Azucena Muñoz, una de las jugadoras de la selección
Azucena Muñoz, una de las jugadoras de la selección - a.m.
fútbol americano

Deportes minoritarios: Esta es la selección española de fútbol americano femenino

Azucena Muñoz, una de las chicas del equipo que nos representará en los Mundiales de Finlandia, habla de su afición

Actualizado:

Rafa Nadal, Mireia Belmonte, Íker Casillas, Aitor Ariño, Marina Alabau... Todos grandes del deporte español. Este verano quizá haya que añadir otro nombre a la larga lista de orgullos nacionales: Azucena Muñoz. Esta barcelonesa de 28 años es una de los miembros del equipo femenino que representará a nuestro país en el próximo mundial de fútbol americano que tendrá lugar del 30 de junio al 6 de julio en Vantaa –Finlandia–. El primer partido que jugarán las españolas será, precisamente, contra las anfitrionas.

Aunque «el nivel de fuera de España es más alto», nuestras chicas no tienen por qué tener miedo. En el extenso palmarés de victorias de Azucena se encuentran triunfos como tres copas de España –en una de ellas fue nombrada mejor jugadora de la competición–, dos Copas de Cataluña o tres Ligas Nacionales de Fútbol Americano. Y todo esto a pesar de llevar tan sólo cuatro años practicando su deporte favorito. Sus inicios en el fútbol americano son casuales: «Una amiga que jugaba me dijo que fuera a entrenar y ya me enganché», cuenta Azucena.

Desde entonces, la rutina diaria de Azucena ha colocado al fútbol americano en una posición privilegiada. «Entrenamos dos horas al día, 3 días a la semana. Empezamos calentando, luego ejercicios de físico para trabajar la potencia, explosividad y velocidad […] También hago una rutina de gimnasio otras dos horas un par de días a la semana». Reconoce que este deporte «no da para vivir» porque es un «deporte amateur», pero a pesar de ello le dedica todo el tiempo que puede, incluso entrenando a niños que practican «flag», una modalidad de fútbol americano pero sin contacto.

No es cosa de hombres

El fútbol americano es un deporte minoritario en España. De hecho, si se hicieran preguntas al azar a distintas personas sobre las reglas básicas del juego, es muy probable que casi el 100 por cien de los encuestados no supiera las respuestas. Y si, continuando con el mismo sondeo, se preguntara sobre el género de los jugadores que lo practican, el porcentaje de contestaciones a favor de «masculino» sería muy parecido al anterior. Pues se equivocan. Las chicas también juegan. Y muy bien. Una calidad que les ha permitido hacerse un hueco en una competición tan importante como un mundial.

Debajo de la coraza, las botas y los barbuquejos –protecciones para la barbilla que también sirven para aguantar el casco– se esconden nombres femeninos con vidas típicas de chicas jóvenes. «Recuerdo que cuando salimos a celebrar una de nuestras victorias estuvimos hablando con un grupo de chicos. Como no se creían que jugáramos al fútbol americano, les enseñamos los moratones, los arañazos y las heridas, todas orgullosas de ello, y se quedaban flipando». Una reacción que, afirma, «pasa muy a menudo». Azucena supone que es porque creen que a su deporte sólo juega «gente grande y fuerte».

Pero nada más lejos de la realidad. En su equipo –el Barberà Rookies– «predominan las chicas delgadas y rápidas». Azucena explica que se necesitan cuerpos ágiles para las posiciones que no están «en la línea». Ella juega la mayoría de las veces como «running back» que es la corredora, «una de las que más golpes recibe».

Lesiones, golpes... y buen humor

Precisamente el tema de los golpes es uno de los aspectos que peor se llevan practicando el fútbol americano. «Lo peor, no lo negaré, son las lesiones», dice Azucena, mientras afirma que se pasa mal porque «te impiden entrenar y jugar, y el fútbol americano te engancha tanto que acaba siendo una necesidad que has de cubrir». Ella misma ha sido objeto de varias contusiones que le provocaron una rotura de ligamentos en la rodilla y una luxación de hombro en un partido de liga. Afortunadamente, las recuperaciones fueron óptimas y «sigo jugando como si no hubiera pasado nada».

«Engancha tanto que acaba siendo una necesidad que has de cubrir»

Al pensar en este deporte, resulta inevitable asociarlo a los golpes. Quizá por eso el círculo íntimo de Azucena no se tomó demasiado bien su afición por el fútbol americano. «La reacción de mi familia fue bastante negativa. No estaban de acuerdo, y siguen estando en desacuerdo a día de hoy, pero siempre lucho por lo que me gusta, lo que me llena y me aporta felicidad. Poco a poco han ido cediendo y poniendo menos trabas, cosa que se agradece mucho, pero la idea sigue sin gustarles. Creo que ya me dejan por imposible», sentencia la jugadora entre risas.

Y es que, por muchos golpes y lesiones que haya en el campo, el buen humor no se pierde. Entre las chicas existe un ambiente de cordialidad que hace muy llevadera la convivencia entre ellas. «Somos pocos equipos, pocas jugadoras, así que nos conocemos casi todas. La rivalidad está sólo en el campo. Fuera de él nos llevamos bastante bien», afirma Azucena. Ejemplo de ese «buen rollo» es un vídeo que han colgado en YouTube en el que aparecen las jugadoras del Rookies bailando una versión del conocido Harlem Shake. Ojalá que este ambiente tan positivo viaje con nuestra selección a Finlandia y que, cuando vuelvan, sigan danzando al ritmo que quieran... con una medalla bajo su casco.