Cataluña prohibirá el «fracking»
Aspecto de una instalación en Pensilvania, donde el «fracking» se emplea desde hace años para extraer gas - AFP
MEDIO AMBIENTE

Cataluña prohibirá el «fracking»

Con ésta son ya cuatro las comunidades que han anunciado que no autorizarán las extracciones de gas por fractura hidráulica

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Cataluña se ha sumado al grupo de comunidades autónomas que dicen no al «fracking». Con ésta son ya cuatro las regiones que emprenden el camino para cerrar la puerta a la extracción de gas a gran profundidad por la técnica de fractura hidráulica.

El «fracking», cuya utilización ha desatado en España y en buena parte del mundo una viva polémica entre defensores y detractores, consiste en introducir en perforar el subsuelo hasta alcanzar la roca que encierra el gas y liberarlo inyectándole agua a alta presión. Quienes apoyan este método sostienen que permite explotar unas enormes reservas energéticas de gran valor y niegan que tenga perjuicios medioambientales. En cambio, los que se oponen a ella consideran que puede contaminar los acuíferos y generar movimientos sísmicos, entre otros inconvenientes para el entorno.

La primera comunidad en prohíbir el «fracking» fue Cantabria, donde el Parlamento regional aprobó una ley que impide el uso de esta técnica para extraer gases no convencionales. El Gobierno de La Rioja se ha sumado a esta corriente con un proyecto de ley que prohibirá la fractura hidráulica, mientras que en Navarra, una ley en ese mismo sentido a iniciativa de los socialistas ha recibido ya el visto bueno de la Comisión de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local del Parlamento foral.

A nivel nacional, el Congreso de los Diputados rechazó el pasado febrero una mociónde la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) que proponía prohibir en España el «fracking». Se opusieron a la iniciativa el PP, CiU y UPyD, mientras que PNV, FAC y UPN se abstuvieron y PSOE y el resto del Grupo Mixto se sumaron a los proponentes.

Modificaciones normativas en Cataluña

El consejero de Empresa y Empleo de la Generalitat, Felip Puig, afirmó el pasado martes en el Parlamento de Cataluña que el gobierno de esta comunidad «descarta el "fracking" como tecnología aplicable en el territorio catalán», y avanzó que llevará a cabo diversas modificaciones normativas para impedir que se utilice esta técnica en Cataluña, según informa Ep.

Según Puig, las únicas solicitudes actualmente abiertas están en manos del Ministerio de Industria, ya que afectan a municipios catalanes y aragoneses, y el gobierno catalán pedirá por carta al Ministerio que no autorice estas actividades, solicitadas por una sola empresa, «por lo menos las que afectan al territorio catalán», y ha avanzado que la Generalitat presentará un recurso si el Gobierno finalmente las autoriza.

La Generalitat exigirá, para disuadir del empleo del «fracking», una declaración de impacto ambiental y una autorización ambiental cuando una empresa pretenda emplear esta práctica para investigar la existencia de hidrocarburos en Cataluña.

Puig añadió como argumentos la escasez de estos recursos en Cataluña, el impacto ambiental y los costes que se derivarían de su exploración y posible explotación, la inexistencia de beneficios energéticos y los elevados costes ambientales y sociales que acarrearía. Según dijo, las únicas formaciones geológicas útiles están en los Pirineos, y su extensión, potencia y contenido de la materia orgánica son muy inferiores a los que garantizarían su viabilidad económica.

La industria defiende la exploración

La Plataforma Española sobre la Exploración y Desarrollo del Shale Gas, que agrupa a buena parte de al industria dedicada al «fracking» en nuestro país, sostiene en cambio que la perforación de pozos exploratorios es «la única vía para determinar el potencial de los recursos de gas no convencional». En un comunicado emitido ayer, la Plataforma señaló que a día de hoy, solo existen estimaciones de los recursos prospectivos en España, «basadas en análisis probabilísticos, asumiendo factores de riesgo y un rango de incertidumbre».

En el caso de Cataluña, señaló que «los datos existentes se remontan a la década de 1960 y 1970» y, «aunque los resultados son prometedores, la calidad y cantidad no son suficientes para poder valorar el potencial del gas no convencional».

Según estos representantes de la industria, «la experiencia norteamericana nos ha demostrado que cuando se cumplen las buenas prácticas y bajo una regulación estricta, el desarrollo del gas no convencional no tiene ni más riesgos ni más misterios que el desarrollo de otras industrias que nos rodean y a las que estamos habituados».

Además, recuerdan que «cuando se trata de protección del medio ambiente, conviene recordar que España y Europa cuentan con una de las legislaciones medioambientales más garantistas del mundo».

Asimismo, subrayan la «oportunidad económica» que suponen estas actuaciones. En Cataluña, apuntan, «las inversiones de una sola empresa durante la fase de exploración se sitúan en torno a los 60 millones de euros».