Un grupo de desempleados esperando en una oficina de empleo en Alicante
Un grupo de desempleados esperando en una oficina de empleo en Alicante - JUAN CARLOS SOLER

El paro afecta ahora a los mayores de 45 años el doble que antes de la crisis

El número de desempleados de esas edades se ha triplicado en España en los últimos quince años

MadridActualizado:

En 2004, España sumaba apenas 500.000 parados de más de 45 años; ahora son más de 1,2 millones. Hace quince años, ese colectivo suponía el 20% del total de desempleados; ahora, el 38,8%, según la última Encuesta de Población Activa (EPA). En 2007, justo antes de que estallara la crisis, en España, la tasa de paro entre los mayores de 45 años no llegaba al 6%; en estos momentos, tras cinco años de recuperación económica, supera el 12%. Tanto con crisis como sin ella, los mayores de 45 años son cada vez más abundantes en las listas del paro. Y no solo porque la población activa envejece, sino porque la edad es un escollo para encontrar empleo, más aún si el candidato se ha adentrado ya en la cincuentena.

Los datos confirman que es un problema estructural, y que va a más: la población activa de más de 45 años de edad ha aumentado en España un 48% desde 2007, pero la tasa de paro entre este colectivo es ahora un 105% mayor que la que se daba entonces. La crisis azotó con crudeza a este colectivo, pero el problema persiste tras cinco años de crecimiento económico: en 2008, cuando afloró la crisis, los mayores de 45 años suponían apenas el 24% de todos los desempleados que había en España; en 2012, en plena crisis, rondaban el 30%; en 2014, cuando la economía tocó fondo y empezó a remontar, representaban el 33% del desempleo total; y ahora, tras cinco años de crecimiento, suponen el 38,8%. Los datos evidencian una creciente incapacidad del mercado laboral español para dar salida a la cada vez mayor mano de obra madura. Y este es un grave panorama en un país en el que la población activa envejece a la par que lo hace su demografía.

Además, a partir de los 45 años, quedarse en el paro es asomarse al precipicio del desempleo de larga duración, porque las estadísticas indican que entrar en la madurez profesional, en vez de ser un factor que ayude la recolocación, es un freno. En el mercado de trabajo, hoy por hoy y desde hace años, la experiencia no es un grado.

Los expertos coinciden en que las indigestas cifras de parados de más de 45 años que acumula España no solo son un problema de primer orden en términos sociales sino, también, un preocupante síntoma de las debilidades del tejido productivo nacional. Porque -indican- algo falla cuando el valor añadido que otorga la experiencia y la madurez profesionales no le resultan útiles a quien contrata o no son vistas como una ventaja competitiva.

En parte, el problema de esto último radica en los «prejuicios» y en los negativos «estereotipos» en los que están instalados los gestores de los recursos humanos de las empresas, según ha puesto de manifiesto un informe de la Fundación Adecco. Pero las dificultades para encontrar un empleo cuando se tienen más de 45 años «radican también en un problema de modelo productivo», afirma la secretaria de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO, Lola Santillana. «En España cada vez tiene más peso el sector servicios y ha ido en retroceso el industrial», explica Santillana. Esto ha hecho que hayan aumentado los puestos en los que no prima el valor añadido de la experiencia, afirma esta responsable sindical, y se tiende a «la precariedad laboral, a los contratos de corta duración» y a salarios reducidos.

Un riesgo para la economía

Los expertos de la Fundación Adecco consideran que es urgente poner en valor la experiencia como un activo y no como un problema. Entre otras cosas, indican, porque despreciar la experiencia perjudica la competitividad económica. Más aún en un país como España, en el que la población activa cada vez está más envejecida.

Hace unos meses, la Fundación Adecco hizo un sondeo entre responsables de recursos humanos (RRHH) para analizar cómo valoran la edad a la hora de seleccionar personal para sus empresas. El estudio se centró en cómo ven a los candidatos que tienen más de 55 años. De los 160 encargados de selección a los que entrevistaron, el 40% confesaron abiertamente sus reticencias a contratar candidatos de edades maduras. El mismo estudio reveló que hay instalados unos «prejuicios» recurrentes contra los trabajadores maduros: «Sus conocimientos estarán obsoletos», dijeron el 75% de los reclutadores que fueron entrevistados en este estudio; «no encajará en una plantilla mayoritariamente más joven» (34%); «tendrá una menor flexibilidad» (60%); y también abundan los que consideran que un trabajador, por tener más años, tiene más riesgo de caer enfermo y de un mayor absentismo laboral.

En 2008, cuando afloró la crisis, este colectivo suponía el 24% del desempleo total en España; ahora roza el 40%

«Estas creencias son producto de prejuicios y estereotipos muy asentados en el imaginario social, que se trasladan a las empresas y dan lugar a la discriminación por edad», indican desde la Fundación Adecco. Los encargados de este estudio insisten en que «son pensamientos anacrónicos que empobrecen a las organizaciones y a la sociedad en su conjunto, al desechar valores tan habitualmente presentes en los séniors como la experiencia, la madurez, la templanza o la fidelidad».

El reto de la formación

La secretaria de Empleo de CCOO afirma que uno de los apartados en los que más hay que incidir para luchar contra el paro entre los mayores de 45 años es el de la formación continua de los trabajadores. Los planes de actualización de conocimientos y de recualificación profesional que existen en la actualidad no son suficientes, según Lola Santillana. Insiste en que esa formación continua debería ser mayor y más eficaz mientras el trabajador está en activo, y se tendría que acelerar y reforzar al máximo si se queda en paro.

Santillana critica que no están bien aprovechados los fondos públicos para formación que salen de las cotizaciones sociales de trabajadores y empresas, considera que la Administración debería esforzarse más en este ámbito y reclama más implicación a los empresarios.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, también ha incidido en este apartado a la vista del informe sobre el paro entre los colectivos de más edad. Considera imprescindible acompañar a estos trabajadores «en su reciclaje profesional, dotándoles de habilidades, recursos y conocimientos para que puedan competir en el mercado laboral, con el objetivo de equiparar a los mayores con los jóvenes en materia de formación, de modo que la experiencia se convierta en un valor añadido». Y, al mismo tiempo, acabar con esos estereotipos que juegan en contra: «De nada sirve empoderar a los mayores si luego se encuentran con un mercado laboral que les da la espalda».