El primer ministro italizano Matteo Renzi
El primer ministro italizano Matteo Renzi - AFP

Italia se sumerge en las arenas movedizas de la recesión y amenaza con arrastrar a Europa

La burocracia, la deuda asfixiante, una banca en entredicho, la falta de reformas y la guinda populista lastran su economía

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Italia, tercera economía de la eurozona, entró en recesión, siendo el único entre los grandes países de la UE con crecimiento negativo. Y lo peor está aún por llegar, aseguran los expertos, porque los datos son más negativos de los previstos en principio. Es la tercera recesión en los últimos 10 años. El Instituto Nacional de Estadística (Istat) certificó el jueves que la economía nacional tuvo una contracción de -0,2 % en el cuarto trimestre del 2018, después del registro también negativo (-0,1) en el tercer trimestre.

Es evidente que los presupuestos generales para 2019 negociados por el gobierno italiano con la Unión Europea se quedan en papel mojado, por lo que ya se temen nuevos recortes. El objetivo de crecimiento del PIB para el 2019 (1 %) fijado por el gobierno, será imposible cumplirlo. Incluso el 0,6 % previsto por la Banca de Italia parece demasiado optimista.

Crecimiento cero

Diversos centros de investigación, desde Oxford Economics al banco Intesa Sanpaolo, prevén ya para el 2019 un crecimiento cero. Este negro panorama alarma a los empresarios, muy preocupados desde hace meses. Vincenzo Boccia, presidente de Confindustria, la patronal italiana, pide que el gobierno relance de inmediato las inversiones en obras públicas, como el tren de alta velocidad para unir Turín a Lyon, porque «la ralentización en enero es mayor».

Es verdad que la reducción del crecimiento económico internacional, la tensión comercial entre China y Estados Unidos y el Brexit han contribuido a la crisis de Italia, pero este país es un caso aparte y tiene sus propios motivos para verse en recesión. Algunos son heredados del pasado. Italia no hizo las oportunas reformas y desde hace muchos años arrastra una serie de problemas endémicos que han estancado su economía, entre otros los siguientes: burocracia asfixiante, justicia lentísima con procesos que se eternizan, evasión fiscal y una astronómica deuda pública (dos billones trescientos mil millones de euros, el 132 % del PIB), lo que impide utilizar apropiadas medidas fiscales para sostener la economía.

La incertidumbre política se traduce en siete meses de alza de la prima que lastraron consumo e inversiones

Pero la acción del gobierno populista de coalición formado por la Liga Norte, liderada por Matteo Salvini, y el Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio, ha empeorado la situación. Los siete meses de aumento de la prima de riesgo por incertidumbre política y la interminable guerra del gobierno con Bruselas, han causado una caída de las inversiones y del consumo, según ha destacado el Istat. A nadie ha sorprendido la llegada de la recesión en Italia. Se temía y era previsible a causa de la inacción del gobierno.

Ahora se ha desatado una caza de brujas para buscar el culpable del desastre económico. Todos tienen una excusa. Los gobiernos anteriores se defienden aportando datos sobre el crecimiento de los últimos años. El exprimer ministro, Matteo Renzi, del Partido Democrático, afirma que hasta la llegada de la recesión con los populistas hubo 14 meses consecutivos en positivo, mientras que con la Liga y el M5E está cayendo el empleo: «Italia ha perdido 76.000 puestos de trabajo», afirma Renzi, mientras su sucesor,

El gobierno minimiza la entrada en recesión, pero diversos expertos prevén un crecimiento cero para el 2019

Paolo Gentiloni, invita al ejecutivo a reconocer sus propias responsabilidades: «Es peligroso que no haga nada para evitar a Italia la caída en el crecimiento, con menos trabajo y más impuestos». La respuesta del gobierno ha sido minimizar el problema. Liga y Movimiento 5 Estrellas están en desacuerdo prácticamente sobre todo, pero de forma unánime han cerrado filas para defender su acción de gobierno y no dar espacio a las críticas de la oposición. El vicepresidente Luigi Di Maio, líder del M5E acusa a los anteriores gobiernos de haber mentido.

Alarma empresarial

La ilusión de Di Maio es invertir el ciclo negro de la economía italiana con la llamada renta de ciudadanía, ofreciendo 780 euros mensuales a los desempleados, lo que supondrá unos 8.000 millones. La esperanza es que ese dinero sirva para estimular el consumo y aumentar el crecimiento del PIB. Pero el cálculo de los economistas es que, en el mejor de los casos, servirá para aumentar el 0,1 % el PIB. Eso sí, el M5E espera sacar buen rédito electoral a la que es su permanente bandera propagandista: la renta de ciudadanía se iniciará a partir de abril, justo un mes antes de las elecciones europeas del 26 de mayo. Igualmente costosa para el país será la bandera electoral de la Liga, que permitirá jubilaciones anticipadas, con un gasto estimado de 40.000 millones de euros desde este año hasta el 2026. El gobierno tendrá que hacer recortes para ajustar sus cuentas. Pero está claro que en ningún caso se hablará de ello antes de junio. Primero deben pasar las elecciones. Mientras, ante la alarma creada entre empresarios, sindicatos y consumidores, el ministro de Economía, Giovanni Tria, admite que es necesario «acelerar el programa de inversiones públicas», un programa paralizado hasta ahora, porque el M5E se muestra siempre contrario a las grandes obras públicas, por considerar que no se necesitan o que son el origen de la corrupción.

Acusaciones desde Bruselas

Desde Bruselas se acusa abiertamente al gobierno populista de ser el culpable de la recesión. El vicepresidente de la Comisión europea, Valdis Dombrovskis, comenta que se confirman los temores: «Se está haciendo rápidamente visible el impacto de la incertidumbre de la política económica en la confianza de las empresas y en el mundo de las finanzas». En efecto, sube la prima de riesgo, que se sitúa ahora en el entorno de los 260 puntos (107 es la de España), mientras el sector bancario sufría una media del 4 % al anunciarse la recesión en Italia.

Las consecuencias de la falta de crecimiento en Italia, con un PIB más negativo aún de lo que se temía, tendrán influencia en la eurozona, y serán graves para este país incluso a corto plazo, porque a consecuencia de la recesión prácticamente todos los sectores tienen un peor comportamiento, particularmente empresas, banca, consumo, deuda pública y déficit. En efecto, la confianza de las empresas, según indica el Istat, está en caída desde hace siete meses, lo que significa que muchos empresarios congelarán sus planes de inversión, con riesgo de despidos. Los bancos italianos, un punto débil que arrastra desde hace años la economía italiana, verán aumentados sus riesgos, sobre todo los medianos, porque tendrán que incrementar sus provisiones y volverá a crecer la morosidad.

Negar la realidad

Frente a las previsiones alarmantes del FMI, que hace tan solo un par de semanas advertía que la crisis italiana puede contagiar a la Eurozona, el vicepresidente del gobierno y líder del M5E, Luigi di Maio, afirmaba que Italia está a las puertas de «un nuevo boom económico». Di Maio soñaba un «boom» similar al que vivió el país en los años sesenta, en plena industrialización, cuando el PIB crecía un 5 % anual. Por su parte, el primer ministro, Giuseppe Conte aseguraba hasta hace días que el crecimiento para el 2019 estaría entre el 1,2 y el 1,5%.