Diez saltos de acantilados que quitan la respiración
Orlando Duque, clavadista colombiano - Alfredo Martinez/Red Bull Content Pool

Diez saltos de acantilados que quitan la respiración

Los fans de este asombroso deporte (de riesgo) recorren el mundo en busca de rocas o plataformas desde las que lanzarse al agua

Actualizado:

Los fans de este asombroso deporte (de riesgo) recorren el mundo en busca de rocas o plataformas desde las que lanzarse al agua

12345678910
  1. La Quebrada, en Acapulco

    Orlando Duque, clavadista colombiano
    Orlando Duque, clavadista colombiano - Alfredo Martinez/Red Bull Content Pool

    Los saltos desde un acantilado suelen aparecer en los telediarios o en los periódicos en su versión más dramática, a menudo asociada a jóvenes demasiado bebidos o excesivamente presuntosos, incapaces de calcular los riesgos. Es este un deporte extremo, en efecto, pero también con una larga tradición. A Hawai se le considera la primera cuna de esta especialidad, aunque otros mencionan que ya se practicaba en la antigua Grecia; y en Acapulco (México) alcanzó una enorme popularidad. Practicado con seguridad, en espacios controlados, puede ser un gran (y vertiginoso) espectáculo. No en vano Red Bull patrocina un campeonato mundial de este deporte con saltos de entre 26 y 28 m., y también hay una federación internacional de la especialidad. Algunos de los saltadores también participan en los campeonatos internacionales, como en el Mundial de Natación de Barcelona. En concreto, las finales de esta prueba se celebrarán en el Moll de la Fusta (caída libre de 27 metros a una velocidad de 90 km/h) entre el 29 y el 31 de julio.

    La Quebrada es un acantilado de 45 metros de altura situado en el puerto de Acapulco, en el sur de México. Desde 1934 se efectúan allí los famosos saltos o clavados (zambullida vertical), que deben realizarse cuando el nivel del mar es el más alto. En 1950 fue el escenario para un famoso anuncio de relojes. Y en los años 60, de un campeonato mundial de salto, que ayudó a que este deporte de riesgo alcanzara un impacto global.

  2. Negril, Jamaica

    El Café de Rick, al atardecer, en los acantilados del West End de Negril
    El Café de Rick, al atardecer, en los acantilados del West End de Negril - Christopher Schoenbohm

    Negril, uno de los destinos de playa más soñados, está a poco más de una hora de Montego Bay. Allí se encuentra una de esas playas que aparecen siempre entre las mejores del mundo, Seven Mile Beach, y también la zona de buceo, snorkeling y salto de acantilados. Uno de los trampolines más seguros y populares es el del Café de Rick, de solo once metros, aunque los más osados trepan bastante más arriba para lanzarse al vacío.

  3. Vila Franca do Campo, Azores, Portugal

    El saltador checo Michal Navratil, en Vila Franca do Campo, Azores (Portugal)
    El saltador checo Michal Navratil, en Vila Franca do Campo, Azores (Portugal) - Romina Amato/Red Bull Content Pool

    Michal Navratil, de la República Checa, salta en la foto que ven sobre estas líneas desde 27,5 metros de altura, en el islote de Vila Franca do Campo, en Azores, el 19 de julio del pasado año. Los monolitos de piedra volcánica situados en esta zona, en el centro del Atlántico, son perfectos para explorar los límites del vértigo. El islote, reserva natural desde 1993, está situado a un kilómetro del pueblo del mismo nombre, aunque durante el verano hay conexiones regulares para presenciar los saltos o intentarlos.

  4. South Point, Hawai, Estados Unidos

    ldeld, CC.

    Hawai siempre surge cuando los fans de este deporte se ponen a hablar de historia. Los primeros polinesios que llegaron a estas tierras desembarcaron en Ka Lae entre los años 400 y 800 dC. En época del rey Kahekili, en la segunda mitad del siglo XVIII, los acantilados de Ka Lae (también llamados South Point, el punto más meridional de Estados Unidos) eran el lugar en el que los hombres debían mostrar su valentía y lealtad al rey. Incluso parece que el propio Kahekili, apodado «hombre pájaro», volaba desde los riscos más altos y peligrosos. Ahora esta es una meca de muchos aventureros que buscan el salto de su vida, aunque la proeza no parezca recomendable para todos los públicos.

