Antonio y Beti cuidan de sus vacas en Lalín, Pontevedra
Antonio y Beti cuidan de sus vacas en Lalín, Pontevedra - MIGUEL MUÑÍZ

El peligroso placer de beber leche cruda

Cataluña aprueba un decreto que permite a los consumidores comprar este producto directamente en las explotaciones ganaderas pese a entrar en conflicto con una norma estatal y las recomendaciones de los médicos

MADRIDActualizado:

Cada mañana Antonio se levanta para ordeñar, él solo, las treinta vacas de su granja de Lalín, a unos 80 kilómetros de Pontevedra. Su proyecto de venta de leche cruda, que lleva con Beti González, nació hace diez años con el objetivo de «vender salud, recuperar el valor de la leche» y comercializarla él mismo, con sus propias manos. Antonio cuenta con 200 clientes en toda la península y jamás se quejó nadie por problemas de salud tras beberla: «Nadie me dijo nunca que ha muerto», dice riendo. De hecho, él la toma todos los días. Y sin hervir.

Por ello Antonio no entiende el revuelo causado tras la aprobación el pasado día 19, por parte de la Generalitat de Cataluña, del decreto de venta directa de leche cruda de vaca por parte del productor al consumidor final.

Médicos y expertos en seguridad alimentaria, y la propia Generalitat, aseguran que la leche cruda no está libre de riesgos. «No voy a negar que el consumo de leche cruda tiene un riesgo, pero no está prohibida ni en Europa ni en España. Por eso, cumpliendo los requisitos que establece la normativa europea, y en virtud de los riesgos de los que advierten los expertos, la Generalitat exige condiciones adicionales para la puesta en el mercado de este tipo de leche», asegura Joaquim Xifra, subdirector de Ganadería de la Generalitat.

Entre ellos se incluyen un programa de control de mastitis (enfermedad infecciosa en la glándula mamaria), otro higiénico sanitario, formación a los ganaderos, etcétera. Además, señalan que la fecha de caducidad de la leche debe ser de un máximo de 72 horas desde el ordeño y debe dejarse bien claro en la etiqueta que ha de hervirse antes de su consumo.

Para Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Salamanca y autor del blog «Gominolas de petróleo», el decreto catalán supone un paso hacia atrás. «La leche cruda tiene mucho más riesgo que las que conocemos del supermercado, la pasteurizada y la U.H.T. La presencia de bacterias patógenas pueden provocar desde una simple gastroenteritis hasta enfermedades graves como el síndrome urémico hemolítico...Un niña falleció por este síndrome en Italia y la causa más probable es el consumo de helado elaborado con leche cruda». Este país, junto a Francia, también vende leche cruda, al igual que algunos estados de Estados Unidos. Gemma del Caño, farmacéutica especializada en seguridad alimentaria, advierte de la cantidad de avisos registrados en el portal de alertas alimentarias europeas RASFF (siglas inglesas de Sistema Rápido de Alertas para Comida y Alimentos) en referencia a la leche cruda en Francia, Italia y otros países adonde llegan sus productos. «No se puede decir que en Europa no pasa nada».

Infección, vómitos y diarrea

José Miguel Mulet, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia y autor del libro « ¿Qué es comer sano?», cree que el decreto es una «metedura de pata», que se trata de un alimento «con riesgo». «Me parece arriesgado y no creo que vaya a solucionar los problemas del sector; no sé cuántos ingresos les supondrá a los ganaderos, pero serán bastante modestos si luego acaba produciéndose una intoxicación que le dará mala fama al sector y que no compensará las botellas de leche cruda vendidas». Mulet agrega que la leche es un líquido ideal para el crecimiento de bacterias, aunque hirviéndola «se elimine gran parte del peligro».

En la misma línea se muestra Antoni Trilla, jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona. «Si se siguen las recomendaciones de hervirla y conservarla bien refrigerada el riesgo se reduce de forma importante». Sin embargo, le parece peligroso que la responsabilidad recaiga en el consumidor final. En caso de no seguir bien las recomendaciones, Trilla advierte de que se podrían producirse infecciones gastrointestinales, vómitos, diarreas y fiebre. «La leche cruda puede contener campylobacter (causa número uno de infección), E. coli, salmonella, listeria... El número de microorganismos necesarios para que se produzca una infección no es elevado».

En caso de niños menores de 5 años, embarazadas, adultos de más de 65 y enfermos con un grado de deterioro de su inmunidad (por ejemplo, los trasplantados) el riesgo de complicación de estas infecciones es mayor y, en algunos casos concretos, podrían producirse abortos o meningitis, advierte Trilla. Sin embargo, recuerda también que los microorganismo de la leche pueden venir vehiculizados por otros alimentos como las verduras o los mariscos.

Por su parte, Joaquim Xifra insiste en que se le pide al consumidor «que se acostumbre de hervir la leche como se acostumbra a lavar una ensalada; que traten este alimento cuya comercialización no está prohibida, igual que tratan otros».

¿Inconstitucional?

Xifra señala que en Cataluña hay 14 granjas, de las que solo cuatro o cinco están produciendo leche cruda. Sin embargo, insiste en que este decreto surgió de una petición del sector que pidió diversificar, y no tiene más objetivo que «quien quiera producir leche lo haga en condiciones».

El problema es que este decreto, que permite la venta directa de leche cruda de productor a consumidor, es incompatible con un decreto aprobado a nivel estatal, el 640/2006,que prohíbe que un ganadero venda directamente a un cliente.

La comercialización de leche cruda está autorizada en Europa bajo los requisitos del reglamento 853/2004, que deja en manos de los estados miembros la capacidad para limitar o prohibir el consumo directo. En este reglamento precisamente se amparó España para aprobar una norma que permite la venta a operadores de industrias alimentarias, pero no directamente al ganadero. Y es en este último punto en el que choca con la norma catalana. «El procedimiento para que España se alce contra el decreto catalán es el planteamiento de un conflicto de competencias conforme al artículo 61 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional», explica el abogado experto en Derecho alimentario Francisco Ojuelos. Pero también se podría haber procedido a la inversa: «Cataluña podría haber planteado la misma cuestión de competencia en un plazo de dos meses y otro mes adicional para dirigirse al TC en caso de respuesta insatisfactoria».

Flexibilidad

Para evitar este enredo legal, ganaderos de Galicia y Asturias, por ejemplo, venden leche cruda directamente al consumidor y, para ello, han de adquirir la condición legal de Operador de industria alimentaria (no de productor), estableciendo en coordinación con la Xunta un sistema de autocontrol de análisis reforzado que evita la incompatibilidad con la norma española. Sin embargo, Xifra insiste en que no ve problemas de competencias entre las normas estatal y catalana: «El decreto europeo da cierta flexibilidad a los productores que venden pequeñas cantidades y el español prohíbe la venta a aquellos que están bajo esas condiciones de flexibilización. Pero nosotros no flexibilizamos, obligamos a cumplir la normativa europea», apunta.

Por su parte, Sanidad señala que la regulación de la venta directa de leche a nivel estatal (que podría saldar este problema) está paralizada. «Hay un borrador que se ha venido trabajando en los últimos meses y que el actual Gobierno se ha encontrado en trámite. El documento está en la actualidad sometido a revisión por parte del nuevo equipo del Ministerio de Sanidad por lo que, momentáneamente, ha quedado paralizada su tramitación».