Lagartija Nick: «"Omega" juega en una liga mundial a la que nosotros ni aspiramos»

Antonio Arias cuenta cómo reunió a la formación original de la banda granadina dos décadas después para grabar «Crimen, sabotaje y creación»

MADRIDActualizado:

Asegura Antonio Arias que nunca le importó quedarse solo. «No me produce ninguna herida. Soy el primero que empatiza con la gente que me abandona. Les comprendo». El líder de Lagartija Nick se refiere a los días de « Omega» (1996), cuando sus compañeros saltaron del barco reprochándole que estaba tirando por la borda la carrera del grupo a causa de aquel disco junto a Enrique Morente, al que no le veían futuro. «Y era verdad — reconocía a ABC en noviembre de 2016—. Al regresar a Madrid, tras un año y medio con Enrique en el estudio y con las mezclas, había perdido el pelo y hasta mi novia vivía con otro».

Eric Jiménez se marchó, en plena grabación, con Los Planetas. Juan Codorniú y Miguel Ángel Rodríguez, un año después. «Claro que aún quedan cicatrices. Eric y yo somos como hermanos y, como tal, hemos tenido peleas y llantos, pero eso permanece ahora sutilmente oculto», confiesa Arias, que ha esperado dos décadas para reunir a la formación original y entrar de nuevo al estudio para grabar « Crimen, sabotaje y creación». Al principio le dio «palo» preguntarle a Universal si quería publicar el disco, ahora que Morente no estaba detrás. «No me gusta pisar terrenos a los que, a priori, no pertenezco. Pero después de ficharnos, dijeron: “¿Por qué no mandaste nada?”. Luego se unió Virgin, el sello nada menos que de los Sex Pistols, XTC o Tom Verlaine y me encantó ese romanticismo de marca», recuerda, sorprendido de que eligieran « Agonía, agonía» como primer sencillo, una canción de ocho minutos sobre la muerte. «Yo no me hubiese atrevido ni en sueños».

El decimotercer álbum de Lagartija Nick y cuarto de estos cuatro miembros juntos conjuga, «como siempre», la tradición andaluza con la vanguardia del rock. «Siempre hemos investigado mucho. Esa es la crítica más recurrente que nos hacen, que antes de secar un pozo nos ponemos a sacar agua de otro», explica Arias, convencido de que «este trabajo podía haber seguido a “Omega”». «Lo digo por las letras y la influencia lorquiana, que aflora de una manera muy fuerte como lo hacía en el disco que sacamos con Morente. Aunque reconozco que, musicalmente, no se entienda sin los trabajos posteriores a ese», subraya el bajista, antes de añadir: «La gente piensa que nos molesta que nos pregunten continuamente por aquel trabajo, pero lo cierto es que yo lo agradezco. Juega en una liga internacional a la que nosotros ni aspiramos. No olvidemos que su primer promotor fue Cohen... Cada vez es más grande».

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La influencia de Federico García Lorca llega a «Crimen, sabotaje y creación» a través de la poesía de su hermano Jesús, el periodista, ideólogo de «Omega» y miembro de la considerada primera banda punk de Granada, TNT, fallecido en 2015. «Después de su muerte, la dirección del disco cambió y lo convertimos en un homenaje a él, recuperando dos canciones inéditas de su última banda y algún poema. Fue como llamarlo para que me acompañara», cuenta Arias sobre un trabajo que también recupera algunas historias «olvidadas», como « La leyenda de los hermanos Quero», sobre tres populares maquis de Granada que desquiciaron al franquismo en la década de los 40.