De izq. a derecha, Elcano y Magallanes
De izq. a derecha, Elcano y Magallanes - ABC

¿Qué fue de los 18 supervivientes de la primera vuelta al mundo de la historia?

Repasamos las biografías de algunos los marineros que protagonizaron la mayor gesta naval de todos los tiempos

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Más de 300 mil maravedíes le costó a la Corona española la única nao de las cinco que completó la primera circunnavegación de la Historia. De nombre profético (Victoria), aquella nave tenía una capacidad de carga de 102 toneladas y zarpó el 10 de agosto de 1519 de Sevilla con 45 hombres. La lista de oficios que faneaban en ese navío (marinos, grumetes, contramaestres, barberos, capitanes, lombardero, piloto...) era tan larga o más que la del número de supervivientes –dieciocho– que serenaron las penas de un corazón transido de latir en la infinitud del mar cuando en el horizonte vieron cómo asomaba la tierra. Era Sanlúcar de Barrameda un 6 de septiembre. Fueron tres años de travesía y muchas bajas: de los más de dos centenares de tripulantes solo volvieron estos 18.

Más allá de un puñado de azulejos con sus nombres en Salúcar de Barrameda y un par de placas conmemorativas en los pueblos en los que nacieron, su legado se pierde en el montón de papeles que compone el Archivo General de Indias. De Elcano es del que más datos tenemos, del resto apenas hay algunas pinceladas biográficas. ¿Quiénes eran? Repasamos las biografías de algunos de los 18 supervivientes.

Azulejos conmemorativos de los supervivientes de la primera vuelta al mundo
Azulejos conmemorativos de los supervivientes de la primera vuelta al mundo

Juan de Acurio

Marino contramaestre de la nao Victoria. Natural de Bermeo, donde nació en 1493. A Sevilla llega en 1451 para la puesta a punto de la flota el primero de marzo. Por este trabajo recibió 565 maravedís por medio mes. Por 2.000 maravedís mensuales desempeñó la labor de contramaestre de la nao Concepción, buque que en 1521 fue quemado por sus propios navegantes en las islas Filipinas debido a su mal estado. Su jornal final como contramaestre de la expedición: 231.223 mrs, 65.848 de sueldo y 165.375 de quintaladas (una suerte de sobresueldo para los expedicionarios).

Embarcó con apenas 25 años. Sabía leer y escribir. Trabó una estrecha relación con Elcano en los preparativos de Sevilla que mantuvo hasta su muerte. De hecho, antes de partir se dieron mutuamente poderes sobre sus bienes.

En 1524, la Junta de Badajoz se reunió para resolver el litigio de a quién correspondían las Molucas, si a Portugal o España. Allí, Acurio realizó una declaración sobre los acuerdos entre los reyes de las Molucas y los capitanes de la expedición, Elcano y Espinosa. Años después en 1534, ayudó a las viudas de los marineros vascos caídos en el mar para que recibieran el jornal que les correspondía. Alegó que estas mujeres vivían en «extrema pobreza».

Juan de Arratia

Grumete. Natural de Bilbao. Fue, junto a Juan de Zubileta, el único navegante que dio la vuelta al mundo en sin cambiar de nao. Así algunos dicen que en la nave Victoria solo hubo dos supervivientes. Razón no les falta.

Juan de Zubileta

Paje. Nació en Barakaldo. Sabía leer y escribir. Cuando contaba con 15 años le llegó a sus oídos la noticia de la futura expedición y decidió embarcarse en la aventura.

En el proceso de Badajoz sobre la muerte de Magallanes, Juan de Zubileta fue uno de los supervivientes que declaró. Percibió 500 maravedíes durante un año por el trabajo desempeñado como paje y varios quintales en especias, producto que por aquellas fechas tenía un valor altísimo.

Juan de Santander

Grumete, natural de Cueto. Sirvió como grumete en un principio en la nave Trinidad, fue apresado por los portugueses y rescatado por sus compañeros para regresar a bordo de la nave Victoria. A Juan de Santander se le perdió la pista años más tarde y nunca se supo que fue de él.

Diego Carmena y Vasco Gómez Gallego.

