Los Beatles, durante su primera visita a España en julio de 1965
Los Beatles, durante su primera visita a España en julio de 1965 - EFE

Ringo Starr cierra el círculo de la Beatlemania en España

El batería de la legendaria banda británica debutará en nuestros escenarios el próximo mes de junio

BARCELONAActualizado:

Durante su última actuación en Barcelona, allá por 2003, Paul McCartney quiso rendir homenaje a su exsocio John Lennon y emparedó la sentida «Here Today», una suerte de «Wish You Were Here» con menos músculo nostálgico, entre dos perlas del calibre de «The Fool On The Hill» y «Something». El público, todo suspiros y codazos de complicidad, se animó hasta tal punto que en cuanto se hizo el silencio empezó a corear no el nombre de Lennon, sino el del batería que les cubría a ambos las espaldas durante los días de vino y rosas de la banda británica. «¿Ringo? ¡Ringo está bien!», bromeó entonces McCartney.

Y, en efecto, Ringo estaba bien.

Tanto es así que ese mismo año acababa de publicar su decimosegundo álbum de estudio, un «Ringo Rama» plagado de colaboradores ilustres como Eric Clapton, Van Dyke Parks, Willie Nelson y David Gilmour, y ahora, casi tres lustros después, se prepara para descorchar en España «Give Me Love», su último trabajo de estudio. Una noticia que no tendría más trascendencia si no fuese porque, además de suponer su debut en tierras españolas, los conciertos que ofrecerá Ringo Starr en Barcelona, Madrid, Bilbao y La Coruña (para los que hoy se ponen a la venta las entradas) vienen a cerrar ese círculo de Beatlemania desatada que se abrió el 1 de julio de 1965, cuando los fab four aterrizaron en Barajas dispuestos a ponerse España por montera.

En realidad, la banda ya había pasado por aquí en 1963, cuando Paul, Ringo y George Harrison aprovecharon los últimos coletazos de su anonimato para regalarse unas vacaciones en Tenerife -Lennon, acompañado por Brian Epstein, hizo lo propio en Torremolinos-, pero no fue hasta 1965, convertidos ya en iconos universales, cuando debutaron con sendos conciertos en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid y la Monumental de Barcelona.

Aquella sería, de hecho, la primera y última vez que los Beatles actuarían en España: apenas un año más tarde dejaron las giras para concentrarse en los álbumes de estudio, por lo que los seguidores de la banda británica no tuvieron más remedio que conformarse con maravillas enlatadas como «Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band»,«White Album» y «Abbey Road» o las puntuales visitas de McCartney en solitario desde finales de los 80. Ni Lennon ni Harrison llegaron a actuar por aquí en solitario, aunque el primero sí que regresó en 1966 para rodar en Almería la película «¿Cómo gané la guerra?», componer «Strawberry Fields» y estrechar lazos con Juan Carrión, el profesor que le animó a incluir las letras de las cancione de la banda en las fundas de los elepés.

Fueron unos pocos apuntes históricos que, sin embargo, sumados al impacto musical de la banda y a su profunda huella en la cultura popular, bastaron para que la Beatlemanía arraigase en España y, aún hoy, siga exhibiendo una salud de hierro. Y es que, lejos de desinflarse, la burbuja de los Beatles sigue cotizando al alza. No hay más que adentrarse en cualquier tienda de discos, donde florecen sin parar reediciones cada vez más ampliadas -el socorrido concepto deluxe- y grabaciones que acumulaban polvo en algún trastero de Abbey Road; o, ya puestos, dejarse caer por rincones emblemáticos como Strawberry Fields, memorial neoyorquino dedicado a John Lennon a pocos pasos del lugar en el que fue asesinado por Mark David Chapman y que, una vez más, volvió a recibir a cientos de visitantes (muchos españoles) el pasado día 8 de diciembre, aniversario de su muerte.

Son mitologías como esta las que alimentan la leyenda de los Beatles y de la que, faltaría más, se beneficia también un Richard Starkey que sigue bebiendo de la inagotable fuente de los de Liverpool y recupera en sus conciertos piezas como «What Goes On», «Don’t Pass Me By», «I Wanna Me Your Man», «With a Little Help From My Friends» y, cómo no, «Yellow Submarine», canciones que han quedado selladas a la historia gracias a su voz nasal.