Día Internacional de la MujerLa igualdad, según cinco partidos políticos

ABC recaba en un artículo de opinión breve las disquisiciones sobre el 8-M que hacen PP, PSOE, Ciudadanos, Vox y Podemos. Cada uno marca un compás reivindicativo propio y dispar

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ABC ha recabado a dirigentes femeninas de los cinco partidos políticos en cuyas manos puede recaer la gobernabilidad del país despúes de las próximas elecciones del 28 de abril. La celebración de este 8 de marzo tiene, por tanto, un marcado carácter electoral. Y el feminismo pide paso en el debate. Las cinco políticas evidencian en sus argumentarios el debate interno que genera este movimiento, del que ha hecho tradicionalmente bandera la izquierda, pero que se ha convertido en un concepto en disputa por el propio devenir de los tiempos. Bien para reivindicar su transversalidad, como de diferente forma hacen PP o Ciudadanos, o para impugnar las políticas de género, como dice Vox.

Sus opiniones sobre el camino que debe marcar la lucha por la igualdad plena entre hombres y mujeres será protagonista en la jornada de hoy, pero también decide el presente y el futuro de la política española. Sin duda, la aparición de la formación de Santiago Abascal ha terminado por agitar un escenario que ya estaba, de por sí, revuelto. Con un contundente discurso contra lo que definen como «corrección política», su inminente llegada a las instituciones condiciona la posición del resto. «La violencia no tiene género», escribe Rocío Monasterio en estas páginas. PP y Cs se rearman ante el nuevo competidor. Patricia Reyes (Cs) trata, por su parte, de dotar de contenido al concepto de liberal progresismo al que se adscribe el partido de Albert Rivera. Defiende un «feminismo inclusivo e irá a la manifestación, aunque rechaza el manifiesto de los convocantes. Un desacuerdo que ha llevado al PP a no secundar la movilización de hoy. Su vicesecretaria general, Andrea Levy, cuestiona «los dogmas impuestos en el feminismo de izquierdas».

Frente a ellos, PSOE y Podemos secundan e integran en sus mensajes el 8-M sin discusión. Adriana Lastra reivindica la historia del PSOE en un momento en el que, asegura, los derechos de las mujeres están poniéndose en entredicho. Mientras, para la diputada gallega Ángela Rodríguez, de En Marea-Podemos, cabe «soñar en otro país», sin machistas.

1. Adriana Lastra, del PSOE

Adriana Lastra
Adriana Lastra - EFE

La igualdad entre mujeres y hombres no es un acto de solidaridad, sino de justicia. La igualdad y la justicia social son la esencia del PSOE. Ambos son elementos esenciales de la democracia, y por tanto, deben ser el eje vertebrador de cualquier acción política. Ningún esbozo de país futuro y próspero puede ser concebido sin la igualdad.

Combatir la violencia machista y erradicar la discriminación y la desigualdad ha estado siempre en el ADN socialista, y en esta XII legislatura que termina ha ocupado el centro de nuestra actividad legislativa. Cuando mujeres gritaban en las calles no es no, el Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados impulsaba iniciativas para mejorar la formación de los jueces en materia de violencia de género. El despliegue de las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y de manera presupuestaria es un orgullo por el trabajo hecho, pero también nos llena de razones para seguir trabajando.

Este 8 de marzo, como cada año, el PSOE volverá a estar en las calles con las mujeres en defensa de la igualdad. Y este 8 de marzo, además, tendrá un gobierno atento a las demandas del movimiento feminista.

«El feminismo es igualdad»

El feminismo es igualdad. Y más igualdad es más democracia. En un momento en el que el feminismo y los derechos de las mujeres son cuestionados, en el que surgen movimientos negacionistas de la violencia de género, cuando se defienden posturas que consideran aceptable vender o alquilar los cuerpos de las mujeres para satisfacer deseos individuales y crece la reacción machista al avance de las mujeres, un 8 de marzo fuerte y reivindicativo es más necesario que nunca.

Este 8 de marzo de 2019 el PSOE estará donde ha estado siempre, luchando para que las mujeres avancen porque cuando las mujeres avanzan, avanza el mundo. Porque la trayectoria de lucha por la igualdad de un partido de 140 años nos conduce irremediablemente a gritar con más fuerza que nunca ni un paso atrás en igualdad, ni un paso atrás en los derechos de las mujeres.

