Victoria Prego, en una entrevista reciente
Victoria Prego, en una entrevista reciente - Isabel Permuy
Premio Luca de Tena

Victoria Prego: «Lo que más daño hace a la profesión es el mal periodismo»

ABC reconoce la trayectoria de la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid y su papel como una de las grandes cronistas de la Transición con el premio Luca de Tena

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Tras más de 40 años de trayectoria profesional en la que ha tocado todos los palos que se enseñan en las facultades de Periodismo, Victoria Prego (Madrid, (Madrid, 1948) ha sido galardonada con el premio Luca de Tena. Se reconoce, así, la labor de quien fuera una de las grandes cronistas de la Transición, actual presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en cuya sede de Juan Bravo recibe a ABC.

- Es la quinta mujer que recibe este galardón desde que se creó, en 1929. ¿Qué supone un reconocimiento como este para usted?

- Supone un honor enorme, más de lo que la gente se puede imaginar. A mí, el premio de ABC me resulta especialmente grato, próximo y emocionante. Ser la quinta mujer me parece una hazaña, pero me parece que son pocas mujeres.

- Es hora ya de ir rompiendo tanto techo de cristal.

- Sí, sí, hay muchas más mujeres que merecen este premio.

- Es, además, un galardón que reconoce el rigor ético, la exigencia literaria y la independencia informativa.

- Te honra, y justifica tu vida profesional.

- Desde ese punto de vista, ¿cómo ve el ejercicio de la profesión hoy en día?

- Muy amenazado, muy acosado. El ejercicio del periodismo en España tiene muy mala consideración de la opinión pública, según el CIS, pero eso es injusto, porque en España se hace muy buen periodismo… y también muy malo. Por el mal periodismo es por lo que hemos perdido prestigio y reputación ante la opinión pública. Pero la verdad es que en España se hace un excelente periodismo. La agenda política española, en lo que se refiere a la corrupción y a los compromisos de transparencia, está en parte condicionada por las revelaciones de la prensa. La prensa ha sacado a la luz múltiples casos de corrupción y los ha puesto sobre la mesa para conocimiento de la opinión pública, que se ha hartado de tanta corrupción, ha tomado posición y está exigiendo a la clase política un comportamiento distinto. Si no fuera por el trabajo de la prensa, la democracia española estaría más infectada de lo que ha estado hasta ahora por los casos de corrupción.

- Precisamente, el jurado ha elogiado su papel como narradora de la Transición. ¿No cree que ahora convendría recuperar ese espíritu, el de la Transición?

- Sí, aquel espíritu permitió que España hiciera una transición de un régimen político a otro en paz; no sin muertos, pero en paz. Ese espíritu sería necesario, pero en este momento es imposible.

- ¿Por qué?

- Porque entonces se compartía la determinación de todos los españoles de no volver a repetir una guerra civil y de alcanzar la democracia, y homologarnos a Europa, con los menos costes de vidas posibles. Esas dos determinaciones compartidas estuvieron en la base del ejercicio y del esfuerzo hacia el consenso, que significó la renuncia de muchas posiciones en los respectivos grupos políticos para alcanzar un acuerdo, que se plasmó en la Constitución, la primera en la historia de España que se aprobó con el consenso de las fuerzas políticas parlamentarias. Todo esto no existe ahora.

- De hecho, hasta parece que las posturas están más alejadas que nunca.

«En la televisión, el periodismo político se ha convertido en espectáculo»

- Claro, porque tenemos la democracia, la guerra civil queda ya muy lejos y Europa ha dejado de ser nuestro sueño para ser nuestra realidad, y es una Europa muy azotada también por incertidumbres, discrepancias, abandonos…

- Precisamente, a usted, que fue corresponsal en Londres, ¿qué le parece el Brexit?

- Cameron es un irresponsable, no tenía que haberse comprometido a semejante cosa, porque los referéndums no son una medida propia de la democracia, sino de los regímenes totalitarios. Los dictadores y los autócratas son muy aficionados a convocar referéndums de vez en cuando para ratificar sus posiciones.

- Para autoafirmarse.

- Claro. La democracia es representativa y tiene sus cauces para expresar la opinión de la población. Por lo tanto, me parece un error. Pero, en segundo lugar, me parece que sería un perjuicio tremendo para el Reino Unido, para Europa y para la idea de Europa. Y, ya personalmente, ¡pues que se vayan! Esto no lo puedo sostener, pero es lo que me pide el cuerpo, porque las condiciones que se le han ofrecido al Reino Unido para facilitarle al insensato de Cameron la victoria en el referéndum no me parecen aceptables.

- Para ellos, las reglas son distintas.

- No, muy distintas. Pretenden tener lo que de favorable hay en la Unión Europea y no compartir lo que de esfuerzo supone.

- Acaba de relacionar los referéndums con los regímenes totalitarios. Como presidenta de la APM, ¿qué le parece que Nicolás Maduro amenace con emprender acciones judiciales contra determinados medios españoles?

- Me parece propio de un autócrata, inculto y vulgar. Entre otras cosas, dijo que España estaba intentando promover una intervención militar en Venezuela. ¿Qué disparates está diciendo este señor? No le otorgo más valor a las cosas que dice Maduro que las que se derivan del hecho de que está presidiendo Venezuela, y ha llevado a un país rico al desastre. Me temo mucho que los enfrentamientos callejeros terminarán derivando en cosas más graves.

