A la Bolsa no le gusta Facebook
Una bandera anuncia la salida a Bolsa de Facebook en las calles de Nueva York - REUTERS
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A la Bolsa no le gusta Facebook

El tímido debut en el parqué de la compañía contrasta con el de otras «puntocom» en sus inicios

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Mayo es mes de salidas a Bolsa de «puntocom». Pero estas cosechan un resultado dispar. Un día después de que Mark Zuckerberg sacara a Bolsa Facebook, se cumplía un año del debut bursátil de LinkedIn, red social de profesionales. En mayo del 2011, la compañía consiguió el mejor debut en Wall Street desde 2000, en plena burbuja «puntocom», con una revalorización del 109%, al pasar de 45 a 84 dólares. Algo parecido ocurrió con Renren, el llamado «Facebook chino» que se revalorizó a principios de mayo de 2011 un 28% en su primera sesión en el parqué: el precio de sus acciones pasó de 19 a 24 dólares. Sin embargo y a pesar de que los valores tecnológicos suelen aumentar un 32% de media en su primer día de sesión bursátil, en su apertura la compañía de Mark Zuckerberg cerró en plano. Y una semana después, la red social se ha desplomado más de un 13%, cerrando la acción en 31,91 dólares el viernes.

Las comparaciones son odiosas. Y el entusiasmo por las redes sociales que inundaba los parqués hace un año, parece haberse desinflado. Sin embargo, cada caso es diferente: mientras desde su salida a Bolsa, Renren se ha depreciado cerca de un 90% (su acción se paga actualmente a 4,7 dólares frente a los 45 de su debut), LinkedIn ha aumentado su valor un 19%, y su acción actual se paga a 104 dólares. En el caso de Facebook, el momento para estrenarse en Bolsa parece no haber sido el más propicio. Hay cautela entre los inversores en un momento de incertidumbre ante la crisis del euro y en el que el sector tecnológico ofrece dudas y mucho riesgo para un perfil de inversor más conservador debido a la coyuntura. También influye la situación del Nasdaq, que cotiza en máximos nunca vistos desde 2010.

«Facebook es una inversión atractiva pero el momento elegido para salir a Bolsa ofrece dudas», considera Álvaro Blasco, analista de Atlas Capital. «Han cambiado las perspectivas en comparación con hace un año, incluso en Estados Unidos», coincide Javier Flores, analista de la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver).

«Se ha pasado la fiebre por las redes sociales: no tiene sentido pagar tanto por una compañía que gana tan poco», asevera Iván San Félix, analista de Renta 4, que señala que en un momento como el actual es «muy arriesgado» invertir en una empresa con estas características. Así, Facebook ha sido valorada en más de 100.000 millones de dólares, lo que multiplica por 100 sus beneficios anuales. Una valoración muy lejana de sus beneficios que puede espantar a los inversores en un momento delicado como el actual.

Debido a ello, muchas voces han cargado contra el precio de las acciones, y algunos inversores han llevado a juicio a la red social y a las entidades colocadoras de acciones en Bolsa, entre las que figuran Morgan Stanley, Goldman Sachs y JP Morgan, por esconder información clave sobre las previsiones de un crecimiento débil de la red social antes de su estreno en el parqué bursátil.

Vencedores...y vendidos

La salida a Bolsa ha sido un éxito, sin embargo, para aquellos que han vendido su participación en la empresa con anterioridad a su debut bursátil. «Esta ha sido otra diferencia respecto a 2011: muchos han deshecho inversiones y se han dedicado a recoger plusvalías», resalta Flores. Así, Mark Zuckerberg se embolsó 1,150 millones de dólares, o 912 millones de euros, al vender 30.2 millones de acciones.

Algo parecido ha ocurrido con los fondos de inversión que entraron en la compañía entre 2004 y 2011. Ambos eran los primeros interesados en un precio alto. Si Facebook se hubiese vendido a 33 dólares la acción (el precio que marcaba el pasado jueves), Zuckerberg habría ingresado 790 millones de euros, es decir, 122 millones menos. «El hecho de que hayan vendido no ha sido un mensaje muy halagüeño para los inversores», confirma Flores.

Y es que el elevado precio de salida de la compañía (de 38 dólares la acción), si bien reportó pingües beneficios a los que vendieron sus participaciones en la firma, ha sido un factor clave para entender el hundimiento de Facebook en su andadura en los parqués. «La salida a Bolsa ha sido un fracaso para aquellos que compraron el primer día y un pelotazo para los que han vendido», sentencia Flores. Sara Pérez Frutos, directora de Dracon Partners, cree que el precio de la compañía se ajusta a su valor real, pero que al ser éste tan alto no dejas margen a que crezca la cotización de la compañía. Así, apunta a que el desplome de Facebook es «normal» en el sector, ya que suele bajar las primeras sesiones para ir corrigiendo al alza el margen.

Esto fue lo que ocurrió en otras grandes del sector como la propia LinkedIn, que llegó a cotizar a 60 dólares en noviembre de 2011 para iniciar una escalada hasta los casi 100 dólares actuales. Sin embargo, en otras como Groupon (cuyo debut bursátil se produjo en noviembre del pasado año) el desplome aún continúa: desde los 20 dólares a los que salió hasta los 12 dólares en los que se cotiza actualmente. ¿Convencerá Facebook a largo plazo? «El mercado acabará corrigiendo la bajada de Facebook con el tiempo», confía PérezFrutos.

Pero, ¿la relativa decepción de la andadura de Facebook en el parqué es un símbolo del desplome del sector? Sigue sin haber una respuesta unánime. «No, las perspectivas son muy positivas: Apple y Google están en verde y con buenas perspectivas, por ejemplo», afirma Pérez Frutos. «Hasta ahora se había instalado un “todo vale” en el sector y ahora se está comprobando que los usuarios no son clientes», responde Javier Flores. La titubeante salida a Bolsa del gran gigante de las redes sociales no confirma las posibilidades de las empresas de internet. La recepción bursátil parece indicar que el momento actual no es el propicio para aventuras tecnológicas: se mira el beneficio. El inversor es más conservador ahora que antes. Y Facebook, de momento, no convence.