  5. Córcega, Francia

    Salto desde 27 metros en los acantilados de Bonifacio, Córcega
    Salto desde 27 metros en los acantilados de Bonifacio, Córcega - V. Curutchet/Red Bull Content Pool

    Los acantilados de Bonifacio forman parte de las señas de identidad de esta ciudad del sur de Córcega. Merece la pena el viaje desde el punto de vista turístico, para conocer una de las ciuadadelas más bellas del Mediterráneo. Muchos turistas acuden en busca de sus callejuelas estrechas, del casco antiguo medieval, de las casas que se asoman sobre las rocas, con vistas espectaculares: las islas Lavezzi, famosas por la riqueza de sus fondos marinos, y la isla italiana de Cerceña. El atardecer sobre estas piedras es un momento único. En cambio, hay otras razones para emprender el viaje que tienen que ver con los deportes de agua, el buceo y los saltos desde los acantilados. El año pasado se celebró aquí (en una plataforma situada a 27 metros) una prueba del Campeonato del Mundo de clavados. Parece que los atletas entraban al agua a 85 kilómetros por hora.

  6. Ponte Brolla, Suiza

    Anna Bader, durante el Campeonato de Europa de Clavados, el 20 de julio, en Ponte Brolla, Suiza
    Anna Bader, durante el Campeonato de Europa de Clavados, el 20 de julio, en Ponte Brolla, Suiza - EFE

    Estamos en el Ticino, Suiza, en los riscos que abrazan el río Maggia. En este espectacular entorno se celebró el 19 y 20 de julio el Campeonato de Europa de Clavados. Los saltos se realizan desde 13, 15 y 20 metros. La federación organizadora anota con cuidado los récords obtenidos por los atletas de la especialidad. Por ejemplo: En 1987, el suizo Oliver Favre realizó un doble salto mortal atrás desde 53,90 metros en Villers-le-Lac, Francia. En cuanto a la zambullida más perfecta citan la del colombiano Orlando Duque en 2000, en Kaunolu, Hawaii: un doble salto moral hacia atrás con cuatro giros desde 24,40 metros.

  7. Dubrovnik, Croacia

    Saltos desde los acantilados que rodean Dubrovnik
    Saltos desde los acantilados que rodean Dubrovnik - Red Bull Content Pool

    Para ver cómo lo hacen otros o para sumarse a la fiesta, el acantilado que rodea la muralla de Dubrovnik es uno de esos destinos que conviene anotar a la agenda. Primero, por la ciudad, una de las más hermosas del Mediterráneo, y segundo por los saltos en sí mismos. En realidad, casi todas las calles de Dubrovnik terminan en una zona de rocas, con una escalera que baja hasta el mar. No faltan los espacios para ensayar clavados de pequeña dificultad. Naturalmente, también hay zonas más altas y difíciles, solo para especialistas.

  8. La Rochelle, Francia

    Salto de Steven Lobue, el pasado 25 de mayo
    Salto de Steven Lobue, el pasado 25 de mayo - Romina Amato/Red Bull Content Pool

    Esta es otra de las citas frecuentes de las series mundiales de Red Bull. Saltos desde 27,5 metros solo para valientes. El pasado 25 de mayo, la plataforma se instaló en la Torre de San Nicolás. Antes de lanzarse al vacío, los saltadores tienen una vista privilegiada del casco antiguo de la ciudad, donde hay edificios del siglo XII, las torres (de la Chaîne, San Nicolás, en el viejo puerto, del Gran Reloj y de la Lanterne), de los siglo XIV y XV; y el Ayuntamiento, de estilo renacentista.

  9. Red Rocks Park, Vermont (EE. UU.)

    Unos jóvenes atisban el lago Champlain desde las rocas - adam fagen

    El anfiteatro es una leyenda entre los amantes de los conciertos. Y también resulta familiar la arenisca roja, que asegura fotografías de impacto. Sin embargo, también es un lugar muy conocido entre los aficionados al salto libre desde acantilados. Dicen que es uno de los lugares más peligrosos para bucear, entre otras cosas porque el agua del lago Champlain es particularmente fría.

  10. Kimberley, Australia

    Ord River y Lake Argyle, en Kimberley, Western Australia
    Ord River y Lake Argyle, en Kimberley, Western Australia - Neerav Bhatt

    Los aficionados a estas osadías dicen que el mejor salto de acantilados en Australia hay que buscarlo en el interior. En la región de Kimberley hay infinidad de lagos rodeados de impresionantes gargantas, cascadas y picos de montaña. Por ejemplo, junto al río Ord, hay acantilados de unos 24 metros para aquellos que quieren vivir peligrosamente.