San Valentín

¿Cómo se celebra San Valentín en otros países?

Si tienes un enamorado croata, recibirás un vistoso bizcocho con forma de corazón y con un espejo incrustado; si eres soltero en Corea del Sur, comerás fideos negros

MADRIDActualizado:1234567
  1. China

    El Festival Qixi es considerado el Día de San Valentín del país asiático. Se celebra el séptimo día del séptimo mes lunar del calendario chino, razón por la que también se conoce como Festival del doble siete. Tiene su origen en una leyenda de más de 2600 años, la historia de dos amantes: Zhinü, una tejedora, hija de dioses; y Niulang, una pastor, un humilde mortal. Se casaron y tuvieron dos hijos. La versión más popular cuenta que la madre de Zhinü, diosa del cielo, descontenta con el enlace y poseída por la ira, los separó creando un río muy ancho y dejando a cada amante a un lado. Zhinü se quedó tejiendo, triste, mientras Niulang la veía desde lejos y cuidaba a sus dos niños. Sin embargo, las urracas —también se conoce como Festival de la urraca— se compadecieron de la pareja y, una vez al año (el séptimo día del séptimo mes lunar) formaban un puente para que pudiera reunirse.

    En la actualidad, el día continúa siendo una tradición muy arraigada. Las solteras participan en concursos de costura, donde muestran su habilidad para hacer encajes. También piden conseguir felicidad y amor. Además, los hombres regalan flores o chocolate a su pareja, aunque el obsequio más cuarioso son las luciérnagas. Ya sean adornos con la forma del animal o los propios insectos, son «todo un éxito en los portales de venta por Internet», aseguró la agencia de noticias Efe en un reportaje. La idea viene de otra leyenda: los amantes Xia Lang y Ji Gu se lanzaron a un manantial del que salieron convertidos en luciérnagas; ella iba a ser obligada a casarse con el emperador Yu.

    El 14 de febrero también se festeja, sobre todo, en el oeste del país. San Valentín se está convirtiendo en una celebración cada vez más popular, resultado de la globalización y la influencia occidental. Los enamorados cenan juntos; se regalan chocolate, flores. Cada número de rosas tiene su significado. Una quiere decir que la persona a la que la das es tu único amor. Once, que es tu favorita. Noventa y nueve es una promesa de amor eterno. Ciento ocho, una petición de matrimonio.

  2. Japón

    El 14 de febrero, Día de San Valentín, las mujeres japonesas regalan chocolatinas a sus seres queridos. Cada una de ellas tienen, además, un significado distinto. El «giri-choco» o chocolate de compromiso es relativamente barato se entrega a los hombres que conocen pero con los que no tienen una relación afectiva, como compañeros de trabajo. El «honmei-choco» o chocolate favorito, más caro y de mayor calidad, se da a la pareja. El «tomo-choco» o chocolate de la amistad es que se entregan las niñas a sus compañeros de colegio o instituto.

    Además, ese mismo día, las parejas consolidadas se acercan al monte Fuji para tocar la «Campana del Amor» tres veces mientras pronuncian el nombre de su amado para convertirlo así en su amor verdadero.

    Un mes después del Día de San Valentín, el 14 de marzo, se celebra el Día Blanco. Ahora es el turno de los hombres, que le hacen un regalo a su amada. Un chocolate, una flor, ropa interior. El requisito indispensable es que el obsequio sea de color blanco.

  3. Corea del Sur

    También en Corea del Sur es ella la encargada de sorprender a su pareja el día de San Valentín: le regala chocolate. De este modo, él quedará en deuda y un mes más tarde, el 14 de marzo, debará agradecer el detalle que han tenido con ellos en forma de caramelos. ¿Una curiosidad? El Chupa Chups es muy popular como obsequio en este fecha. Sin embargo, las tradiciones para celebrar el amor —y el desamor— en el país asiático no terminan aquí. El 14 de abril los solteros conmmoran el Día Negro y acuden a restaurantes para degustar un plato de «jajangmyeon», fideos negros.

