Sheryl Sandberg, segunda de abordo en Facebook, y Jack Dorsey, CEO de Twitter, jurando ante el Senado
Sheryl Sandberg, segunda de abordo en Facebook, y Jack Dorsey, CEO de Twitter, jurando ante el Senado - AFP

«Fake news»: Facebook se ciñe al guión, Twitter se abre en canal y Google deja la silla vacía

Representantes de Silicon Valley han comparecido ante el Senado de Estados Unidos para explicar cómo actuaron ante la interferencia de las «noticias falsas» y cómo planean seguir con el combate

MadridActualizado:

Ni el Congreso ni el Senado de Estados Unidos piensan pasar por alto el poder que en la última década las grandes tecnológicas han acaparado en su país y en todo el mundo. La influencia de las «fake news», las noticias falsas que se dispersaron por sus plataformas a la velocidad del viral y que interfirieron en procesos electorales como las presidenciales de EE.UU. de 2016 (que dieron la victoria a Donald Trump), son prueba de ello. Y ahora, a unos meses de elegir a los próximos candidatos a presidentes, la administración quiere respuestas y acciones. Por eso ha llamado este miércoles a comparecer a representantes de Facebook, Twitter y Google, pero solo los dos primeros se han prestado al combate.

La directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, no se salió del discurso oficial. Con un semblante serio, pero revelando una seguridad incluso excesiva -más teniendo en cuenta que a su red social se le «escapan» diariamente miles de cuentas falsas que propagan este tipo de contenido-, ha afirmado ante el Senado que está «en guerra» contra estos entes digitales, que ya no solo llegan de Rusia, sino también de otras partes del planeta, como Irán.

La número dos de Facebook ha vuelto a admitir que fueron demasiado lentos «para detectarlo y para actuar», y ha entonado el «mea culpa» de nuevo: «Eso es culpa nuestra. Esta interferencia fue completamente inaceptable, violó los valores de nuestra empresa y del país que amamos», ha asegurado en un discurso con tintes patrióticos más exagerados de los que mostró su «jefe», Mark Zuckerberg, cuando relató delante de la misma cámara primero y del Congreso después, la situación después del escándalo de datos con Cambridge Analytica, por el que se utilizaron los datos de 87 millones de personas en el mundo entero también con el fin de interferir en procesos políticos (si bien con un responsable mucho más etéreo).

Ha enumerado los esfuerzos de la tecnológica en detectar y cerrar cuentas falsas y también se ha referido a la publicidad, que ahora se plantea como un sistema más transparente sobre todo en cuanto a la propaganda política. «Estos pasos no detendrán a todos los que intenten jugar con el sistema, pero lo harán mucho más difícil», ha afirmado Sandberg, sin salirse un ápice del discurso oficial.

Twitter no sabe cómo arreglarlo

En la línea contraria se ha mostrado el director general de Twitter, Jack Dorsey, quien se mostraba mucho más taciturno y arrepentido. «Soy una persona de pocas palabras y normalmente tímida, pero me doy cuenta de la importancia de hablar ahora», comenzaba Dorsey en su discurso, en el que recalcaba que la red social del pájaro identifica unos 10 millones de cuentas falsas a la semana.

Sin embargo, afirmó que su compañía aún no ha dado con la clave para acabar con el fenómeno de las «fake news», que le están costando a Dorsey que sus acciones hayan bajado un 5%. «Si no encontramos soluciones a los problemas que estamos viendo, perdemos nuestro negocio», ha aseverado el directivo. Dorsey ha reconocido también durante la audiencia que Twitter se encontraba «desprevenido y mal preparado» ante varios problemas de la esfera pública, entre los que ha destacado, junto a la propaganda, el acoso, las amenazas, los «ejércitos" de trolls» y las campañas de desinformación.

El director general de Twitter ha admitido que, de cara a mejorar esta situación, «los cambios requeridos no serán rápidos ni sencillos». No obstante, se ha comprometido a llevar a cabo este proceso de manera abierta tanto con instituciones como con los ciudadanos. Dorsey insistió en que su empresa no puede imponer a los usuarios cómo manejar la red social, mientras Twitter trata de encontrar la forma de frenar la manipulación con fines políticos en su plataforma. De hecho, Dorsey ha sido criticado por no poner veto a cuentas extremistas, como las de Alex Jones, un periodista de ideología de extrema derecha, al igual que el restablecimiento del perfil de Richard Spencer, líder de uno de los principales grupos que defienden la supremacía blanca en Estados Unidos.

Google ni está ni se le espera

Al lado de Dorsey y Sandberg, una silla vacía con el letrero de «Google». En un principio, Alphabet (matriz de la tecnológica) confirmó su asistencia. Sonaron los nombres de Larry Page, fundador y director general de Alphabet, o Sundar Pichai, sucesor de Page y consejero delegado de Google. Pero al final desde la tecnológica propuso enviar a su representante legal, Kent Walker, y la Cámara lo rechazó.

Varios senadores se mostraron decepcionados con la ausencia, que puede granjearle a Google más enemigos de los que piensa. Más aún cuando el presidente Trump ha señalado directamente a su buscador acusándolo de manipular los resultados para que las noticias que hablan mal de él y de su partido tengan prioridad.