Marinero y grumete, respectivamente. Poco se sabe de ellos, más allá de que eran naturales de Baiona. Pigafetta testimonió en sus crónicas una historia que a los dos incumbe, la de una huida en la costa de Uruguay para salvarse de los antropófagos que habitaban esa parte del continente americano.

Hernando de Bustamante

Barbero. Cuenta de este extremeño, con partida de nacimiento en Alcántara, el experto Tomás Mazón Serrano, que era el barbero –una suerte de médico– de la nao Victoria. Durante el viaje trabó una sólida amistad con Juan Sebastián Elcano que le llevó a embarcarse con él nuevamente hacia el Maluco, en la segunda expedición que se organizó desde España y en la que ambos murieron, la conocida como Expedición de Loaysa.

Hernando de Bustamante, a petición de Elcano, fue el que le acompañó a visitar al rey Carlos I para contarle el viaje. La tradición extremeña cdice de él que fue el descubridor del Estrecho de Magallanes, porque fue el primero en avistar que había agua al otro lado.

Murió envenenado camino de la India en la segunda expedición.

Antonio Pigafetta

El cronista Pigafetta
El cronista Pigafetta

Cronista. Natural de Vicenza (Italia). Tomó parte de la expedición Magallanes acompañando a Francesco Chiericati en 1518. Como corresponsal de la aventura, se obsesionó con realizar una de las travesías de descubrimientos que fascinaban en su época para dejar huella. Y así fue como por primera vez nos descubrió a través de sus escritos el estrecho de Magallanes, la fauna, geografía, clima y flora de los lugares recorridos. También recopiló el vocabulario de algunos pueblos indígenas... Su relato «Relación del primer viaje alrededor del mundo» (1524) es la fuente principal de información sobre el viaje de Magallanes y Elcano. Tomaba notas diariamente, con descripciones de animales exóticos y más rarezas... Fue herido sin graves consecuencias en la batalla de la isla de Cebú (Filipinas) en la que el propio Magallanes murió.

Tras llegar a Sanlúcar inmediatamente partió a Valladolid, donde se entrevistó con Carlos I y le entregó una copia de su diario. De España a Francia, previo paso por Portugal, donde le entregó una última copia al noble francés Philippe Villiers, para después retirarse en Italia.

Miguel de Rodas

Contramaestre. Natural de Rodas (Grecia). Se sabe que se alistó en la tercera expedición a las islas Molucas –la de Sebastián Caboto–. Este último se oponía a que Miguel de Rodas embarcara, pero no le quedó más remedio cuando el emperador puso tierra de por medio. Embarca, entonces, como oficial de alto rango: piloto mayor.

Meses más tarde Caboto le abandonará en una pequeña isla frente a la costa brasileña, donde muere tratando de escapar en una canoa.

Maestre Hans

Lombardero. Natural de Aquisgrán (Alemania). Era un experto en el uso de las lombardas –primitivos cañones–, de fabricación alemana. Las mejores de la época.

Embarcó también en la expedición de Loaysa, en la que fue el único superviviente. Ni Elcano ni otros de los integrantes de la expedición que también estuvieron en la de Magallanes sobrevivieron.

Pasó, según Manzón Serrano, en las Molucas 11 años luchando contra los portugueses en una guerra sin apenas recursos. Aquella guerra terminó de forma pacífica, y los pocos españoles que sobrevivieron fueron trasladados por los portugueses a España, bordeando África, de modo que el maestre Hans se convirtió en el primer hombre en rodear la tierra dos veces.

Decidió años más tarde embarcar de nuevo hacia Nueva España, y desde allí hacia el Maluco en la expedición de Rui López de Villalobos, sin que tengamos noticias posteriores de él.

Resto de supervivientes

Antón Hernández Colmenero (marinero). Natural de Huelva.

Juan Rodríguez (marinero). Natural de Huelva.

Francisco Rodríguez (marinero). Natural de Sevilla.

Martín de Yudícibus (merino). Natural de Saona, en Génova.

Francisco Albo (piloto). Natural de Axio —actual Isla de Quíos—, en Grecia.

Nicolás el Griego (marinero). Natural de Romania —actual Napflio—, en Grecia.

Miguel Sánchez (marinero). Natural de Rodas, en Grecia.