Carlos Jiménez Villarejo (de pie) y José María Mena (a su izquierda), en una reunión en la Fiscalía de Cataluña
Carlos Jiménez Villarejo (de pie) y José María Mena (a su izquierda), en una reunión en la Fiscalía de Cataluña - abc

El fiscal del caso Banca Catalana se «venga» de Pujol treinta años después

Villarejo ha participado en la redacción de la querella que varias entidades presentarán contra el expresidente catalán

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Dicen que la venganza se sirve en plato frío. Algo parecido debe experimentar el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo, quien 30 años después de haber fracasado en su intento de sentar en el banquillo de los acusados a Jordi Pujol por su implicación en la descapitalización de Banca Catalana, tiene una segunda oportunidad. Y la ha aprovechado: participando en la redacción de la querella que varias entidades presentan hoy en rueda de prensa contra Jordi Pujol, su esposa Marta Ferrusola y sus siete hijos, así como empresarios próximos a la trama familiar. La querella les hace responsables de los delitos contra la hacienda pública, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, soborno a funcionarios, malversación de fondos públicos y prevaricación, entre otros.

La querella será interpuesta por Guanyem Barcelona, el partido creado por la activista antidesahuicios Ada Colau, y Podemos, formación esta última de la que es miembro Villarejo -fue elegido eurodiputado dentro de la candidatura de este partido, pero renunció al escaño-. En los próximos días se sumarán a la misma ICV-EUiA y Procès Constituent. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) también anunció acciones penales contra Pujol después de que éste haya confesado tener una cuenta oculta en Andorra.

Así, los caminos del exfiscal anticorrupción y el expresidente catalán vuelven a cruzarse tres décadas después. Jordi Pujol había fundado Banca Catalana en pleno franquismo. Como todas las entidades financieras, fue muy castigada por la crisis de los 70, y esas dificultades pasaron cuentas a Pujol cuando llegó a la Presidencia de la Generalitat. En mayo de 1984, días después de que fuera reelegido por mayoría absoluta presidente de la Generalitat, Pujol fue incluido junto a otras 24 personas en la querella del fiscal sobre el caso.

Tras proclamar que «el Gobierno central ha cometido una jugada indigna» e identificar los ataques que recibía como ataques a Cataluña, en medio de la gran manifestación de apoyo popular que le montó su mano derecha Lluís Prenafeta -actualmente inculpado en el caso Pretoria relativo a un delito urbanístico-, Pujol declaró ante el juez en octubre de ese mismo año.

Los fiscales Villarejo y José María Mena presentaron en junio de 2006 la petición de procesamiento de 18 ex consejeros del banco, entre ellos Pujol, por presuntos delitos de apropiación indebida, falsedad en documento público y mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas. Pero, en octubre de ese año, el pleno de la Audiencia de Barcelona decidió no procesar a Pujol.