Guillermo Navarro
Candidato en la ACdP

Alfonso Bullón de Mendoza: «Tenemos que relanzar la idea de la cultura católica»

Este catedrático de Historia Contemporánea es uno de los dos candidatos a presidir la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)

MadridActualizado:

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) elegirá a su nuevo presidente el próximo 21 de julio. Dos candidatos tienen posibilidades de suceder al cardenal Ángel Herrera Oria, el fundador y primer presidente de esta asociación de fieles, que cuenta con más de un siglo de historia.

Uno de esos dos candidatos es Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera, doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Bullón ha formado a varias generaciones de periodistas como catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad CEU San Pablo.

¿Qué retos tiene por delante la Asociación Católica de Propagandistas?

La ACdP se caracteriza por ser Iglesia en marcha desde el mismo momento de su fundación en 1908. En los últimos tiempos quizás hemos estado muy centrados en nuestras obras de carácter educativo y nos ha faltado más presencia en la vida social, cultural y política de nuestro país. Debemos tener una mayor presencia dentro de la vida pública.

¿Cuáles son las ideas principales de su programa?

Ángel Herrera dijo en una fecha muy temprana, en 1935, que si perdíamos la cultura estaríamos en trance de perder todo lo demás. Creo que el gran problema que tenemos hoy es que tenemos muy olvidado que la cultura española es una cultura que se asienta en el cristianismo. Es lo que Arnold Toynbee denominaba «la civilización cristiano-occidental». A veces no se percibe en el catolicismo todo lo que tiene de positivo, en todo lo que ha hecho por configurar la sociedad actual. Eso es algo que tenemos que retomar y reconquistar. Tenemos que relanzar la idea de la cultura católica.

Este año la asociación conmemora los 50 años del fallecimiento de Ángel Herrera Oria, ¿que rasgos de su figura son necesarios rescatar en la sociedad que vivimos hoy?

Creo que Herrera se caracterizaba por la santa audacia, por la capacidad de acometer obras de gran envergadura buscando cómo ser modernos. Hay una frase que dice que los propagandistas deben ser hombres del día, pero del día de mañana, hombres de futuro. Y para ello deben buscar los medios que tengan disponibles en cada momento. En la época de Herrera era fundamentalmente la prensa, ahora evidentemente es internet. Tenemos un mundo fascinante en el que tenemos que movernos conforme a las tecnologías de hoy. Los propagandistas siempre fueron muy avanzados en ese aspecto. La primera escuela que se crea en España de periodismo es la Escuela de Periodismo «El Debate» y la primera escuela oficial de periodismo de la Iglesia también estaba a cargo de los propagandistas.

Vuestra organización tiene una importante presencia en el campo educativo, ¿qué le parece la decisión del Gobierno de que la asignatura de Religión deje de contar para la nota media del curso?

Creo que es no ser consciente de lo que supone la Religión. Como decía antes nos movemos en una sociedad cristiano-occidental. ¿Qué significa eso? Que si una persona no tiene un conocimiento mínimo de la Religión católica podrá ir a una catedral, ver arte pero no se va a enterar de nada porque esos conceptos le serán ajenos. La Constitución además en su artículo 27.3 plantea que los hijos sean educados de acuerdo a la moral y la religión elegida por sus padres. Eso es algo que también hay que cuidar.

«No puede haber una asignatura de adoctrinamiento por parte del Gobierno que vaya en contra de las creencias de los padres»

El Gobierno además propone una asignatura de Valores Éticos y Cívicos, ¿teme que pueda volver a ocurrir lo que pasó con Educación para la Ciudadanía?

Está relacionado con lo que ya he dicho antes. No puede haber una asignatura de adoctrinamiento por parte del Gobierno que vaya en contra de las creencias de los padres porque vulneraría el artículo 27.3 de la Constitución española.

¿Cuál debe ser el rol de los católicos y qué espacios deberían ocupar frente a la ley de eutanasia que prepara el PSOE?

Claramente debemos tener una posición frontal. Si despenalizas la eutanasia envías un mensaje muy negativo a la sociedad porque le estás diciendo a esa persona que está en una situación problemática pero que tiene aguante para poder resistir que “es un inútil, que se puede quitar de en medio y que además la sociedad le estará agradecida”. Luego, a medida que va pasando el tiempo, lo que empieza con unos casos muy contados, llega el día en que te descuidas y te "eutanasian". Por lo tanto, abre una puerta muy peligrosa sobre todo en ese cambio de concepto sobre lo que debe ser una postura ante la vida. Tiene un elemento condicionante para que tú mismo pidas la eutanasia como salida para no ser una carga para la sociedad y para tu familia.

El portavoz de la Conferencia Episcopal decía hace unos días que «no se le puede pedir a la Iglesia que vaya encabezando la manifestación», que toca a los ciudadanos tomar conciencia de sus derechos y libertades...

Precisamente para eso es para lo que se crea la ACdP. En 1908, en una sociedad española que era muchísimo más católica, el nuncio Antonio Vico y el padre Ángel Ayala observan, sin embargo, que los católicos no se mueven dentro de la sociedad, que no hay una representación activa de los católicos cuando sufren cuestiones sociales y políticas. Eso es lo que lleva al padre Ayala a reunirse con un grupo de jóvenes y decir: “Vamos a ver qué quiere Dios, nuestro Señor, que salga de aquí”. Y lo que sale de allí son mítines de afirmación católica, el periódico «El Debate», que se convierte en un portavoz de las opiniones de los católicos en España. Fuimos muy activos desde el punto de vista de la prensa y desde el punto de vista social con la creación de sindicatos católicos, con la fundación de Cáritas, y desde el punto de vista político. Es muy curioso porque hemos sido activos también en muy diversas épocas y con muy diversas posturas. El caso más curioso fue en la II República, ya que había miembros de la ACdP en la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), los había en la comunión tradicionalista, en los monárquicos de la renovación española, en los nacionalistas vascos y también en los nacionalistas catalanes. Y curiosamente gente que estaba en partidos políticos distintos cuando tocaban temas que tenían que ver con la Doctrina Social de la Iglesia todos coincidían. Era su punto de coincidencia. Unos eran nacionalistas, otros no. Unos eran monárquicos, otros eran accidentalistas, pero cuando se entraba en temas de la Doctrina Social de la Iglesia todos estaban a una.

El Congreso Católicos y Vida Pública siempre ha sido uno de vuestros grandes referentes, ¿cómo ve usted este foro? ¿Cree que es necesario introducir algunos cambios?

Fui el primero en organizar ese congreso, el primer director del Congreso Católicos y Vida Pública. Lo conozco bastante bien y he ido viendo su evolución. Fue Alfonso Coronel de Palma (que entonces era el presidente de la ACdP) quien planteó que los católicos dialogábamos con todo el mundo, con los budistas, con los musulmanes, pero nunca dialogábamos entre nosotros y entonces me dijo: “mira a ver qué organizas” y organicé el I Congreso de Católicos y Vida Pública. ¿Qué buscábamos allí? Una de las características de la ACdP y que está en sus estatutos es la coordinación con todos los grupos católicos presentes en España. Y se trata de eso, que participen los representantes de todos los movimientos y realidades eclesiales para hablar con libertad y que puedan poner sus distintos puntos de vista sobre la mesa. ¿Qué se podría hacer ahora? En buena medida volver a tomar el entusiasmo original de hablar para hacer cosas en común. De todas esas reuniones tiene que salir una propuesta de acción.