Una imagen de un ensayo de «Idomeneo»
Una imagen de un ensayo de «Idomeneo» - Javier del Real

«Idomeneo» en el Teatro Real: Mozart en un campo de refugiados

El coliseo madrileño estrena una nueva producción de esta obra dirigida musicalmente por Ivor Bolton y escénicamente por Robert Carsen

MadridActualizado:

Wolfgang Amadeus Mozart estrenó su ópera «Idomeneo» en 1781. Tenía veinticinco años y comenzaba a liberarse del sofocante yugo de su padre, Leopold. Quizás no fuera casualidad, pues, que el compositor se fijara en esta historia mítica, donde los protagonistas, dice Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, «son los hijos de los héroes de la Ilíada, la epopeya que narra la guerra entre griegos y troyanos que acabó con la destrucción de Troya». Robert Carsen, director escénico de la producción que el Real estrenará el próximo lunes, ha convertido esta ópera en un alegato pacifista. «Al empezar el trabajo de dirección siempre me pregunto de qué trata la obra-explica Carsen-, cómo podemos identificarnos con la historia».

La respuesta la encontró en el día siguiente del final de cualquier guerra, que no ha cambiado a lo largo de los siglos. Da igual que sea la de Troya hace más de tres mil años o la todavía humeante de Siria. Siempre produce un inmenso dolor y numerosas víctimas. Por eso ha situado la acción de la ópera en una isla del Mediterráneo llena de víctimas, de refugiados y de militares. Y ha llenado el escenario del Teatro Real con un sinfín de gente: más de 170 artistas entre solistas, coro y actores y figurantes componen la masa humana que es la escenografía humana de esta producción que verá la luz en el Teatro Real el jueves 19 de febrero, y en la que participan también la Canadian Opera de Toronto, el Teatro dell’Opera de Roma y la Royal Danish Opera de Copenhague. La dirección musical es de Ivor Bolton y el doble reparto incluye a Eric Cutler y Jeremy Ovenden (Idomeneo), David Portillo y Anicio Zorzi Giustaniani (Idamante), Anett Fritsch y Sabina Puértolas (Ilia), Eleonora Buratto y Hulkar Sabirova (Elettra), Benjamin Hulett y Krystian Adam (Arbace), Oliver Johnston (El gran sacerdote de Neptuno) y Alexander Tsymbalyuk (La voz). El propio Carsen firma la escenografía y la iluminación junto a Luis F. Carvalho y Peter van Praet, respectivamente. La coreografía es de Marco Berriel y el diseño de video de Will Duke.

Problemática

Tanto Carsen como Bolton aseguran que «Idomeneo» es una de sus óperas favoritas. «Es una de las más maravillosas y excepcionales obras de Mozart, pero al mismo tiempo es una de las más problemáticas», añade Joan Matabosch. Y es que el compositor austríaco estuvo introduciendo cambios durante mucho tiempo después del estreno de la ópera en Múnich. Para su presentación en Viena, cinco años más tarde, Mozart introdujo un cambio sustantivo, al rehacer la parte de Idamante y convertirlo en un tenor en lugar del original «castrato». «La versión que interpretamos aquí está inspirada en esta última -explica Matabosch-, aunque se han añadido las dos arias de Arbace que Mozart suprimió para el estreno vienés».

Dos formas de encarar el futuro después de una guerra, la de Troya, se enfrentan en esta ópera, cuenta Robert Carsen. Por un lado están los que son partidarios de la confrontación, de la venganza -Idomeneo y Elettra-, y por otro los que quieren la paz y el perdón -Idamante e Ilia-. También cuenta la ópera la historia de dos mujeres enamoradas del mismo hombre, así como el conflicto entre padre e hijo, entre Idomeneo e Idamante. «Podemos pensar -dice Carsen- que la relación de Mozart con su padre puede haber influido en la caracterización musical de los dos personajes, con una tremenda brecha ideológica y emocional».

Contraposición

«Idamante -sigue el director- libera a los prisioneros troyanos al principio de la ópera, invocando la generosidad y la integración para el enemigo. La mayoría de los griegos, incluidos Elettra e Idomeneo, piensan que se equivoca. Esta división refleja la contraposición entre la antigua y la nueva manera de pensar: “Grecia pertenece a los griegos” es el pensamiento representado por Idomeneo y Elettra, mientras que Idamante e Ilia aspiran a un mundo nuevo sin guerras, en el que el amor y el perdón sustituyan al odio y al castigo. Para nosotros Idomeneo es una declaración anti-belicista potente, con una conclusión basada en la esperanza». «No puede ser más actual», concluye Matabosch.