Serena Williams
Serena Williams - AFP
Wimbledon

Primera final para Serena Williams mamá

La estadounidense acribilla a Julia Goerges (6-2 y 6-4) y se jugará el Grand Slam 24 de su carrera, primero después de tener a su hija

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Es difícil de valorar lo que supone esta nueva final para Serena Williams. Solo ella puede comprender la magnitud de su gesta, entender qué significa ser la ganadora de todo, alejarte de las pistas para ser mamá y tratar de volver a tu vida profesional después de que tu cuerpo, tus preferencias, tu mentalidad y todo a tu alrededor haya cambiado. Pero ella quería volver a ser ella, la campeona, la que celebra como si fuera el primero el último de sus triunfos. Está a un solo partido de volver a sentir el trofeo en las manos. En la grada tendrá a alguien muy especial aplaudiendo aun sin entender que su madre ha dado una lección más de fuerza, voluntad, pasión y normalidad en la vida de una mujer.

Por el momento, Williams celebra como siempre y como nunca su pase a la final. Se llevó la mano al corazón, sonrió y dio su vuelta de hnor agradeciendo al público su entrega. Había superado a Julia Goerges por 6-2 y 6-4 en una hora y veinte minutos. Pero también, en cada paso, en cada carrera hacia la red, en cada saque, olvidaba poco a poco los meses fuera del circuito, la dificultad del embarazo, el parto, el posparto y una recuperación durísima del cuerpo y la mente para ser quien quería ser: tenista, madre, Serena Williams.

Se plantó en Wimbledon con apenas siete partidos disputados, con más dudas que nunca, sobre todo fuera de su entorno, porque no acababa de adecuar las necesidades y la exigencia del circuito con las de su nueva vida física y mental después de la maternidad. Demasiadas dudas que su tenis, implacable sobre todo en hierba, ha convertido en certezas.

Poco pudo hacer Goerges, su rival en semifinales, para arrebatarle la victoria. La estadounidense sacó perfecto, no tembló desde el fondo y regaló puntazos y carreras a la red para recuperar su presencia en las pistas, en el circuito y en el tenis.

En cada partido se ha encargado de reivindicar que se puede ser madre, ausentarse de la vida profesional, caer en el ranking más allá del puesto 400 y volver a la élite. Solo ella sabe el esfuerzo, el trabajo, el dolor de querer y a veces no poder y la alegría que encuentra en esta plaza en la final con la que seguir siendo ella.

«No sé ni cómo me siento. No te esperas esto después de 16 meses. No tenía nada que perder. Esto no es inevitable para mí. Tuve muchos problemas con el parto, incluso de no poder contarlo. No es lo normal estar en una final para mí otra vez. Cualquiero lo que pase es un increíble esfuerzo para mí y lo recordaré el resto de mi carrera».

Para Alexia Olympia, Serena Williams solo es su madre. Pero es la campeona de 23 Grand Slams, camino del 24. Su rival el sábado será Angelique Kerber. La alemana puso en el tapete su experiencia en Grand Slams y barrió a la joven Jelena Ostapenko por 6-3 y 6-3