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Friends y Urgencias cumplen 25 años: de cómo se vivió en los noventa a descubrir cómo han envejecido

A España llegaron un poco más tarde de su estreno en la NBC: «Friends» la estrenó Canal Plus y «Urgencias», TVE

Julianna Margulies y George Clooney en la tercera temporada de Urgencias
Julianna Margulies y George Clooney en la tercera temporada de Urgencias
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Cuando todavía veíamos la televisión

Las series no son mejores ahora. Sólo hay más y es más fácil verlas. Quizá «Urgencias» sea superior a «Friends», si se las puede comparar, pero ambas son ejemplos perfectos de la televisión que no necesita cables o plataformas. Se basta con una network tradicional, en ambos casos la NBC en su época más dorada. La cadena no se quiso arriesgar con «Urgencias» cuando se la presentaron, pero el éxito de «Parque Jurásico» fue definitivo para hacer caso a Michael Chrichton, autor de ambas. Un drama y una sitcom. Ambas estrenadas en 1994. En España, no. «Urgencias» llegó en el 96 y «Friends», en el 97. La primera en TVE. La segunda, en Canal + en abierto. Lo mejor que nos trajo la televisión privada fueron esas series de Canal+ en abierto. «Friends», «Seinfeld», «Sigue soñando», «Frasier», «Mi so call life», «Puente de Brooklyn»… ¿Qué habría sido de nosotros sin esa ventana abierta de Canal Plus? Y toda la vida sin TVE.

«Urgencias», aunque la maltratara, ha sido quizás la gran última serie, junto a «El ala oeste», «A dos metros bajo tierra» (y sí, «Las chicas Gilmore») emitida por la cadena pública. Una serie médica no era algo nuevo, pero «Urgencias» lo fue. Las cámaras se movían, la gente corría por los pasillos, los alumnos habían superado al maestro Bochco de «Canción triste de Hill Street». Frenesí, realidad, operaciones que parecían de verdad, muchísimos personajes, muchas tramas. Un ritmo narrativo endiablado, que Michael Crichton dice que le vino de su experiencia en una sala de urgencias cuando estudiaba medicina. Spielberg producía. John Wells era el showrunner. El piloto y el último capítulo los dirigió Rod Holcomb. Cámara en mano siguiendo a los médicos, tomas largas…. Cuando dejaron dirigir a Tarantino hizo un plano secuencia de caerse. También hicieron un capítulo en directo.

Cualquiera que viera series conocía a George Clooney como el novio policía de Sela Ward en «Hermanas», pero fue en «Urgencias» donde se hizo estrella. Julianna Margulies (la enfermera Carol Hathaway) se había tomado una sobredosis el primer capítulo por culpa del pediatra guapo. Desde el principio hubo personajes odiosos, como el médico interpretado por Eriq LaSalle. Más tarde llegarían Laura Innes. Coja antes que House y quien más tiempo estuvo en la serie. O Paul McCrane, el doctor Romano. Nos alegramos mucho cuando el helicóptero le cortó el brazo. También hubo actores con menos carisma que una acelga (caso de Anthony Edwards, el doctor Greene) y actrices que como Margulies triunfaron después. Ahí están Linda Cardellini o Maura Tierney (qué gran madre chiflada hacía Sally Field).

«Friends» era un retrato de la vida en Nueva York de tres chicos y tres chicas demasiado idílico (ese pisazo en el Village). Creada por Martha Kaufmann y David Crane («Sigue soñando») y dirigido de vez en cuando por James Burrow no podía ir mal. De hecho sus guiones eran bastante complejos pese a la apariencia. Ser joven (la generación X), trabajar, buscar novio o novia, liarse entre ellos, reírse, utilizar el sarcasmo (sobre todo Chandler). Todos recordamos que Ross y Rachel se estaban tomando un descanso, que Mónica era una maniática de la limpieza o que antes era gorda. Que Phoebe cantaba «Gato apestoso» o tenía hijos altruistamente para su hermano. Y a Gary Oldman escupiendo a Joey; la voz de Janice, la novia de Chandler; el hijo de Ross (los gemelos Sprouse) y los padres de Chandler (Morgan Fairchild y Kathleen Turner, como transexual). 236 capítulos que se pueden ver ahora sin problema. 331 tiene de «Urgencias». Y no sé, quizá había que haberla visto en su día.

