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Cuarto milenio El enigmático caso de Emanuela Orlandi, la única desaparecida en Ciudad del Vaticano

Orlandi desapareció en 1983 con solo quince años y desde entonces su paradero es un misterio

CUATRO
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Iker Jiménez quiso empezar su «Cuarto milenio» de esta semana con un homenaje a una de las grandes películas de la historia del cine. Se trata de «Los pájaros» de Alfred Hitchcock, una película en la que una bandada de pájaros atacan repetidamente a los habitantes de un pueblo. «Me acordé de una palabra: ornitofobia, el miedo a los pájaros», arrancó el presentador, «es algo perfectamente diagnosticado. Las personas con ornitofobia tienen temblor en las manos, se les dilatan las pupilas, hay sudoración y taquicardia...¿De dónde viene el miedo a los pájaros? Debe de estar inserta en nuestra mente desde la era primitiva».

Para hablar de la ornitofobia y, sobre todo, de los arrebatos de locura animal, Jiménez presentó al doctor Tomás Camacho. El presentador contó que Hitchcock había sido testigo de un acontecimiento muy similar al que muestra en «Los Pájaros». En Monterrey, donde el cineasta tenía una casa, se registró en 1961 un ataque bandadas de pájaros contra personas, animales y edificios. «Una de las teorías era que aquello se debió a que los animales se habían desorientado», explicó el doctor, «y tal vez que las explosiones de una base militar cercana fueron las responsables».

Aquello sucedió en 1961, y justo treinta años después sucedió lo mismo en el mismo sitio y aparecieron muertos centenares de pelícanos. Hasta varios años más tarde no se resolvió el enigma de estos ataques espontáneos. Al final, los investigadores relacionaron estos sucesos con una intoxicación sucedida unos años antes, cuando cientos de personas enfermeron por comer unos mejillones. «Se descubrió que en la zona había un tipo de alga que producía una toxina, y los animales aparecían muertos porque produce muchos daños neurológicos», expuso el médico, «esa toxina, el ácido domoico, afecta sobre a dos sitios: hipocampo, que es donde está la memoria reciente y memoria espacial; y a la amígdala, que es donde está la violencia, y por eso los animales se vuelven muy agresivos».

Tal y como contó Jiménez, hubo cientos de personas que después de ver la película de «Los Pájaros» se hicieron conscientes del trastorno que padecían. «Pero antes, hace milesde años, ¿cómo verían esos ataques nuestros antepasados? Seguro que creían que esa locura de los animales era una maldición», reflexionó el presentador.

Desaparición en el Vaticano

Acto seguido Carmen Porter, también presentadora de «Cuarto milenio», recibió a la periodista Concha Calleja para hablar sobre la desaparición de Emanuela Orlandi, la única persona desaparecida en Ciudad del Vaticano. «Este es un misterio del que al Vaticano no le gusta hablar», detalló la entrevistadora. La invitada lleva años investigando la desaparición y se ha entrevistado varias veces con la familia de la niña.

Orlandi desapareció en 1983 a los quince años cuando volvía a su casa desde su escuela. Las últimas personas que la vieron declararon que estaba hablando con un hombre que le había ofrecido trabajar en un desfile de moda. Más de treinta años después del suceso, y sin que ninguna de las investigaciones haya llegado a ningún sitio, el caso volvió a saltar a la actualidad este verano. La policía recibió un anónimo que le invitaba a buscar «donde mira el ángel», en referencia a un pequeño cementerio medieval. El Vaticano accedió a abrir esas tumbas, y lo que allí encontraron fue un pequeño habitáculo del que se desconocía su existencia, pero no había restos humanos.

«Casi todos los testigos son incongruentes. Hay un maremágnum de interrogatorios de los que no se saca nada en claro», explicó Calleja. El caso es más delicado de lo que parece a primera vista, puesto que el padre de la niña era un alto funcionario del Vaticano muy próximo a Juan Pablo II. Eso dio lugar a todo tipo de hipótesis que contemplaban la venganza por motivos políticos o financieros e incluso la implicación de la mafia en la desaparición.

Al poco de que la niña desapareciese, la policía recibió una llamada de unos individuos que decían tener secuestrada a Orlandi y que solo la liberarían a cambio de la liberación de Ali Agca, el turco que intentó asesinar a Juan Pablo II en 1983. Sin embargo, los interlocutores no demostraron tener a Orlandi en su poder y la hipótesis fue descartada.

«Todavía no se sabe quién la pudo secuestrar ni por qué motivo», contó Concha Calleja. La investigación no hace más que dar palos de ciego sin conseguir pistas conluyentes. De hecho, la exhumación e este verano no era la primera que se hacía para buscar a la niña. En 2012 se abrió la tumba de Enrico de Pedis, un poderoso capo mafioso, después de que un anónimo animase a los policías a buscar allí. No se encontró nada.

Concha Calleja transmitió que «la abogada de la familia piensa que en el Vaticano se sabe lo que pasó con ella, y que Juan Pablo II murió sabiendo lo que había ocurrido». Para la periodista, la hipótesis más probable es la que sugiere que el secuestro estuviese relacionado con «temas financieros, pues su padre estaba relacionado con el Banco Ambrosio y querían secuestrar a alguien del Vaticano para vengarse por algo».