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First Dates Una comensal acusa a su pareja de «mujeriego» por su anterior cita en «First Dates»

Desde el comienzo quedó claro que Gitta y GQ no tenían absolutamente nada en común

CUATRO
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«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Rompió el hielo este martes Gitta, una salamanquesa de 20 años que estudia japonés en la universidad. A sus 20 años, dijo ser una chica «pesimista y aventurera. También soy muy infantil a veces». La joven le confesó a Sobera que llegaba en busca de un chico asiático, y el equipo de «First Dates» escuchó su petición. Al restaurante llegó GQ, un veterano del programa que había fracasado en su anterior experiencia. GQ, aunque nacido en Amsterdam, es de ascendencia asiática y vive en Madrid, donde estudia un máster de márketing deportivo.

El primer contacto entre ambos fue frío, sin demasiada pasión, por lo que ya se intuía que no se atraían. Empezaron a hablar y pronto Gitta cayó en la cuenta de que ya había visto a GQ en el programa. «No me gustó cuando lo vi en "First Dates"», reconoció ella en el confesionario, «no me gustó porque solo hablaba de sexo y eso significa que es muy mujeriego». A GQ lo que no le convencía es que veía a Gitta un poco rara: «Está obsesionada con la cultura asiática y con Japón».

Cuando ya hubo más confianza, ella le soltó que le había parecido demasiado mujeriego en su anterior cita en el programa. «Lo reconozco, soy mujeriego y me gusta ligar», replicó GQ, «pero sé distinguir cuándo estoy soltero y cuándo tengo una relación». Gitta no sabía si creérselo o no: «Una cosa es lo que diga y otra lo que haga...Ya se sabe que los hombres son infieles por naturaleza». Parecía que ya nada se podía hacer por remontar la cita: «Me parece inmadura», confesó GQ. Para rematar, él dijo que no le gustaban nada los animales mientras que ella dijo tratar a su perro «como a mi hermano, no como a una mascota». El desenlace fue el esperado: ninguno de los dos quiso tener una segunda cita con su pareja. GQ, por tanto, fracasaba por segunda vez en su intento de encontrar el amor ante las cámaras.