Por Rosa Belmonte.

Lo moderno ya existía en los noventa

El elenco de Friends, en una imagen publicitaria
El elenco de Friends, en una imagen publicitaria

Antes de convertirnos en nuestros propios programadores, la televisión generalista ya ofrecía series como «Urgencias» y «Friends» que merecen un viaje en el tiempo incluso en la época de superhéroes y las series épicas plagadas de efectos especiales, como «Juego de tronos».

Ver «Urgencias» hoy tiene el morbo de ver a unos jovencísimos George Clooney y Julianne Margulies, entre otras estrellas (algo así como el 25 year’s challengue de los famosos en Instagram). Pero en cuanto suena la música de cabecera, te olvidas de las caras conocidas. Porque «Urgencias» sigue atrapando. No envejece, es una serie rabiosamente moderna. Si no tuviera más de 300 capítulos, sería un estupendo maratón estival. En el piloto, que por su duración podría incluso hacer enloquecer a un guionista español, hay varias tramas (también románticas, claro, e incluso sociales) y un muestrario amplísimo de todos los casos que puede haber en una serie médica: grandes catástrofes, partos, muertes, y recuperaciones inesperadas que se suceden a un ritmo envidiable. Además, los médicos hablaban en su jerga. No parecía preocuparles demasiado que el espectador no acabase de entender todo. Pero entonces la atención del espectador no se repartía en tantas pantallas. Inventaron las conversaciones en los pasillos que luego se convirtieron en las piropeadas intrigas de «El ala oeste de la Casa Blanca».

Ya habían inventado esto de los genios médicos con mal humor, que luego David Shore llevó a su máximo exponente en «House». Repitió el éxito el con otro médico distinto hace apenas dos temporadas en «The good doctor». «Anatomía de Grey», la única serie médica que supera a «Urgencias» en duración, decidió estirar el filón emocional de las relaciones entre el personal médico.

En España, tuvimos años después «Hospital Central», donde muchos buscaban parecidos con «Urgencias». Ellos no se atrevieron a hacer un episodio en directo, como los referentes americanos.

Sorprendentemente (habrá que esperar a la plataforma de la NBC), «Urgencias» no se puede ver en ninguna televisión de pago digital en España. En cambio, plataformas como Netflix se pelean por la custodia de otra jovencita, «Friends». Tal y como publicó «The New York Times», el gigante del streaming estadounidense llegó a desembolsar cien millones de dólares (unos 90 millones de euros) a Warner para conservar la serie hasta 2020.

Esta comedia sobre el paso a la vida adulta (amoríos incluidos, claro) de un grupo de amigos, Rachel (Jennifer Aniston), Monica (Courteney Cox), Phoebe (Lisa Kudrow), Ross (David Schwimmer), Chandler (Matthew Perry) y Joey (Matt Leblanc), fue también la serie de sueldos récord. Los protagonistas llegaron a ganar un millón de euros por episodio, cifra que solo ha igualado otra veterana comedia también basada en un grupo de amigos, en este caso los científicos frikis y entrañables de «The Big Bang Theory».

«Friends» sentó las bases de la comedia coral (desde «Will y Grace» hasta «Cómo conocí a vuestra madre»), donde todos los personajes eran igual de importantes, y llevó hasta el extremo la tensión sexual resuelta y enredada una y otra vez. Diez temporadas tardaron Ross y Rachel en conseguir su final feliz. Aunque algunos protagonistas nos puedan parecer hoy ligeramente estereotipados (incluso machistas, protestaron algunos), las aspiraciones y relaciones de estos veinteañeros de la ideados por David Crane y Marta Kauffman siguen entreteniendo.

Su vida transcurre entre su apartamento de Nueva York y la cafetería Central Perk, que se han convertido en iconos para cualquier seriéfilo. La segunda incluso abrió realmente durante un tiempo. En plena era de la nostalgia, hay camisetas, exposiciones y mil cachivaches de «Friends». Yo voy a pedir que, aprovechando el aniversario, hagan también camisetas de «Urgencias».

Por Helena Cortés.