Isla de Tetiaroa, en la Polinesia Francesa
Isla de Tetiaroa, en la Polinesia Francesa

Así es hoy la espectacular isla secreta de Marlon Brando

El actor compró Tetiaroa (Polinesia Francesa) en 1966. Ahora acaba de inaugurarse como hotel de lujo y ecológico

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Marlon Brando descubrió los encantos de la Polinesia Francesa durante el rodaje de «Rebelión a bordo» (1962). Una de las protagonistas era Tarita Teriipia, que pronto se convertiría en su tercera esposa. Unos años más tarde, en 1966, Brando compró Tetiaroa, una pequeña isla situada a 30 millas al norte de Tahití. Parece que le costó 200.000 dólares de la época.

Tetiaroa era el refugio de este actor inmenso (1924-2004), un genio en estado puro. Allí escapaba de Hollywood con sus amigos y familiares. Siempre fue su pequeño tesoro, su pequeño secreto. «No puedo explicar con palabras la belleza de este paraje», decía. Ahora, sin embargo, ha abierto sus puertas como un hotel exclusivo con una pista de aterrzaje para quien pueda permitírselo. El nombre del resort no podía ser otro que The Brando.

¿Cuánto cuesta el capricho? Una villa para uno o dos huéspedes, 3.000 euros la noche; un segundo modelo, entre una y cuatro personas, 6.000 euros; y un tercer modelo, con hasta seis huéspedes, 9.000 euros. En total son treinta y cinco villas construidas junto a sus playas vírgenes, entre troncos de árboles, piscinas infinitas y mecedoras.

A esas cantidades hay que sumar el vuelo desde Papeete hasta Tetiaroa, con Aire Tetiaroa, que cuesta unos 400 euros.

Tetiaroa fue un refugio de la realeza de Tahití. Todavía pueden verse templos construidos en el atolón por los primeros polinesios. En 1789 la exploró el inglés William Bligh. Y el español Domingo Bonaechea lo llamó Los Tres Hermanos. Se trata del único atolón (formado por 13 islotes con una superficie total de 6 km²) del grupo de las islas del Viento del Archipiélago de la Sociedad, en la Polinesia Francesa, a 42 km al norte de Tahití.

Más allá de su belleza, es un lugar de biodiversidad rara y un santuario natural para las aves y la vida marina. De hecho presumen de una reserva de aves, un bosque protegido y un laboratorio que estudia cómo rentabilizar la energía.