Giuseppe Conte, primer ministro italiano
Giuseppe Conte, primer ministro italiano - EFE

Un baño de oro para limpiar las cuentas populistas de Italia

El Gobierno de la Liga y el M5E valora usar las reservas de este metal para financiar el gasto y cumplir el déficit pactado

Corresponsal en RomaActualizado:

La política ha lanzado estos días en Italia una bomba en forma de pregunta: ¿de quién es el oro de Bankitalia, el Banco central de Italia? Desde 2014 está en el aire un vídeo de la diputada Carla Ruocco, del Movimiento 5 Estrellas (M5E), que durante una sesión en comisión de la Cámara de Diputados pregunta al presidente del Banco Central, Ignacio Visco: «¿Dónde está el oro de la Banca de Italia?» El gobernador , sorprendido, duda sobre qué responder y con cierto embarazo sonríe antes de dar esta respuesta obvia: «Está en la Banca de Italia, que es una institución seria». Ese video ha vuelto a ser recordado estos días ante las insistentes indiscreciones que han corrido en ambientes financieros sobre la idea del Gobierno de hacerse con el control de Bankitalia sustituyendo al subdirector general Luigi Signorini.

Los dos vicepresidentes del gobierno, Matteo Salvini, secretario de la Liga, y Luigi Di Maio, líder del M5E, han coincidido en señalar que «sirve una discontinuidad con el pasado en Bankitalia». Estas palabras han causado estupor porque conocida es la posición del presidente de la República, Sergio Mattarella, y de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, sobre la «exigencia de respetar la independencia de los bancos centrales». Detrás de la pretensión de los dos líderes populistas de controlar Bankitalia habría un objetivo o tentación: utilizar las reservas de oro del Banco Central. Ha explotado así un caso político.

El diario «La Stampa» escribió un artículo que hizo saltar todas las alarmas: «La idea del Gobierno de la Liga y del M5E sería la de utilizar una parte de las reservas de oro para emplearlas en el gasto público, evitando así recortes y el aumento del IVA en la Ley de Presupuestos del año 2019, una vía -recortes e IVA- que en el Ejecutivo se empieza a dar por algo inevitable si el crecimiento sigue ralentizándose». Italia entró en recesión y las previsiones de diversas instituciones son que el PIB puede ser cero o, en cualquier caso, el crecimiento estará por debajo del 0,5 %. Las indiscreciones señalan que el Gobierno necesitará 25.000 millones de euros, que podrían salir de la venta del oro, para poder cumplir con sus objetivos de déficit pactados con la UE.

Tercer tesoro mundial

El diario turinés cita el artículo publicado en el blog del cómico Beppe Grillo, fundador del M5E, firmado por Gabriele Gattozzi, profesor de la Universidad de Trento, quien con gráficos aporta datos sobre el oro de Bankitalia: «La Banca de Italia es la tercera del mundo en reservas de oro, después de los bancos centrales de Estados Unidos y Alemania (la cuarta si se considera también al FMI).

Los otros países europeos -continúa el post en el blog de Grillo- han vendido entre el 20% y el 60% de su oro, mientras que Italia no ha vendido ni siquiera un gramo. Podría hacerlo en el curso de un eventual CBGA (Central Bank Gold Agreement, encargado de regular la venta de oro de los bancos centrales) que podría empezar ya en el cuarto trimestre del 2019. El valor de ese oro se estima en 90.800 millones de euros.

Dos meses después de publicarse este post, el diputado de la Liga, Claudio Borghi, un euroescéptico asesor de Salvini en temas económicos y presidente de la comisión de Presupuestos de la Cámara, presentó una proyecto de ley para que las reservas de oro depositadas en Bankitalia sean puestas «bajo la directa propiedad del Estado».

Ante el sinfín de recelos que suscita su iniciativa, Borghi señaló que se pretende proteger el oro de intereses extranjeros y justificó así su proyecto de ley : «Nadie quiere tocar las reservas de oro. Se trata de hacer una ley que indique claramente que el Estado es el propietario del oro y que este pertenece a los italianos». Frente a la enorme polvareda causada por la posibilidad de recurrir al oro, también han llovido los desmentidos. Incluso, del propio Ejecutivo, en boca de Salvini: «Lo importante es que se certifique que el oro es de los italianos».