  4. Estados Unidos

    Importado de los británicos, San Valentín es una festividad muy especial en Estados Unidos y en Canadá. En el siglo XIX se hizo la primera producción masiva de tarjetas de amor, una tradición que se sigue vigente. Los niños elaboran en el colegio felicitaciones temáticas que luego intercambian con sus colegas. Las mejores se reservan para familiares y profesores. Los estudiantes más mayores celebran además fiestas y bailes. Algunos incluso se atreven con las obras de teatro. Eso sí, tanto en Canadá como en Estados Unidos, San Valentín es una fiesta muy popular, de modo que la gente —sea de la edad que sea— acostumbra a enviarflores, dulces, u otros regalos a sus parejas. También salen a cenar a restaurantes o crean sus propias fiestas privadas en sus casas o locales alquilados para la ocasión

    En Nueva York existe además una curiosa costumbre, que se está convirtiendo en tradición. Quienes logran casarse en pleno San Valentín en el mirador del piso 80 del emblemático Empire State, tendrán entrada libre para siempre el día de su aniversario.

  5. Dinamarca

    Tirando de ingenio y sentido del humor. Así celebran los daneses el día de San Valentín. Niños y no tan niños escriben cartas burlonas y graciosas —gækkebreve—, siempre en verso. En lugar de firmar de una manera convencional, escriben tantos puntos como letras tenga su nombre. El destinatario tiene tres opotunidades para adivinar quién le ha enviado la misiva. Si no acierta, tendrá que regalar un huevo de Pascua a quien le ha dedicado tan originales versos. Si, por el contrario, lo adivina; será el remitente quien le regale el huevo.

    Esta tradición tiene su origen en una antigua costumbre alemana, que consistía en mandar cartas anudadas. La tradición se siguió en Dinamarca durante 200 años (del 1600 al 1800). El destinaatrio debía aflojar el nudo o resolver el acertijo que venía en la parte externa de la carta. A partir de 1800, se comercializó la costumbre y comenzaron a venderse cartas confeccionadas con papel especial con lazos de colores. Además, cada año, en Pascua, se publicaba un libro con los versos más ingeniosos.

  6. Croacia

    En Croacia, es usual regalar un «licitar» a la persona amada el día de San Valentín. Se trata de un bizcocho con forma de corazón pintado de vivos colores, versos de canciones populares o poemas y un espejo en el centro para que la persona que lo recibe se vea reflejada. En el pasado solían hacerse de pan de jengibre y miel.

    La costumbre data de la Edad Media y se convirtió en Patrimonio inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2010. Ese mismo año, Nina Jecic contó a la agencia de noticias Efe cómo se metió en el mundillo de los «licitar». Su trabajo como administrativa del Estado le aburría, se le hacía pesado y rutinario, así que lo dejó. Se dedicó a hacer este tradicionales dulces con otras tres trabajadoras que tiene a su cargo. Ahora, difruta de su trabajo, más creativo. «Todo lo que hacemos es comestible, ya que el "licitar" es una especie de pastel», explicaba. Su pasta se hace a mano con harina, agua, azúcar y una levadura especial en polvo. Quienes lo cocinan utilizan distintos moldes. En un trabajo laborioso que requiere tiempo, dedicación y, sobre todo, mucha paciencia. «Se necesitan al menos 10 días para hacer un "licitar". Cada uno es un objeto único», narraba Nina.

  7. Gran Bretaña

    Hay dos lugares en Gran Bretaña que destacan por su efusividad a la hora de festejar San Valentín: Norfolk y Gales. En el condado de Norfolk, al este del país, Jack Valentine —una especie de Papá Noel— llama a las puertas de las casas y, sin ser visto, deja dulces y regalos a los niños. Además el museo abre sus puertas para recibir a los visitantes que quieren conocer la historia Jack Valentine, siempre representada por actores vestidos de época. También relatan las historias y leyendas de amor que esconde el lugar desde el periodo victoriano, y hace juegos para que el público participe.

    En Gales, además de celebrarse San Valentín cada 14 de febrero, tienen su propia festividad: Santa Dwynwen, que se festeja el 25 de enero. Cuenta la leyenda que Dwynwen era una princesa que, tras comprobar cuánto se puede sufrir por amor, se ordenó monja y rezó para que el resto de amantes tuvieran más suerte que ella. La forma de conmemorar su triste historia no varía mucho con respecto a otras fiestas románticas: la gente envía cartas de amor a su pareja, cena a la luz de las velas o da paseos por playas semidesiertas.