2. Andrea Levy, vicesecretaria general de Estudios y Programas del PP

Andrea Levy
Andrea Levy - INÉS BAUCELLS

El feminismo es una reivindicación de igualdad basado en la libertad, el respeto y la tolerancia. Por eso, el 8 de marzo debe ser un día para recordar que aún queda camino por avanzar en muchos ámbitos en los que aún es evidente que hay obstáculos que impiden la igualdad real entre hombres y mujeres. Sin embargo, parece que en los últimos años, por encima de esta reivindicación común, prime imponer etiquetas con las que señalarnos entre las propias mujeres, como si algunas, ajenas a los dogmas impuestos en el feminismo de izquierdas, no supiéramos defender correctamente esa legítima pretensión. Una manera excluyente que empequeñece el objetivo compartido, lo que además es una forma de discriminación que se aleja del propio espíritu feminista. Si ser de izquierda no es la única opción política, el feminismo que la izquierda quiere imponer en este debate no es la única, ni la mejor manera de entender la igualdad de oportunidades.

Y en este sentido debemos seguir trabajando para lograr amplios acuerdos y medidas a favor de remover la brecha de género. Todas las conquistas sociales que podamos lograr serán posibles si lo hacemos uniendo voluntades y aspiraciones y no dividiendo y rompiendo consensos. La igualdad plena debe alcanzarse por medio de la libertad individual y no por medio de un igualitarismo colectivista en el que exista una única voz hablando en nombre de todas las mujeres.

«Las conquista que podamos lograr serán posibles si lo hacemos uniendo voluntades y no rompiendo conesnsos»

Feminismo no es encasillar a la mujer en una ideología y decirle como debería pensar y el riesgo de que la izquierda política secuestre el debate es que las mujeres pierdan esa libertad. Es por ello, que el 8 de marzo debe ser un día para que toda la sociedad, hombres y mujeres juntos, revindique uno de los pilares fundamentales con los que progresan las democracias, que no es otro que la igualdad entre sus ciudadanos. Y mientras aun queden techos de cristal para lograr la plena igualdad de la mujer para alcanzar sus metas, seguirá siendo necesario unir nuestras voces.

3. Ángela Rodríguez, diputada de En Marea-Podemos

Ángela Rodríguez
Ángela Rodríguez - EFE

Parece que en los últimos tiempos es realmente difícil tener certezas. ¿Llegaré a fin de mes? ¿Me darán cita en el médico pronto? ¿Podré cuidar a mi madre enferma? ¿Tendré una pensión? ¿Podré volver sola a casa sin tener miedo? ¿Encontraré un trabajo? Para nosotras, hacer una huelga heminista tiene que ver con dar certeza, con señalar un camino en el que las respuestas a esas preguntas sean certeras y tranquilizadoras. El feminismo es, para la España en común, un proyecto de futuro, un horizonte de certezas.

Mucho se ha debatido estos días sobre quién puede o debe sumarse a ese camino. Nosotras pensamos que no sobra nadie en él, puesto que se trata de construir un nuevo acuerdo social. Este nuevo gran acuerdo tiene que sentar las bases para que todas las personas en España tengan vidas que merezcan la pena ser vividas. Un acuerdo que, en definitiva, haga justicia: redistribuya el poder y los recursos, reconozca a todas las personas y sus derechos.

Esta es la tarea política propia del feminismo. Ya no toca responder al eje izquierda-derecha, sino cuestionar a los de arriba y condenar a los machistas; soñar otro país. Cualquiera que haga política para las mayorías sociales, con las mujeres, y que quiera profundizar en ese nuevo gran acuerdo, ha de llamarse feminista.

«Ya no toca responder al eje izquierda-derecha, sino cuestionar a los de arriba y condenar a los machistas; soñar otro país»

Pero no olvidemos los espejismos que por el medio aparecerán. Me sumo a la invocación de honor y justicia a Clara Campoamor, recordando que la libertad se aprende ejerciéndola. No hay manera posible de hacer este ejercicio sin las condiciones materiales que lo posibiliten. No hay por tanto feminismo posible de una, ni de parte, ni de élites. O es de todas, o no es. Vamos a la huelga hoy con esa esperanza de que el país sea para todos y todas, y como dijo Campoamor, protestando valerosamente por todo un sexo.

