Guardiola, durante la rueda de prensa previa al City-Tottenham
Guardiola, durante la rueda de prensa previa al City-Tottenham - EP

Champions LeagueGuardiola se pone la venda

El entrenador del Manchester City se muestra harto de la presión mediática por el posible pleno de títulos: «No vine aquí para ganar la Champions»

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Son tan desmedidas las expectativas en esto del fútbol que no ganar la Champions se ha convertido ya en un descalabro que dilapida temporadas. La norma tiende al absurdo cuando se trata del torneo donde más ridícula es la línea que separa al triunfo y el fracaso, habitualmente a merced de detalles incontrolables.

En esta encrucijada se ve ahora un tipo como Pep Guardiola. La derrota sufrida la semana pasada en el nuevo White Hart Lane ha hecho correr ríos de tinta en Inglaterra, la mayoría envenenados, pues todo lo que no pase por un pleno de títulos este curso se aventura ya como un borrón en el historial del técnico. Conquistada ya la Copa de la Liga, a falta de una final de FA Cup en la que es favoritísimo y con media Premier en juego también ante el Tottenham el próximo sábado, todo podría derretirse si no descorcha el champán en el Metropolitano.

Es el demonio con el que tienen que convivir los elegidos, y Guardiola lleva tiempo haciendo méritos para figurar entre ellos. Por eso se asumió el gatillazo en su primera temporada en Mánchester, también por todo lo que conlleva interiorizar un estilo tan marcado como el del catalán. Se festejó como lo merecía la Premier del curso pasado, una proeza de puntos y goles, sin nadie que le llegase al cogote en la competición. Y se asumió el discurso con el que el preparador ponía un cerco a la Champions tras caer primero en octavos y luego en cuartos de final: un torneo que exige tropezar una, dos y las veces necesarias hasta descifrar los códigos que hacen de ella un Everest.

Estribillo

No ha cedido Guardiola, que cuando escucha una pregunta que parece ya un estribillo -«¿Se ve preparado para ganar el póker de títulos?»-, tuerce el gesto y calca la respuesta: «Aún no estamos preparados para ganar la Champions». Ayer, cuestionado una vez más por esa tarea pendiente, más aún tras reconocer él mismo que no conquistarla con el Bayern fue un fracaso, tiró de sonrisa y respondió: «No vine aquí para ganar la Champions. Vine aquí para hacer jugar al equipo de la manera en la que han jugado en los últimos 20 meses. Por eso vine».

La colisión entre las pretensiones de Guardiola y las exigencias de la crítica difícilmente encontrará un punto de consenso: para los entrenadores, ya lo explicó Bielsa, sería un tiro en el pie juzgar el proceso de tantos meses por los resultados de un día concreto; precisamente el día D, hablamos de este City-Tottenham, es la fecha en la que para el resto llega la hora de poner calificativos a una obra millonaria como la que tiene entre manos el técnico de Santpedor.

Cuestionado Guardiola por su planteamiento conservador en el partido de ida, en el que eligió a Gundogan y Mahrez en detrimento de De Bruyne y Sané, que cambiaron el choque en los escasos minutos de los que disfrutaron, Pep desnudó sus intenciones: «No va a ser parecido. Hay que marcar goles y la razón por la que aquel día intentamos jugar con más control fue por los partidos que teníamos por delante en ese momento, por cómo vi al equipo contra el Brighton, por cómo los jugadores volvían tras las lesiones. Pero ahora jugamos en casa y tenemos que crear una atmósfera para que nuestros aficionados nos apoyen». Bernardo Silva, que no pudo estar en Londres y cuyo momento de forma lo convierte en el mejor jugar de la temporada citizen, está listo para ser de la partida esta noche. Peor suerte corre Zinchenko, el habitual en el lateral izquierdo durante las últimas semanas y la única baja para recibir a los de Pochettino.

Enfrente estará un Tottenham que parece tener tomada la medida al plan A de Guardiola, tan trabajadas la presión y las transiciones de los Spurs como la salida de pelota mancuniana. Kane, que se lesionó el martes pasado, es la baja que puede condicionar el encuentro, a la espera de que el estelar Son diga lo contrario y con Lucas Moura, que hizo un triplete el fin de semana, como presunto acompañante en punta. Al fondo, los sudores fríos que propician el recuerdo de los velocistas de Mónaco (Mbappé) y Liverpool (Salah, Mané), verdugos las dos últimas campañas. Y como colchón, la síntesis de Guardiola: «Mi deseo es ganar la Champions, pero en el fútbol pierdes más que ganas. Yo intento dar lo mejor de mí mismo».