España

España

64 heridos y 38 detenidos en el «cerco» de 6.000 personas al Congreso

Entre las personas atendidas por los servicios sanitarios se encuentran 27 policías

Día 26/09/2012 - 08.31h

Compartir

«Indicativo Reno 10: cuatro detenidos, tres varones y una mujer. Motivo: atentado y desórdenes públicos. Se acompañan partes facultativos por si hubiera lesiones. Puma 1 recibido». Son las ocho de la tarde en Madrid y mientras unas 6.000 personas se desgañitan en la plaza de Neptuno, con lemas contra el Gobierno y el Congreso de los Diputados, las emisoras de los furgones policiales situados en tres anillos de seguridad atruenan novedades. Sus Señorías debaten en el interior una iniciativa parlamentaria de escasa trascendencia, informados por sus jefes de prensa de lo que ocurre en el exterior. Hace dos horas que comenzó oficialmente la protesta autorizada y ya hay más de una decena de detenidos.

El parte de «guerra» de esta madrugada recogía ya 38 detenidos por atentado a la autoridad y desórdenes públicos y 64 heridos, 27 de ellos policías. Los datos, aunque de consideración, revelan en cualquier caso que el despliegue policial fue eficaz, a pesar de que por momentos los agentes tuvieron que emplearse a fondo.

La manifestación «Rodea el Congreso» no pasará a la historia como una protesta multitudinaria -la Delegación del Gobierno en Madrid hablaba anoche de unos 6.000 participantes-, pero sí como una de las que ha contado con mayor despliegue policial, evidente y visible desde las doce de la noche del lunes. Las Unidades de Intervención Policial (UIP) fueron las grandes protagonistas, auxiliadas por otros miembros del Cuerpo. ABC pasó la jornada con uno de los treinta grupos participantes -unos 1.300 «antidisturbios»- viviendo la protesta desde el otro lado de las vallas que cercaban el Congreso.

La tarde comenzó de forma absolutamente tranquila. La inauguraron dos asambleas-almuerzo, una en Plaza de España, y otra en el Paseo del Prado que congregaron a unas mil personas. Minutos antes de las seis de la tarde ya se habían reunido tras el férreo blindaje de la Carrera de San Jerónimo más de 2.000 personas. Atocha, otro de los puntos que se preveía conflictivo, estaba a esa hora desierto. Pese a la calma, los monos azules de los agentes y los característicos furgones con malla protectora en el parabrisas conferían a esa zona de Madrid un inquietante aspecto de paisaje amenazador.

«Ni en nuestras mejores previsiones contamos con que se reuniera tan poca gente», explica el jefe de las UIP sin mover un músculo de la cara y aun así sin ceder a relajarse. «Muchas menos personas de las previstas, pero eso no significa nada. Aquí hay que esperar a que termine». Los años de experiencia atesorados le sirven para afirmar que «las convocatorias a través de las redes sociales siempre son imprevisibles».

Gritos clásicos

A las siete de la tarde, lo habitual se evidencia. Tras las proclamas convertidas en himno a raíz del 15-M -«que no, que no nos representan»; «el pueblo unido jamás será vencido» o las críticas e insultos al Gobierno, la Policía, los medios de comunicación, convertidos ya en clásicos-, llegó la primera y hasta las nueve única carga policial. Un grupo volcó el flanco izquierdo del vallado y los agentes en ese momento echaron mano del material antidisturbios «duro», las bocachas y se colocaron los cascos. A continuación tras cinco detenciones, furgones y policias se atravesaron en Neptuno para dividir la plaza en dos. Ya para entonces habían volado inofensivos lanzadores y peligrosos trozos de acero y canicas.

Se sucedieron varias detenciones más hasta que la plaza volvió a una calma chicha, que se interrumpió de forma brusca a las nueve de la noche, cuando el perímetro de seguridad fue atacado de nuevo. Ahí comenzó una carga generalizada en Neptuno que duró solos unos minutos. Al otro lado el servicio de seguridad de varios diputados, entre ellos los de la vicepresidenta, valoraban si era el momento de abandonar el Congreso.

«Aquí Puma 1. Hay que cerrar Alcalá y Carretas. Van varios grupos hacia Atocha. Hay que limpiar. Mucha tranquilidad. Que nadie entre a las provocaciones del público. Calma. Calma.» Los rostros de los agentes se fueron tensando, pero solo si uno los miraba muy de cerca. Alguno incluso murmuraba en voz baja que de buena gana, pero de forma pacífica, se colocaría al otro lado de la valla.

¡A Sol!

A las diez de la noche la Delegación del Gobierno aún no había dado orden de desalojar la plaza de Neptuno, aunque la Policía ya la tenía bajo control. Media hora antes se habían producido las cargas más contundentes en respuesta a los platos de plástico, tornillos, canicas y mecheros que acababan de sobrevolar los cascos de los agentes. «¡Dimisión, dimisión!», era el grito más coreado a esa hora, inaudible para quienes se dirigía: los diputados que seguían en el Congreso votando varias iniciativas. Algunos de ellos, entre los que se podía ver a miembros de Esquerra, comentaban la concentración a golpe de móvil y sin perder punto de la prensa digital como si sus ojos fueran insuficientes para el retrato. El rumor, con escasos visos de materializarse, se oía de fondo. Y tenía un nombre: dirigirse a Sol. El despliegue policial auguraba que la iniciativa no pasaría de bravuconada.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es España en...

Blogs

Jo, qué tropa

EL BLOG
Federico Ysart

TOCA ESPAÑAR
Manuel Erice

PIDO LA PALABRA
Paloma Cervilla

el Blog de Edurne
Edurne Uriarte

Margallo, nuestro hombre en La Habana

TERMINAL CERO
Luis Ayllón

EL ESCRITORIO
Mariano Calleja
El Foco de Ángel Expósito
Últimos vídeos

El FBI libera a 105 menores víctimas de explotación...

Sigue ABC.es en...

ABC Marca España
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.