Un espetero preprara unas sardinas en un chiringuito de Málaga
Un espetero preprara unas sardinas en un chiringuito de Málaga - VITO RUIZ

Europa saca a relucir las vergüenzas del empleo de la España de dos velocidades

Nuestro país tiene cuatro de las diez regiones de la UE con mayor tasa de paro

MadridActualizado:

Un viaje en ferry. Mirar al cielo y ver cómo pasa la vida sin medida. El tiempo es ya irrelevante cuando no hay un trabajo con el que llenar las horas de unos días cada vez más largos. Ese es el drama de la película «Los lunes al sol», en la que Javier Bardem encarna a un hombre -Santa- sin empleo, sin esperanza, cuya existencia explica perfectamente el título del filme. Esta obra narra el panorama que asoló Galicia durante la reconversión industrial, aunque Santa bien podría ser hoy un trabajador del sur de España que, en la actualidad, tanto lastra al resto en las cifras de paro. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre de 2019, la tasa de desempleo se encuentra en el 14,7%. Muy lejos del 26,94% que alcanzó a principios de 2013. Sin embargo, la recuperación ha llegado de manera desigual.

Eurostat ha destapado -una vez más- las vergüenzas de nuestro país. Cuatro de las diez regiones del Viejo Continente con mayor tasa de paro son españolas: Ceuta, Melilla, Extremadura y Andalucía. El sur de España lleva puesta una marcha equivocada. Y la situación no queda ahí. En cuanto a paro juvenil, la institución estadística comunitaria destaca que Melilla (66,1%) y Ceuta (62,4%) son primera y segunda del ranking de la UE, aunque el informe de Eurostat añade que los datos de los que dispone de las dos ciudades podrían no ser 100% fiables.

De esta manera, nuestro país suma más regiones en el top 10 del desempleo que ningún otro país. Por encima incluso de Grecia (3) y Francia (3). Sin embargo, hace años la realidad era mucho más adversa. En 2013, Andalucía, Ceuta, Extremadura, Canarias y Melilla ocupaban los cinco primeros puestos, al tiempo que Castilla-La Mancha y Murcia también aparecían entre los diez primeros. Estas dos últimas y Canarias han logrado salir del pozo, aunque todavía sin grandes noticias que celebrar al estar lejos de otras comunidades españolas.

Retraso en el modelo

«Andalucía y Extremadura son regiones en las que ha habido un cierto retraso desde el punto de vista del desarrollo industrial y de servicios de mercado, que es lo que impulsa la creación de empleo estable y de calidad», dice Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas. Habla de falta de inversión, infraestructuras y un abandono escolar preocupante. Mientras el porcentaje de jóvenes en España que dejaban los estudios quedó en 17,9% en 2018, en las cuatro regiones del ranking de Eurostat la cifra sobrepasó la cota del 20%. Ceuta, 23,4%; Melilla, 29,5%; Andalucía, 21,9%; y Extremadura, 21%.

José Ramón Pin Arboledas, profesor del IESE Business School, destaca la falta de «capital humano» porque aquellos con mejores perspectivas deciden labrarse su futuro en otro lugar:. «Hay una selección negativa», sostiene, al tiempo que recalca los factores culturales e históricos como causa de la falta de emprendimiento en el sur.

Aun así, hay excepciones dentro de cada comunidad. Es el caso de Málaga y Almería. «En Andalucía no hay una sola Andalucía, sino varias», resume Pin Arboledas. Los datos le dan la razón. El paro en la comunidad andaluza asciende al 21,08%, frente al 36,77% de principios de 2013. Hace esos seis años, Málaga tenía un 36,67% de desempleo y Almería un 35,87%, en la media del territorio. Ahora, la primera está en el 17,46% y la segunda en el 16,06%. Son la luz al final del tunel del empleo en regiones tradicionalmente castigadas por el escaso peso de la industria.

En España, el empleo en la agricultura tiene un peso del 4,3%; la industria, del 13,9%; la construcción, del 6,6%; y los servicios, del 75,2%. Según los datos de la EPA, todas las regiones con más paro en España apuestan con más ahínco por el trabajo en el campo y apenas prestan atención a la industria. En esto último, Ceuta (5,1%) y Melilla (2,4%) son las dos regiones con el dato de ocupados más bajo respecto al total, mientras que Extremadura se queda en un 9,9% de su empleo en este sector y Andalucía en un 9,3%. Cabe recordar que el objetivo en Europa es llegar al 20% del peso de la industria en el PIB a muy corto plazo. España, en eso, está con los deberes por hacer.

Los casos de Ceuta y Melilla -señalan los expertos- merecen un estudio aparte por su población, costumbres y situación geográfica. No forman parte de la Península Ibérica, pero sí arrastran los peores hábitos del empleo del sur. «Se encuentran relativamente aisladas y es un factor que se sabe que lastra el desarrollo desde el punto de vista del crecimiento económico», comenta Torres, de Funcas. Mismo diagnóstico realiza Pin Arboledas, del IESE, al asegurar que «son dos ciudades autónomas en las que no hay industria; son regiones fronterizas cuyo única salida podría ser que se convirtieran en ciudades de puerto, pero no se ha sabido explotar esa posibilidad. Tendrían que encontrar la forma de potenciar el comercio y el turismo». Precisamente, el sector servicios representa en Ceuta el 92% del empleo y el 93,6% en Melilla, las mayores tasas de toda España... aunque sus elevadas cifras de paro demuestran que el modelo productivo de ambas ciudades no está funcionando.

Por ello, desde sus gobiernos regionales se han puesto manos a la obra para remediar la situación. Han decidido no apostar por la industria, sino por favorecer los servicios y la implantación de empresas tecnológicas, como las relativas al sector del juego. Además, a ello habría que sumar -como dice Pin Arboledas- el factor economía sumergida, difícil de cuantificar pero elevado en estos territorios.

Ceuta, Melilla, Andalucía y Extremadura son la piedra que arrastra España en el empleo, aunque esto, según Eurostat y los expertos consultados, es una tendencia corriente en el sur del Viejo Continente. Grecia e Italia caminan a la par que nuestro país; no así Portugal, la excepción por momentos de esta parte del mundo. Esto son la España y la Europa de dos velocidades; norte y sur, dos realidades muy desiguales.