- Volviendo a nuestra profesión, antes de ser elegida presidenta de la APM aseguró que era «hora de levantarse» porque los periodistas habíamos sufrido «un trato indigno».

- Y lo seguimos sufriendo. Además de haber expulsado fuera del mercado a miles de periodistas excelentes, con experiencia y capacidad, ahora a los periodistas que están en la calle, y que son autónomos a pesar de ellos mismos, se les pagan las crónicas a unos precios inicuos, que colocan al periodista por debajo del proletariado, en el concepto antiguo. Un periodista, para poder vivir y tener una familia, necesita trabajar a destajo y no se puede permitir el lujo de discutir ni siquiera una insinuación, ni una indicación de la empresa que le contrata.

- ¿Tiene esperanza en el futuro?

- Pues fíjese, sí que la tengo, porque las nuevas tecnologías van a abrir un campo infinito.

- Bien utilizadas.

- Bien utilizadas, naturalmente. Así como las televisiones generalistas requieren una inversión gigantesca, la prensa escrita no va a requerir tanta dimensión y va a haber muchos periódicos de dimensiones medianas más baratos de producir, con periodistas serios, sólidos y de prestigio, que tienen capacidad de sobrevivir y de hacer un negocio moderado, que se parecerá más al antiguo editor de prensa vocacional. Eso se va a producir en términos digitales. Por eso pienso que no todo está perdido.

- Le decía lo del buen uso porque las redes sociales han posibilitado, en determinados momentos, un intrusismo que ha perjudicado mucho a la profesión.

«Cuando un periodista actúa al servicio de unos intereses que no son los de su profesión, traiciona al oficio»

- Sí, pero el intrusismo no es lo que nos hace más daño. El mal periodismo es lo que más daño nos hace.

- Y, como ha dicho al comienzo de la conversación, en España también se hace mal periodismo.

- También. Fíjese, yo creo que sobre todo en la televisión. Lo que pasa es que la televisión es el vehículo por el cual la población se informa mayoritariamente. En la televisión, la política se ha convertido en espectáculo y, como consecuencia, el periodismo político en televisión se ha convertido también en espectáculo.

- Rafael Sánchez Ferlosio les llama «tertuliajos», a los tertulianos.

- [Ríe] Claro, pero es que las televisiones exigen espectáculo, porque si no no tienen audiencia. Eso, unido a que los partidos políticos son insaciables y pretenden tener a grupos de periodistas a su servicio, que es lo más antitético de lo que es el ejercicio del periodismo. Los partidos políticos quieren tener yeguadas o cuadros de actores a su servicio.

- También es cierto que hay gente que está dispuesta a eso.

- Es verdad, y la responsabilidad se comparte. Pero yo le otorgo más responsabilidad a los partidos políticos, porque han intentado ocupar todos los espacios de la vida social española, incluido el periodismo. Cuando un periodista actúa al servicio de unos intereses que no son los de su profesión, está traicionando el oficio.

- De cara a las próximas elecciones, ¿cree que los políticos, y los medios, están a la altura de los ciudadanos?

- [Larga pausa] Sí, porque los ciudadanos son lo que han elegido. No nos engañemos: aquí no hay una clase beatífica y excelsa que forma la ciudadanía, una clase infecta y desastrosa que forma la clase política, y otra vendida y miserable que forma la clase periodística. No. Somos todos iguales, venimos de lo mismo. O sea que sí estamos a la altura de los ciudadanos, y los ciudadanos a nuestra altura.

- Dado el actual panorama político, ¿cree posible que en España suceda algo parecido a lo que ha pasado en Estados Unidos, donde Donald Trump ha vetado al «Washington Post»?

«Los ciudadanos deberían defender el ejercicio de la libre información, porque es un principio fundamental»

- No lo quiero ni pensar, pero no lo descarto, porque lo que pasa en Estados unidos suele suceder en España diez años más tarde. Eso es de todo punto antidemocrático y subvierte los principios normales de un Estado de derecho, uno de cuyos pilares es la libertad de información, que es un derecho de los ciudadanos y un deber de los periodistas.

- Se lo digo porque hay partidos políticos que ya han planteado la necesidad de revisar el funcionamiento interno de los medios de comunicación.

- Cosa que me parece espeluznante y un síntoma muy peligroso. Cuando yo oigo a un político, que es el líder de Podemos, decir que el hecho de que existan medios privados de comunicación es un atentado contra la libertad de expresión se me ponen los pelos de punta. Cuando le oigo decir que necesitamos un Ministerio de Comunicación, también se me ponen los pelos de punta. Lo que estoy diciendo estaba en YouTube, no sé si lo habrán quitado, pero no me lo estoy inventando. Me parece peligroso y los ciudadanos deberían defender el ejercicio de la libre expresión y de la libre información; no sólo disfrutarlo, sino defenderlo activamente porque es un principio fundamental, que asegura la pervivencia de la higiene democrática.

- ¿Llegó a imaginar que le darían el Nobel de Literatura a una periodista, como sucedió el año pasado con Svetlana Alexiévich?

- No, pero no me parece mal. Me parece que es un reconocimiento a su labor y también al papel del periodismo en las democracias occidentales. Es sorprendente, porque parece que el periodismo es una actividad menor y casi vergonzante, pero no lo es; es una actividad necesaria, imprescindible y prestigiosa.

- Y de la que una se siente orgullosa de formar parte.

- Totalmente, y agradecida.