4. Patricia Reyes, secretaria general del área de Mujer y LGTBI de Ciudadanos

Patrticia Reyes
Patrticia Reyes - EP

En Ciudadanos queremos mejorar la vida de las mujeres, no pastorearlas. Defendemos un feminismo inclusivo que no se pierde en teorías caducas y que ofrece soluciones, que conecta con la mujer real y sus problemas del día a día. Y en ese campo las mujeres de Cs nos movemos con ventaja. Provenimos de la sociedad civil, hemos desarrollado carreras profesionales fuera de la política, hemos experimentado las mismas dificultades que el resto de españolas. Porque es cierto que la igualdad está garantizada legalmente, pero los datos dicen que queda mucho por hacer para alcanzarla.

«Queremos mejorar la vida de las mujeres, no pastorearlas»

Hemos iniciado ese camino aprobando un Pacto de Estado contra la violencia machista -impensable bajo el bipartidismo-, aumentando tres semanas los permisos de paternidad, con importantes desgravaciones para escuelas infantiles y favoreciendo el emprendimiento, con ayudas específicas para las mujeres y la maternidad. Todo ello antes de gobernar, exigiéndoselo al PP para votar los Presupuestos. Que por cierto cuadraban, no como la propaganda de Sánchez. Si gobernamos, haremos muchas más cosas. Y sobre todo no haremos una: arrogarnos la tutela de las mujeres para separar a las buenas de las malas feministas.

Me sorprende la agresividad con la que ha sido recibido nuestro manifiesto de feminismo liberal. Ridículas, ignorantes y hasta peligrosas: eso somos las mujeres de Cs según algunos socialistas o adjuntos. Lo dicen los mismos que aprovechan el feminismo para colar su marxismo, pidiendo en nombre del primero que acatemos los paradigmas del segundo como el buen feligrés acata un dogma de fe.

Si cuestionas uno solo de esos dogmas, entonces -solo entonces- apelarán al feminismo como la simple búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, ocultando estratégicamente su ideología. Te llamarán machista e ignorante. Pero su agresividad solo es el reverso de su mentira. Si persigues la igualdad, eres feminista. Eso es lo que proclama nuestro manifiesto.

5. Rocío Monasterio, presidenta de Vox en Madrid

Rocío Monasterio, presidenta de Vox en Madrid
Rocío Monasterio, presidenta de Vox en Madrid - ISABEL PERMUY

En Vox no vamos a participar en la huelga del 8-M. Nosotros no creemos en las leyes de género, ni en las cuotas, ni en este feminismo supremacista que lo único que busca son privilegios, no para las mujeres, sino para una minoría de aprovechados y lobbies. Tampoco aceptamos que los organizadores de esta huelga, que no son otros que los grandes partidos políticos escondidos detrás de sus chiringuitos, se arroguen la portavocía de todas las mujeres. Es un insulto a la inteligencia.

Hoy, uno de los mayores obstáculos para la igualdad y la libertad de las mujeres son precisamente las leyes de la ideología de género, que son leyes que nos consideran débiles, que nos tratan de forma paternalista y que denigran a las mujeres; que dividen y atentan contra el Estado de derecho al primar colectivos sobre individuos. Las leyes deben proteger y garantizar la dignidad de la persona independientemente de su sexo, tal y como dice la Constitución y dicta el sentido común. La violencia no tiene género. Es una barbaridad que nuestro ordenamiento jurídico haya permitido una ley que invierte la carga de la prueba y liquida la presunción de inocencia del hombre. Esto no ocurre en ningún país de nuestro entorno.

«Derogaremos todas las leyes de género»

Tampoco creemos en los mitos sobre los que está construida esta ideología de género, como la denominada «brecha salarial», que parte de un cálculo engañoso desmontado miles de veces y no tiene en cuenta las distintas elecciones vitales que realizan hombres y mujeres. Las diferencias salariales no son una cuestión de discriminación, como las feministas supremacistas propagan y otros asumen. Son una cuestión de elección, si no los empresarios sólo contratarían a mujeres.

Las mujeres no nacemos víctimas. Tenemos todos nuestros derechos reconocidos en la Constitución y disponemos, como todos los españoles, de un Código Penal que nos protege. Por eso derogaremos todas las leyes de género, incluida la de cuotas, porque nos oponemos a que nuestros hijos, maridos, padres, abuelos y amigos sean considerados de forma desigual en razón de su sexo.