Andrea Levy y Emilio del Río recibieron en el Palacio de Cibeles la visita de Luis Verde, bisnieto de Galdós, y su mujer; y varias integrantes de la asociación Galdosistas de las Comendadoras
Andrea Levy y Emilio del Río recibieron en el Palacio de Cibeles la visita de Luis Verde, bisnieto de Galdós, y su mujer; y varias integrantes de la asociación Galdosistas de las Comendadoras - Maya Balanya

Madrid saldará en 2020 la deuda con Benito Pérez Galdós, su gran cronista

El Ayuntamiento le homenajeará a través de múltiples actividades a lo largo de todo el año con motivo del centenario de su muerte el próximo 4 de enero

Una de las primeras medidas será rebautizar la biblioteca pública de Conde Duque con el nombre del autor de «Fortunata y Jacinta»

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Muy bien ha tenido que hacerlo una personalidad en obra, vida y/o muerte para que el Diccionario de la Real Academia le dedique un adjetivo a su apellido. Es el caso de galdosiano; o sea, perteneciente o relativo a Benito Pérez Galdós, escritor español, o a su obra. Y el Ayuntamiento de Madrid y su delegada de Cultura, Andrea Levy, se han propuesto que 2020 sea «el año galdosiano» con motivo del centenario del fallecimiento del autor de «Episodios nacionales» el próximo 4 de enero. Ese día comenzará la reivindicación de su figura precisamente en su monumento del parque de El Retiro y se intentará que su cuento navideño, «La mula y el buey», tenga presencia durante las próximas fiestas.

El consistorio está ya trabajando en la constitución de un comisionado para el «Año Galdós» que reunirá a académicos, escritores, periodistas, editores, profesionales del cine, asociaciones, etcétera. «Queremos que sea muy transversal», explica Andrea Levy a ABC. Una de las primeras medidas será rebautizar la biblioteca pública de Conde Duque con el nombre del novelista español, pues hasta el momento no hay ninguna. Para ello, y a falta de anunciarse el nombre de quien estará al frente del comisionado, Andrea Levy y el director general de Bibliotecas, Archivos y Museos, Emilio del Río, se reunieron el pasado miércoles en el Palacio de Cibeles con Luis Verde, el tercer bisnieto de Galdós, y varios integrantes de la asociación Galdosistas de las Comendadoras.

Benito Pérez Galdós
Benito Pérez Galdós - Alfonso Sánchez García Alfonso

Bajo esa transversalidad (la misma que lució Galdós como escritor, académico, diputado del Congreso, periodista,...), la literatura, la danza, el teatro o el cine serán algunas de las parcelas donde se le homenajee. En Matadero o durante los Veranos de la Villa, por ejemplo, se planea proyectar las películas que Luis Buñuel adaptó a partir de la obra de Galdós: «Viridiana», «Tristana» y «Nazarín». «También vamos a intentar programar una obra en el Teatro Español», amplía la delegada de Cultura, teatro del que fue su director artístico en la temporada 1912/13.

«No hay nada programado sobre Galdós, y es una figura que nos ayuda a entender el Madrid de hoy. Además es un deber recoger esa historia y ese legado, como otras ciudades han hecho», justifica Levy, que pone como ejemplo París, con su Honoré de Balzac, y a Londres, con su Charles Dickens. Se querrá, además, transmitir al Galdós «joven que llega a Madrid para empezar una nueva vida como estudiante y queda atrapado por la ciudad».

Para el Consistorio, es también una cuestión de «saldar la deuda con el gran cronista de Madrid». «Él, en vida, es querido, seguido, leído y admirado; la prueba está en el cortejo que siguió su ataúd hacia el entierro. Pero después cae en el olvido… Muere en 1920 y en seguida vienen la guerra y la dictadura», sostiene Teresa Martínez, integrante de las Galdosistas de las Comendadoras. «Tendemos a enterrar a nuestras figuras para poner a otras, en vez de ponerlas en su lugar y que potencien nuestra marca de Madrid», critica Levy.

Las calles galdosianas

El objetivo es que la programación no se quede en el mundo académico, sino que salga a la calle. Para Levy, «Galdós es un observador y un personaje que ahora estaría contándonos lo que se ve de una manera muy cercana». Bajo esa filosofía, quieren programar teatralizaciones de sus obras en las calles para que los madrileños y los visitantes se encuentren con el autor y su obra por casualidad.

Al aire libre, también uniformarán los «paseos literarios»: uno sobre la propia vida de Galdós, otro sobre el Madrid que aparece en sus obras, y otro específico de El Retiro, en cuya Casa de Vacas se plantean realizar una exposición de objetos heredados del bisnieto de Galdós durante la Feria del Libro. En estas coordenadas, el Ayuntamiento también quiere instalar placas para mejor reconocimiento, comola Cava de San Miguel y la Plaza de Pontejos, escenarios clave de «Fortunata y Jacinta», que también se ha ganado el derecho a ruta propia.

Levy promete que los madrileños redescubrirán «un Galdós del siglo XIX que, en realidad, es del XXI». Teresa Martínez va más allá: «Debería recurrirse a su obra para estudiar la España del XIX y su, como decía Unamuno, intrahistoria». «No hay nada más moderno que leer a Galdós», sentencia Emilio del Río. Quizás, para 2021, toque saldar cuentas con Emilia Pardo Bazán.