Los tres ejecutivos de Tepco, acusados de negligencia; de izquierda a derecha: Tsunehisa Katsumata, Ichiro Takekuro y Sakae Muto
Los tres ejecutivos de Tepco, acusados de negligencia; de izquierda a derecha: Tsunehisa Katsumata, Ichiro Takekuro y Sakae Muto - REUTERS

Acusados de negligencia tres directivos de la siniestrada central nuclear de Fukushima

El entonces presidente de la eléctrica Tepco y dos de sus vicepresidentes serán juzgados por desoír un informe para proteger la planta de un tsunami como el de 2011

CORRESPONSAL EN ASIAActualizado:

Cuando están a punto de cumplirse cinco años del tsunami de Japón que provocó el desastre nuclear de Fukushima, el peor desde Chernóbil en 1986, tres antiguos ejecutivos de la compañía eléctrica que gestiona dicha planta atómica han sido acusados de negligencia. Según informa la agencia nipona Kyodo citando a un abogado que lleva este caso, se trata de Tsunehisa Katsumata, que tiene 75 años y era entonces el presidente de la eléctrica Tepco, y dos de sus vicepresidentes, Sakea Muto, de 65 años, e Ichiro Takekuro, de 69. Debido a las fugas radiactivas que sufrió la planta atómica de Fukushima 1, donde se fundieron tres de sus seis reactores nucleares, todos ellos han sido imputados este lunes de un delito de negligencia con resultado de muerte y lesiones por un tribunal de Tokio.

Tras el accidente, una demanda colectiva firmada por 14.000 personas denunció a los responsables de Tepco por no haber tomado las medidas necesarias para proteger la central nuclear. El motivo es que, desde 2009, un grupo de expertos había advertido de que un tsunami de hasta 15 metros podía golpear la planta, como así ocurrió tras el terremoto de magnitud 9 que sacudió a la costa nororiental de Japón el 11 de marzo de 2011.

Aunque la Fiscalía decidió no encausar a los directivos de la compañía eléctrica en septiembre de 2013, un comité judicial independiente formado por ciudadanos revocó dicha decisión en julio del año pasado. Ahora, los tres deberán sentarse en el banquillo de los acusados en un juicio que, debido a los preparativos que necesita, no es probable que empiece hasta finales de año, indica la agencia Kyodo.

Sin evidencias de muertes directas

Aunque no está probado que las fugas radiactivas de Fukushima provocaran ninguna muerte de forma directa, sí obligaron a evacuar a las 80.000 personas que vivían en un perímetro de 20 kilómetros alrededor de la central, gran parte del cual aún sigue cerrado. Durante dicha evacuación a la carrera, fallecieron 44 enfermos y ancianos de un hospital, que no sobrevivieron a las condiciones de su accidentado traslado. Además, otras 13 personas, entre las que había operarios de la central y soldados, resultaron heridas por las explosiones de hidrógeno que sufrieron los edificios de los reactores cuando se calentaron porque el tsunami averió sus sistemas de refrigeración al dejarlos sin electricidad.

Junto al accidente en la central ucraniana de Chernóbil, Fukushima es el peor desastre nuclear de la historia y sus efectos aún continúan. En la siniestrada planta, donde ABC entró el año pasado, unos 7.000 operarios trabajarán durante las próximas cuatro décadas para descontaminarla y desmantelarla, pero el problema es que aún no se ha inventado la tecnología adecuada para retirar el material radiactivo de los núcleos fundidos. De momento, lo único que pueden hacer es sellar sus edificios para contener las fugas radiactivas de dicho material, que permanece fundido entre los escombros y cuya radiación es tan alta que podría matar en pocos minutos a quien entrara en ellos.

Además, Tepco tuvo que reconocer la semana pasada que retrasó durante varios meses el anuncio de que los reactores habían entrado en un proceso de fusión. Aunque sus propias normas internas obligaban a informar si un núcleo se fundía más de un 5 por ciento, y uno de ellos sufrió daños superiores al 50 por ciento en tres días, la eléctrica no lo reconoció hasta mucho tiempo después.

Los imputados son el antiguo presidente de la firma Tsunehisa Katsumata y los vicepresidentes Ichiro Takekuro y Sakae Muto, a los que los fiscales han acusado de negligencia profesional con el resultado de muertos o heridos, según informa la cadena de televisión NHK.

En 2013, los fiscales habían decidido no imputar a los tres, pero el año pasado una investigación fiscal realizada por ciudadanos elegidos al azar votó a favor de su imputación.

El acta de imputación afirma que los antiguos ejecutivos podrían haber previsto qu e la central nuclear se inundaría por las olas de un tsunami pero no tomaron las medidas de seguridad adecuadas. Como consecuencia de ello, se produjeron explosiones de hidrógeno en varios de los reactores que tuvieron como resultado que trece personas resultaran heridas.

Además, los antiguos directivos obligaron a la evacuación de un hospital en la localidad de Okuma, lo que tuvo como resultado que el estado de 44 pacientes empeorara y fallecieran.

Estas imputaciones son las primeras contra responsables de Tepco por la tragedia, de la que pronto se cumplirán cinco años. Los tres no están detenidos y se espera que el juicio se celebre el próximo año, según los medios locales.