Torneo universitario

Maite Cazorla, del pozo de la NCAA a ser la primera española en la Final Four

La jugadora canaria pondrá el acento nacional en el torneo universitario junto a Xavi López, entrenador ayudante en la universidad de Oregon

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A la Final Four de la NCAA se viaja en avión privado, se camina por una alfombra roja y los equipos se alojan en uno de los mejores hoteles de Tampa, en Florida. No se escatima en gasto porque está en juego el campeón universitario, un torneo que mueve millones de euros y que moviliza a miles de personas durante un mes. En esa fiesta del baloncesto americano se hablará español por primera vez en la historia. Maite Cazorla, base titular de la Universidad de Oregon, pondrá el color nacional en la cancha y Xavi López, uno de los asistentes del equipo, hará lo propio en la banda.

Ambos son parte de los «Ducks» de Oregon. Allí llegó el técnico hace cinco años, cuando el equipo ocupaba uno de los peores lugares en el ranking de baloncesto femenino del país. Estaban en el pozo y ahora sueñan con el título. «El nivel era muy flojo si teníamos en cuenta el potencial de la universidad. Un complejo muy influenciado por la cercanía de la fábrica de Nike. De hecho, el actual dueño fue alumno y miembro del equipo de atletismo, deporte que es el más importante de todos aquí», reconoce a ABC Xavi López, figura clave en la llegada de Maite Cazorla a Oregon.

Los «Ducks» apostaron fuerte por ella desde el principio. «En esa búsqueda de talento que hicimos hace cuatro años, Maite fue un objetivo prioritario. Había sido titular con la selección en todas las categorías inferiores y decidimos que tenía que ser una de las piezas clave para comenzar la construcción del equipo. Confió en nosotros cuando no éramos muy potentes. Dio un salto a ciegas», recuerda López.

Un exjugador de la ACB en el banquillo

En estos cuatro años, la jugadora se ha convertido en una de las figuras del equipo y un rostro muy popular en la universidad. Es el motor del equipo y su nombre suena para ocupar uno de los lugares de privilegio en el próximo draft. «Llegó con 18 años y sin hablar mucho inglés, así que yo traté de ayudarla mucho en esa transición inicial. Para una chica como ella no era una situación fácil, pero ahora ya es casi la presidenta de la universidad», bromea Xavi, que durante años jugó como profesional en la ACB – Bilbao Basket– y en varios equipos de la LEB. «Cuando colgué las botas me surgió la opción de venir a entrenar a Estados Unidos y no lo pensé. Está siendo una etapa muy bonita, sobre todo por el crecimiento que hemos ido haciendo todos juntos hasta llegar aquí», apunta, en referencia a la Final Four, un hito dentro de la universidad, que nunca había llegado tan lejos con su equipo de baloncesto femenino.

El viernes se medirán a Baylor –número uno del país durante todo

Xavi López junto a Maite Cazorla
Xavi López junto a Maite Cazorla

el año– por un sitio en la final del lunes. En el duelo, Cazorla tendrá un papel protagonista, en la que será su última aventura con la camiseta de los «Ducks». Después deberá elegir dónde continuar su carrera. Ofertas no le van a faltar. Incluida la del seleccionador, que tiene su nombre apuntado como una de las posibles integrantes del equipo que irá al Europeo a finales del mes de junio. Un sueño que Cazorla tiene desde niña y que ya está más cerca. Como el título de la NCAA, del que solo le separan ya dos partidos.

«Este torneo es una locura. No engañan a nadie con eso del "March Madness" (marzo loco). Está siendo un mes increíble. Todo eso de no saber dónde jugarás al día siguiente, sabiendo que si pierdes la temproada se acaba... Por eso cada victoria se celebra mucho. Como dicen aquí, ya dormiremos en el mes de mayo. Tenemos una recta final para intentar ganar, algo nunca hubiéramos imaginado hace unos años», apunta López, que espera ansioso el estreno ante Baylor con 20.000 espectadores en las gradas. «Estamos acostumbrados porque en casa nos han venido a ver una media de 8.000 personas. En la universidad el apoyo está siendo impresionante y esperamos devolver ese cariño», señala el exjugador y actual ayudante de Kelly Graves.