Un grupo de personas en apoyo a la más reciente manifestación del Orgullo LGTB en Madrid
Un grupo de personas en apoyo a la más reciente manifestación del Orgullo LGTB en Madrid - Isabel B Permuy

La Federación LGTB cree discriminatoria la bandera del «orgullo heterosexual»

Jesús Generelo, presidente del colectivo gay, calificó como grave que se promueva desde Rusia la «exclusión» de los homosexuales

maolis castro
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La bandera del «orgullo heterosexual», presentada el pasado martes por el partido del primer minitro ruso Vladimir Putin (Rusia Unida), es considerada por el presidente de la Federación Estatal LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) en España, Jesús Generelo, como una forma de exclusión. «La Rusia de Putin aplica restricciones a los derechos de los homosexuales, y lo hace más desde el punto de vista nacionalista. Es grave que se toleren las faltas contra las personas gais, más que se promueva la exclusión desde el propio Estado. Me parece que esta bandera solo incita a la discriminación», indicó Generelo.

Según Andrei Lisovenko, representante de Rusia Unida, la bandera del «orgullo heterosexual» es una respuesta a la legalización de los matrimonios del mismo sexo. «Tenemos que advertir contra la fiebre gay aquí y apoyar los valores tradicionales en nuestro país», declaró al periódico The Moscow Times.

Para Generelo esta es una respuesta desde la «exclusión», porque no admite a las personas homosexuales. «La bandera arcoiris (utilizada internacionalmente por el movimiento LGTB) es incluyente, porque no se lleva por delante a nadie. Nosotros buscamos acercarnos a todos, promovemos que todos tengan derecho a formar una familia», explicó este activista.

«Una importante influencia»

El presidente de la Federación LGTB también consideró una «importante influencia» para los países occidentales que se haya aprobado, el pasado mes de junio, el matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos. «Es un gran avance para el respeto de los derechos de las personas gais, aunque España ya lo había legalizado una década atrás. Creo que están cayendo muchas barreras y es probable que algunos países copien este ejemplo. Sin embargo, esto también puede suponer un efecto contrario porque algunas naciones opuestas a la cultura occidental podrían hacerse más resistentes a estas iniciativas», indicó.