Liz Cambage celebra una canasta conseguida ante China en cuartos de final
Liz Cambage celebra una canasta conseguida ante China en cuartos de final - FIBA
España-Australia

Liz Cambage, la gigante de cien kilos que amenaza hoy a España

La selección tendrá que frenar a la pívot australiana que domina el Mundial y es una de las más determinantes de la WNBA

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La imponente figura de Liz Cambage atrae la mirada. Resulta complicado no fijarse en ella cuando camina por la pista. Sus 203 centímetros de altura y sus 100 kilos de peso la convierten en la jugadora más explosiva de esta Copa del Mundo, donde Australia camina con paso firme, en buena parte gracias a ella. Imparable en la zona y con buena muñeca para lanzar a canasta desde media distancia, la pívot «aussie» es ya la máxima anotadora (25,8 puntos por partido) y amenaza hoy con romper el sueño de la selección española, su rival en semifinales (21.00 horas, La1 o Teledeporte).

La historia de Liz Cambage comienza en Londres hace 27 años. Allí vivían su padre (nigeriano) y su madre, que a los tres meses se trasladó con ella a Australia. La pequeña Liz ya llamaba la atención siendo una niña, lo que le provocaba problemas en el colegio. Para paliarlos, su madre la apuntó a baloncesto y ahí nació su amor por la canasta. En la cancha, nadie podía con ella. Se sentía poderosa. Crecimiento que no pasó desapercibido en EE.UU.

Aquella llamada de la WNBA, que tanto le ilusionó en un principio, terminó convirtiéndose en una pesadilla. La chica alegre que se divertía jugando al baloncesto dejó de sonreír. En las Tulsa Shock brilló durante su primer año en la liga estadounidense, pero vivió amargada fuera de la cancha. Denunció que sufría racismo y discriminación y después de disputar los Juegos de Londres decidió que no volvería.

Problemas con el alcohol

Cambage perdió el avión que debía llevarla a Estados Unidos y cambió los focos de la WNBA por los de la liga china. Allí pasó cinco años creciendo como jugadora. Alejada del primer plano, pero feliz y ganando mucho más dinero del que hubiera imaginado.

Fue tras los Juegos de Río 2016 cuando su vida dio un nuevo vuelco. Australia se quedó fuera del podio y Liz sopesó la idea de retirarse. Cayó entonces en una depresión que le condujo a un callejón sin salida con apenas 25 años. El alcohol se convirtió en un peligroso compañero cercano y solo el tesón de su madre hizo que su carrera no se fuera por la borda.

Recuperada física y mentalmente, Cambage optó por enfrentarse a sus miedos del pasado y regresó en 2017 a Estados Unidos, donde este año ha terminado como máxima anotadora de la liga y ha protagonizado algunas actuaciones históricas. Sus 53 puntos ante las New York Liberty son ya la mejor marca de siempre en un partido de la WNBA, donde es una de las figuras más importantes. De hecho, la australiana es una de las jugadoras que han liderado la revolución de salarios en la liga estadounidense. «Ganamos menos que un árbitro de la NBA y el sueldo de todo mi equipo se podría pagar con lo que gana el peor jugador de esa liga», denunció en su búsqueda por romper el techo salarial.

Ahora, en Tenerife, su lucha es dentro de la pista, donde está dispuesta a romper la hegemonía de Estados Unidos, que no pierde un gran torneo desde 2006. Para ello, tendrá que derrotar primero a España, su rival hoy en semifinales.