Los jugadores del QUM FC celebran un gol en su estreno ante el Borox
Los jugadores del QUM FC celebran un gol en su estreno ante el Borox - Luna Revenga
Fútbol

Óliver y Benji en Illescas

El QUM FC es un club de la localidad toledana formado por surcoreanos que llevan vidas de futbolistas profesionales

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En la mítica serie de dibujos animados «Campeones», el protagonista Óliver Atom, un niño japonés sin más aspiraciones que jugar al fútbol, acaba triunfando en el Barça, que gana la liga gracias a un gol suyo. De chilena, ahí es nada. Dos décadas después, un grupo de 19 chavales surcoreanos ha aterrizado en Illescas (Toledo) para jugar en la Segunda Autonómica de Castilla-La Mancha, la categoría más baja. Son el CD QUM FC, que significa «sueño» en su idioma. Ayer debutaron con triunfo en un partido oficial, en Borox (0-3), en campo de tierra, pero tranquilidad, que Roma no se construyó en un día.

«Esto nace tras una visita que realicé a Corea del Sur en 2015. El empresario Kim Daeho me pidió que viajara a su país para ver el nivel del fútbol universitario y estuve diez días. Lo que vi me gustó, y entonces me comentó la problemática que hay en el país para que los chicos pasen al fútbol profesional. Hay pocas oportunidades, pocos clubes y hay muchos chicos que se ven obligados a dejarlo cuando quieren seguir jugando», explica Rubén Caño, que ha trabajado en China, Colombia o Ecuador dando conferencias de metodología de entrenamiento y ahora es el director deportivo del QUM.

Enseguida surgió la idea de hacer un equipo en España, pero solo con jugadores surcoreanos. Como si de «Operación Triunfo» se tratara, en diciembre del año pasado se organizó un casting en Gimpo, una ciudad a 30 kilómetros de Seúl, y se presentaron más de 500 aspirantes a ser Óliver Atom y Benji, que era portero en esos dibujos. «El test salió mejor de lo esperado, hubo una gran aceptación. A mí solamente me pidieron que me fijara en las capacidades deportivas y humanas. De ahí salieron los 20 elegidos, aunque ahora somos 19 y nos falta un portero», cuenta Caño.

Todos los jugadores de la plantilla tienen entre 18 y 25 años. Llegaron a Illescas en agosto y su vida es la de cualquier futbolista profesional, solo que juegan en Segunda Autonómica. Entrenan cuatro días a la semana (de lunes a viernes, descansando el miércoles) y hacen doble sesión: campo de fútbol y gimnasio. «El resto del tiempo lo dedican a estudiar español (están inscritos en la Escuela Oficial de Idiomas de Toledo), a pasear por Illescas, por Madrid...», explica el director deportivo.

Inversión coreana

El QUM tiene un presupuesto anual de 540.000 euros, más que algunos clubes de Segunda B. En él se contemplan los gastos de billetes de avión, alojamiento, comidas, estudios, fútbol, seguros médicos. La inversión viene íntegramente de Corea del Sur y de buscarla se han encargado Kim Daeho, el presidente del club, y Kim Dukwan, que fue ministro y ahora es parlamentario, además de consejero del QUM.

El Ayuntamiento de Illescas les cede gratuitamente el campo municipal, como al resto de equipos de la ciudad. Según Caño, los surcoreanos «se están haciendo querer» en la localidad. «La gente les saluda por la calle, se hacen fotos, los jóvenes van a verlos jugar y es increíble cómo la música une mucho. Hace unas semanas, fueron las fiestas de Illescas y descubrieron cosas como los toros, que en su país sorprende mucho», añade.

Mientras que todos los jugadores son surcoreanos, el cuerpo técnico del QUM es enteramente español, salvo el traductor. El entrenador es Pedro Velasco, que jugó en el filial del Real Madrid y debutó en Segunda división a las órdenes de Rafa Benítez, aunque hizo su carrera en distintos equipos de Segunda B. «Es una gozada entrenarlos. Son chicos muy aplicados, con muchas ganas de aprender y eso, para mí, es un lujo», dice.

El perfil de sus jugadores es el de un futbolista «muy dinámico, muy rápido, que hace todo a una velocidad alta, y también con calidad técnica, aunque le falta un poco de comprensión del juego: cuándo acelerar o cuándo frenar a lo largo del partido», apunta Velasco.

Cautela y paso a paso

En los amistosos de pretemporada, el QUM ha logrado buenos resultados ante equipos de Tercera División, muy por encima de la categoría en la que van a competir. El entrenador frena la euforia: «El fútbol no es matemática, dos más dos no son cuatro. Cada categoría tiene sus características y hay que adaptarse a ellas. En el fútbol hay que jugarlo todo para poder ganarlo todo».

La misma idea tiene el director deportivo: «Si algo he querido inculcar, ha sido cautela e ir paso a paso. He visto tantas inversiones que se han ido al traste… Vamos a ver este primer año, cómo está el proyecto, cómo nos ha ido, qué rendimiento han dado los jugadores y, valorando todo eso, veremos la posibilidad de jugar más arriba».

Aunque, claro, QUM es sueño, soñar es gratis y «ya lo ha dicho el presidente: el sueño real y final es llegar a Segunda B, jugar la Copa del Rey, tener suerte en el sorteo y que todo Corea del Sur pueda ver por televisión un partido del QUM con un primer espada del fútbol español...». De repente, Rubén Caño se despierta y baja a la tierra (de Borox): «Pero eso de momento es un sueño y esta semana empieza la liga en Segunda Autonómica».