Juan Talavera
Juan Talavera - ABC

Los enfermeros que se van de Ibiza: «Se valora más un título de catalán que la experiencia y la formación»

Decenas de profesionales están abandonando Ibiza ante la inminente aprobación del decreto que exigirá el catalán al personal sanitario en Baleares

PalmaActualizado:

El Sindicato de Enfermería (Satse) de Baleares ha confirmado esta semana que decenas de enfermeros y enfermeras que estaban trabajando en Ibiza están abandonando la isla, ante la inminente aprobación del decreto del Gobierno regional que exigirá el catalán a todo el personal sanitario. El Ejecutivo que preside la socialista Francina Armengol, con el apoyo de MÉS y de Podemos, ha decidido que la lengua catalana será un requisito para los auxiliares, enfermeros y médicos que se presenten a oposiciones.

Los auxiliares deberán acreditar el nivel B1 o básico, mientras que médicos y enfermeros deberán tener el nivel B2 o avanzado para poder optar a una plaza en la sanidad pública. El citado decreto contempla, aun así, que cuando haya menos aspirantes que plazas a cubrir, no se exigirá el conocimiento del catalán. Armengol, defiende, por su parte, que ninguna plaza sanitaria quedará sin cubrir por ninguna razón lingüística.

Sin embargo, muchos trabajadores tienen una visión muy distinta a la de la presidenta balear. Una auxiliar de enfermería, A.A.M., que estuvo trabajando hasta este mismo mes de diciembre en el Hospital de Can Misses de Ibiza, explica su caso a ABC. Natural de Asturias, en donde nació hace 40 años, esta auxiliar llegó a la isla pitiusa hace dos años. Hasta ahora había estado cubriendo una baja larga, pero hace unos días pidió el cese voluntario y decidió regresar a su tierra. Por dos motivos, por la exigencia del catalán y por el actual elevado precio de los alquileres en Ibiza.

«¿Qué necesitamos, sanitarios o lingüistas?», se pregunta esta auxiliar, y añade: «Ahora se valora más un título de catalán que la experiencia y la formación». En ese contexto, indica que en Can Misses «sólo se hablan dos idiomas», el castellano y el inglés. «Es cierto que la gente muy mayor se expresa mejor en ibicenco, pero nunca ha habido ningún problema en ese sentido», concluye.

En la misma línea crítica se pronuncia Juan Talavera, de 43 años, que trabaja como enfermero en Can Misses desde hace una década. Natural de Linares, en Jaen, llegó a Ibiza hace 15 años. Juan recalca que la mayor parte de los profesionales sanitarios llegados a la isla vienen de fuera.

Consecuencias para los pacientes

«Quieren restringir nuestros derechos con ese decreto», lamenta, al mismo tiempo que indica que sobre todo le preocupa que «a medio plazo se verá afectada la salud de los pacientes» por la nueva norma lingüística del Govern. Juan está perfectamente integrado laboral y socialmente. Tiene casa propia en Ibiza, en donde vive con su esposa y su hijo, pero aun así está pensando seriamente en marcharse.

Según el secretario general de Satse en Baleares, Jorge Tera, «ningún profesional cualificado admite que se le etiquete como de segunda clase, que es lo que está ocurriendo con el decreto del catalán». A su juicio, «los verdaderos efectos del decreto se van a ver en dos o tres años, cuando lo que ha sido hasta ahora un efecto llamada se convierta en efecto rechazo».

Desde el citado sindicato se considera también que «estar tramitando un decreto para excluir a profesionales cualificados del acceso al empleo público en una situación como ésta es una irresponsabilidad». Por ello, el Satse pide a la presidenta del Govern y a la consejera de Salud, la socialista Patricia Gómez, que «den marcha atrás y que no permitan que un criterio político impuesto por el socio minoritario —MÉS por Mallorca— ponga en peligro la asistencia sanitaria».

El Sindicato de Enfermería (Satse) del Archipiélago y el Sindicato Médico de Baleares (Simebal), mayoritarios en el sector, son las dos entidades que hasta ahora se han opuesto con mayor firmeza a la exigencia del catalán en la sanidad isleña. Ambos sindicatos anunciaron el pasado mes de noviembre que impugnarían el mencionado decreto autonómico. Simebal y Satse defienden que el dominio de la lengua catalana sea sólo un mérito y no un requisito.

Excluidos de las oposiciones

La citada polémica lingüística ha coincidido ahora con el hecho de que 423 auxiliares de enfermería que querían presentarse a las oposiciones que, el año próximo, convocará el Govern, han quedado fuera del listado provisional de admitidos por no poder acreditar el nivel de catalán exigido, el B1 en este caso. De momento, sí han sido admitidas, en cambio, 2.305 personas, que podrán optar al total de 253 plazas ofertadas. Del citado total, 134 plazas son de turno libre y 119 de promoción interna.

Por tanto, por razones lingüísticas han quedado excluidos, provisionalmente, el 18 por ciento de los auxiliares de enfermería inscritos. Una vez que salga ya el listado definitivo de admitidos, tras estudiarse las alegaciones y subsanarse los posibles errores, las personas que hayan quedado finalmente excluidas reclamarán, en principio, la tasa de 11,29 euros que han tenido que abonar para poder presentarse a dichas oposiciones.

Entre los excluidos ahora provisionalmente hay auxiliares que tienen el nivel A2 de catalán, que es el inmediatamente inferior al B1 solicitado ahora. El nivel A2 acredita que el hablante tiene un dominio de la lengua, tanto oral como escrito, que le permite resolver situaciones habituales básicas de comunicación.