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Los secretos del éxito de «Juego de Tronos», según los guionistas españoles

Ocho creadores explican a ABC por qué la ficción ha enganchado a millones de personas

«Juego de Tronos»
«Juego de Tronos» - HBO
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Siete temporadas emitidas en 207 países, 47 premios Emmy y 132 nominaciones, siete opciones de alzarse con un Globo de Oro, un presupuesto para los episodios finales de 13,25 millones por entrega y un equipo de 2.000 técnicos e intérpretes y 12.000 figurantes solo en Irlanda del Norte, su principal base de operaciones, aunque también han viajado a Marruecos, Malta, España, Croacia, Islandia, Estados Unidos, Canadá y Escocia. Son solo algunas de las cifras que maneja «Juego de tronos», la mayor superproducción televisiva de nuestro tiempo, que en la madrugada del domingo al lunes (3.00 horas en HBO España y Movistar+) emitirá el primero de sus seis episodios finales.

Poco ha desvelado HBO, que ha mantenido la producción de su franquicia más exitosa en el más absoluto secretismo. Pero las cifras, por sí solas, no sirven para explicar la devoción que ha logrado generar en millones de personas (32 solo en EE.UU.) el universo creado por George R. R. Martin.

«Como el fútbol, ambos son fenómenos de masas. Cada encuentro genera grandes expectativas (el ¡derbi! ¡la liga en juego! ¡la vuelta de Arya Stark!). Nunca sabes quién puede ser el protagonista (¿Será el partido de Messi? ¿la temporada de Daenerys?), pasan minutos y minutos sin pasar absolutamente nada, venga a pasear por un desierto, a pasarse la pelota en el centro del campo… y de repente, cuando nos juramos que no vamos a volver a perder 90 minutos, una combinación fantástica, un giro inesperado en la trama, y gol», describe el guionista Alberto Macías («Cuéntame», «Brigada Costa del Sol», «El hombre de tu vida»), quien reconoce que, pese a no ser un gran consumidor de ficción seriada, se ha visto atrapado en las batallas de los Stark, los Lannister y los Targaryen, entre otras casas.

«Muchos la acusan de popular porque gusta a todos, y dicen que es para el populacho. Pues a mí me gusta ser populacho», bromea Iván Escobar («Vis a vis», «El Barco», «Express»), enganchado a esta mezcla de «violencia, sexo, sentimiento, traición y época». Un cóctel al que Natxo López («Caronte», «Perdida», «Allí abajo»), que llegó a este mundo fantástico cuando su hermano le recomendó las novelas de Martin, añade «épica, aventura, política, fantasía, guerra y conflictos familiares».

Un mundo propio

Aunque los guionistas españoles coinciden en que el brutal despliegue de producción y un buen casting han hecho ganar millones de adeptos, la mayoría de los creadores destacan la potencia de su historia. «No es solo eso, sino que ha generado un universo, como “El Señor de los anillos” o “Matrix”», apunta Escobar. «Tiene un gran número de tramas que van encajando, como un puzle enorme al que hay que echarle algo de paciencia, pero que te acaba compensando», plantea Alba Lucío («La otra mirada», «Chiringuito de Pepe»).

Muchos ven ecos de los grandes clásicos. «Su carácter bíblico crea fieles. Engancha por su tirón sexual, espiritual, transgresor y redentor. Como la Biblia. Hay mucha historia sagrada, con gotas del mundo griego y conexiones artúricas», plantea Joaquín Oristrell, quien maneja el destino de los Alcántara en «Cuéntame». «Hay quien dice que si Shakespeare escribiera hoy se dedicaría a las series, y seguro que se interesaría por “Juego de Tronos”, porque maneja esos grandes temas: rabia, violencia, egoísmo, venganza…», reflexiona Escobar.

«La narración de George R.R. Martin es una mezcla perfecta del género fantástico con el pseudo-histórico. Hay ecos de la Edad Media y Moderna europeas evidentes», reconoce Javier Olivares, padre de «El Ministerio del Tiempo» e «Isabel», que abandonó «Juego de tronos» en la cuarta temporada por una sensación de «dispersión» y un «exceso de morbo, más en la maldad de algunos personajes que en el ámbito sexual». «Conecta íntimamente con Tolkien, en el sentido de que es una obra que por su temática podría parecer destinada a un público juvenil, pero está narrada para adultos, sin escamotear en violencia, sexo, conflictos complejos y oscuros, y con un poso reflexivo y algo shakesperiano sobre la condición humana y sus miserias», añade López.

Mujeres por el trono

Lo que atrapa, coinciden los expertos del guión, son los personajes y sus relaciones. «Algunos van resultando más complejos según avanza la trama. A mí me encanta la temporada en la que vemos sufrir a Cersei Lanister por el acoso moral del Gorrión Supremo. Me llega a caer hasta bien, lo cual tiene mérito. Y, sin duda, el personaje de Tyrion, un inmoral con sentimientos», confiesa Manuel Ríos («Compañeros», «Sin identidad», «Rescatando a Sara»). Tyrion, Jamie o Sansa, señalan, también han resultado más complejos de lo que parecía en un principio.

Alba Lucío destaca el protagonismo que han ido conquistando las mujeres. «Además de escribir a una antagonista que es historia de la televisión, han ido dejando atrás las primeras temporadas, en las que las mujeres estaban a merced de los personajes masculinos (Daenerys enamorándose de Drogo, algo que siempre me chirrió, ¿de verdad te enamoras de quien te viola?) o protagonizaban tramas poco interesantes, para traernos a un escenario en el que ellas han adquirido tanto poder como ellos. Las mismas posibilidades tienen ahora de acceder al trono Daenerys que Jon, Sansa que Bran, Tyrion que Cersei. Me pregunto si esa siempre fue la idea o si los guionistas, astutos, han ido adaptando la escritura a los tiempos», reflexiona.

En cuanto a los recursos narrativos empleados por David Benioff y D. B. Weiss, Tirso Calero («Servir y proteger») destaca «no saber quién será el próximo en morir y lo impredecible de los finales». Habrá que ver si, en las seis horas que quedan, logran volver a dejar boquiabierto al público con el futuro dueño del Trono de Hierro.