica esta marcada dicotomía. Con diferencia, es percibida como el principal factor condicionante para el devenir de sus negocios. Un 31% de los encuestados considera que el impacto en su empresa será negativo. Un mapa político fragmentado, las tensiones en Cataluña, el paralizante ambiente preelectoral... los empresarios perciben que los nubarrones no dejan de acumularse. «Tanto para las empresas como para los inversores una situación de estabilidad política siempre propicia un mayor apetito inversor y un mayor desarrollo económico. La estabilidad política y regulatoria es uno de los factores clave que los inversores y las empresas tienen en cuenta para seguir invirtiendo. La actual situación, con un Parlamento tan fragmentado y sin la aprobación de los Presupuestos para 2019, no ayuda a la estabilidad necesaria para seguir siendo un país tan atractivo para la inversión», explica Osorio.

Y es que el grueso de las compañías creen que las multiplicadas cargas impositivas y medidas como la subida del SMI en un 22% tendrán un indudable impacto en el mercado de trabajo: el 34% considera que disminuirá la creación de empleo a causa del incremento de los costes laborales. El presidente de BDO coincide en esa apreciación: «Pensamos que cualquier medida que suponga una mayor carga impositiva para las empresas tiene una correlación directa con la creación de empleo», subraya.

Osorio considera «que los vientos de cola de la economía hasta este momento van a provocar una inercia en nuestras empresas, como mínimo, en toda la primera mitad de 2019». Otra cosa es la segunda mitad del año. «Puede ser más complicado por el entorno macroeconómico global en el que se está produciendo una ralentización de la economía y que terminará, finalmente, por afectar a España», concede. Combinado con la inestabilidad política doméstica, «sí puede conllevar una desaceleración en las previsiones de inversiones que tienen las empresas españolas y, por ende, también podría llegar a afectar a su estrategia de crecimiento». Pero, de momento, el vaso aún se percibe moderadamente lleno.

La prioridad tecnológica

Las innovaciones tecnológicas aparecen como el primer factor de oportunidad para las empresas (el 67% creen que tendrá un impacto positivo) y también como la principal arma estratégica (el 48% le dan máxima prioridad). El presidente de BDO no cree que se trate de un mera declaración de intenciones. « Estamos plenamente convencidos de que las empresas españolas trabajan para cumplir con los retos de digitalización, de trasformación y de innovación. Pensamos que en España, sobre todo por lo que respecta a la digitalización y a los procesos de transformación digital, estamos a la altura, sino a la vanguardia, frente a nuestros principales países homólogos europeos», concluye. Un repaso a las siguientes prioridades estratégicas de la compañías confirma que el cambio empresarial está en marcha: actividades de I+D (prioridad alta para un 47% de las empresas), la mejora de procesos de producción y gestión (46%) y la ciberseguridad (45%).