Lluís Homar, en «Tierra baja»
Lluís Homar, en «Tierra baja» - Teatro de La Abadía

«Tierra baja», la obsesión de Lluís Homar

El actor, bajo la dirección de Pau Miró, interpreta a todos los personajes en esta adaptación del clásico de Guimerà

MadridActualizado:

«Terra baixa» («Tierra baja») es uno de los textos básicos del teatro catalán. También es una de las obras más representadas en aquella Comunidad Autónoma y una pieza traducida a una docena de idiomas; de su repercusión dan fe la ópera escrita por Eugene d’Albert y estrenada en 1903, o la película de Leni Riefenstahl. Escrita por Àngel Guimerá, representante de la denominada Renaixença de las letras catalanas, se estrenó en 1896; curiosamente, se hizo en Madrid y en castellano, en la traducción que hizo José Echegaray. La versión original vio la luz unos meses después, el 8 de febrero de 1897, en Tortosa, y el 11 de mayo llegó a Barcelona, en unas representaciones que encumbraron al legendario actor Enrique Borrás.

Otro ilustre interprete catalán de nuestros días, Lluís Homar, retomó en 2014 el texto de Guimerá, con la adaptación y la dirección de Pau Miró. La producción, en su versión castellana, llega la próxima semana al teatro de La Abadía. La particularidad de la propuesta es que es el propio Homar quien interpreta a los cuatro personajes principales de la obra -Manelic, Marta, Sebastià y Nuri- y que es el único actor sobre la escena. «La primera vez que hablamos con Lluís Homar de este proyecto -cuenta Pau Miró- entendí que para él no era un capricho, ni una vanidad de actor. Hablaba de la necesidad, el compromiso y un deseo profundo de sacarlo adelante».

Y es que «Terra baixa» ha sido una obsesión constante para Lluís Homar. El papel del pastor Manelic fue el primero que interpretó en 1974, con apenas 17 años, en el Centro Parroquial de Horta, y con una compañía aficionada. Posteriormente lo volvería a interpretar en el Teatre Lliure, bajo la dirección de Fabià Puigserver. El propio Homar se ha referido a esta obra como «mi alma de actor».

La idea de representar varios papeles le vino tras ver a Núria Espert en «La violación de Lucrecia». Lluís Homar salió del teatro con la sensación de haberla visto interpretar a cuatro personajes. «Lluís -explica Pau Miró- es Sebastián, el dueño de todo y principal representante de la Tierra Baja. También Marta, la víctima más evidente de este mundo sórdido. Y cómo no, Manelic, el rostro de la ingenuidad. Incluso, Nuri, la mirada de la inocencia en el drama de Guimerà».

Justifica el director la conversión de la obra en un monólogo: «Esta soledad en el escenario nos permite mostrar con mayor claridad la complejidad que hay en cada persona. Y focalizar la lucha interna que se produce en cada uno de nosotros. No estamos hechos de una sola pieza, somos fruto de nuestras elecciones. Desde el trabajo dramatúrgico hemos respetado totalmente el argumento de la obra, dejando de lado, eso sí, las tramas más “periféricas” y centrándonos en lo que consideramos más esencial de la historia: el triángulo Sebastián-Manelic-Marta. El objetivo era adaptar “Tierra Baja” para un solo actor, pero respetando el argumento y no tergiversando los personajes».