Elina Garanča: «Cantar es comunicar, y eso supone libertad»

La mezzosoprano letona afincada en España publica «Sol y vida», su nuevo disco

MadridActualizado:

«Sol y vida» no es únicamente el título del nuevo trabajo de Elina Garanča (Riga, Letonia, 1976). Es también una declaración de intenciones y una metáfora de vida. Así lo explica la mezzosoprano, que hace unos años decidió establecerse en las Islas Canarias en busca, precisamente, de ese sol y de esa vida. «Me gusta grabar aquello que necesito comunicar en cada momento, y ahora quiero expresar esta sensación de la vida llena de sol, llena de disfrute y de alegría de vivir, porque es así como me siento», explica. Y es que no cree en que el temperamento dependa de la geografía. «Ni todos los los del Norte son fríos ni todos los del sur son apasionados», sentencia la cantante.

El disco, publicado por Deutsche Grammophon, y en el que ha contado con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigida por Karel Mark Chichon (su marido), es un recorrido por diversas canciones del repertorio español, latino e hispanoamericano, como «Granada», «La llorona», «Core’ngrato», «El día que me quieras», así como fragmentos de «María de Buenos Aires» y «La tabernera del puerto».

Sorpresivamente, Elina Garanča ha elegido, de la zarzuela de Pablo Sorozábal, la romanza de tenor: «No puede ser». «No es un capricho -asegura la mezzo-. Es una pieza que me encanta, estoy enamorada de esta romanza, que la han cantado grandes tenores como Plácido Domingo. El camino para conseguir los derechos fue largo, y cuando contactamos con los descendientes de Sorozábal nos dijeron que uno de sus sueños fue que la cantara una mujer». Además, dice, «las mezzos hacemos muchas veces papeles de hombre...» «La comunicación -explica Elina Garanča- supone libertad, porque la música no tiene barreras. Evidentemente no voy a cantar Radamés o Calaf en escena, pero ¿por qué ponerme freno yo misma si me apetece cantar en un disco una pieza de tenor?» Lo mismo pasa con «Granada», habitualmente lucimiento de voces agudas masculinas. «¿Pero por qué -insiste- esta declaración de amor a una de las ciudades más hermosas de todo el Mediterráneo está monopolizada por el sexo masculino? El estilo de vida del sur no es masculino ni femenino».

Y una última reflexión, nuevamente con el estribillo de la comunicación. «Los cantantes estamos demasiado clasificados y separados, cuando somos fundamentalmente una voz que quiere comunicar algo. ¡Me dan tanto coraje las clasificaciones! Son limitadas e injustas. Yo canto lo que quiero cantar para así comunicar».