Marc Márquez
Marc Márquez - EFE
Márquez, campeón del mundo

Las claves del quinto título de Márquez

El piloto español ha acumulado grandes cifras en este curso en el que se ha proclamado pentacampeón de MotoGP

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Ocho victorias

Ganó en Austin, Jerez, Le Mans, Países Bajos, Alemania, Aragón, Tailandia y Japón. Pero también fue segundo en Qatar, Cataluña, Austria y San Marino, y tercero en la República Checa. Un compendio de puntos para triunfar con tres grandes premios de antelación.

Cinco poles

Es el líder absoluto de número de poles con 78. Por detrás están Jorge Lorenzo (69), Valentino Rossi (65) y Mick Doohan (58). Este año ha logrado cinco (Países Bajos, Alemania, Austria y Tailandia). Solo se le resiste Japón, pero en carrera superó el reto con una victoria y aprovechándose de la caída de Dovizioso. Algún objetivo debía guardarse para el próximo año.

Dos ceros

Después de perder el duelo contra Andrea Dovizioso en Qatar, Márquez tuvo su momento más delirante en Argentina. Fue sancionado tres veces. La primera, como todos los pilotos, por volver al garaje cuando la carrera se declaró en mojado. La segunda, por empujar la moto en la parrilla, y la tercera por sacar de la trazada a Aleix Espargaró. Además, tiró a Valentino Rossi en una maniobra y le impusieron 30 segundos más de penalización. En total: puesto decimo octavo y cero puntos. En Mugello, con un encendido público en su contra, Márquez se cayó en la quinta vuelta y aunque volvió a la pista, solo pudo terminar decimosexto. Cero puntos.

Cero rivales

A pesar de esas dos carreras sin puntuar, la perseverancia propia y la mala suerte ajena contribuyeron a que la distancia en el mundial fuera cada vez más amplia a su favor. Porque las Ducati amenazaban. Con el Dovizioso subcampeón del mundo en 2017 y con el Lorenzo capaz de dominar por fin la Desmosedici a su antojo. Pero sumaron demasiados errores. Cero en Jerez, Le Mans y Cataluña para el italiano; cero en Qatar, Argentina, Jerez, San Marino y Aragón para el español (tampoco corrió en Tailandia por lesión). También se esperaba más de las Yamaha después del caótico 2017 que sufrieron. Pero no supieron solucionar los problemas y solo al final Viñales y Rossi lograron puestos acordes a su ambición.

Confianza

Marc Márquez ha ganado este quinto título de MotoGP por convicción. Con una moto que adolece de ciertas dificultades pero que ha sabido amaestrar con firmeza y hacer que se imponga a otras más finas como la Ducati y otras que han sufrido más como las Yamaha. Si el año pasado el piloto de Honda supo lo que era la paciencia, en este ha aprendido a gestionar los malos momentos, esos dos ceros de principio de curso (décimo octavo puesto en Argentina, decimosexto en Mugello), ese duelo perdido con Dovizioso en Qatar, y a mantenerse constante en el podio, con una mezcla de agresividad y estrategia.

Agresividad

Cuando la moto no podía, llegaba él. Pero jugando en el límite siempre, Márquez fue acusado de nuevo este año de pilotar con más agresividad de la debida. Lo dijo Espargaró, Rossi profundizó con su «tengo miedo de correr con él» e incluso Lorenzo le exigió una disculpa por hacerlo caer en Aragón. Sin embargo, y después de aprender en 2015 que un cuarto a tiempo puedo te puede llevar al título, Márquez no puede, ni quiere, pilotar de otra manera.

Y así, como siempre Márquez, vuelve a triunfar por quinta vez. Rotos desde hace tiempo todos los récords, mantiene su excelencia en MotoGP. Y lo que le queda.