De izda a derecha: el fundador de Microwd Alejandro de León, Andrés Zancada, Álvaro Pérez Pla, Isabel Oriol (en la fila de arriba); Joao Alexandre, Cristina Oraá, Adrián Fernández y Miguel Seguido (fila de abajo).
De izda a derecha: el fundador de Microwd Alejandro de León, Andrés Zancada, Álvaro Pérez Pla, Isabel Oriol (en la fila de arriba); Joao Alexandre, Cristina Oraá, Adrián Fernández y Miguel Seguido (fila de abajo). - MICROWD

Microwd: Finanzas solidarias para romper «el círculo vicioso de la pobreza»

La microfinanciera española pone en contacto a inversores con emprendedoras nicaragüenses de la ciudad de Chinandega, para proyectos impulsar con impacto social directo, a cambio de una rentabilidad del 8%

MadridActualizado:

El ambicioso objetivo de la microfinanciera - millenial- «Microwd», fundada por el emprendedor Alejandro de León («Tuuulibrería») es «romper con el círculo vicioso de la pobreza» a través de la financiación. De León comenta que «Microwd» nació tras un viaje a Nicaragua en 2012 y de la actividad desarrollada por la ONG que gestiona, MAYAS (Maestros y Alumnos Solidarios), en el que se dio cuenta de la necesidad de financiación de la población local, especialmente mujeres, de la ciudad de Chinandega en el norte del país.

«Apenas un 2% de la población tiene acceso a financiación no bancarizada, un porcentaje muy bajo, y además piden avales y prestan al 48%, más gastos de apertura o penalizaciones», ha señalado De León quien recuerda que «Microwd» presta capital a un interés medio del 25%, mientras el inversor recibe un retorno del 8% y tiene la posibilidad contactar directamente con la beneficiaria de su inversión a través de Skype o Whatsapp.

Por su parte, «Microwd» gana un 2% neto de los intereses y dedica hasta el 4% para gastos operativos. «Nos adaptamos al crecimiento de su negocio: el importe, con que nos van devolviendo los préstamos, lo deciden ellas», asegura el fundador de esta microfinanciera, de la que se benefician mujeres de 40 años de media, y goza de una mora menor al 2%.

El préstamo medio rondó el año pasado los 400 dólares hasta un máximo de 2000 dólares por persona. ¿Por qué emprendedoras?De León ha argumentado que las mujeres son «el motor social» en estas comunidades y que, por lo tanto, su actividad tiene un mayor impacto. Como ejemplo, ha estimado que el 76% de las prestatarias dedican parte de los beneficios obtenidos, a la educación de sus hijos (compra de material escolar, principalmente).

Lo que empezó como un proyecto piloto hace cinco años se ha convertido en una sociedad limitada, a partir de noviembre de 2015. En la actualidad emplea a 10 personas en España por otras ocho en Nicaragua con una media de 27 años, encargados de buscar patners locales y seleccionar a las futuras beneficiarias.

1.691 préstamos en 2017

El último ejercicio se cerró con 1.691 préstamos concedidos y pretende alcanzar este año los 8.000, por un montante total de cinco millones de euros. Con licencia bancaria en Nicaragua, «Microwd» es una comunidad de inversores que funciona en España al amparo de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial y de los denominados contratos de cuentas en participación, regulados por el Código de Comercio.

«Tenemos dos tipos de prestatarios: personas individuales que invierten unos 3000 euros de media, la cantidad suficiente para disponer de una cartera diversificada, y otros institucionales, que dedican entre 40.000 y 50.000 euros», ha comentado De León. Como ha explicado este emprendedor, con experiencia en J.P.Morgan o Morgan Stanley, se trata de «no tener toda su cartera indexada al Ibex 35, por ejemplo».

De cualquier modo, «Microwd» ya piensa en el futuro y trabaja en la exportación de su modelo a otros países como Guatemala, Perú, Kenia o Ghana. «Buscamos sociedades democráticas, con estabilidad sociopolítica y unos tipos altos de rentabilidad que compensen el riesgo país, así como un ordenamiento político que permita las microfinanzas», concluye De León.