ES NOTICIA EN ABC

Crítica de «Casi imposible»: Otro lío embarazoso

Podría parecer una fantasía machista pero es otra cosa

Seth Rogen y Charlize Theron en «Casi imposible»
Seth Rogen y Charlize Theron en «Casi imposible»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Seth Rogen es un «running gag» de la comedia americana contemporánea, como será inútil explicar a los que le conocen. Y es que parece que le conocemos, pues Rogen es como el ideal de la vieja política de los autores: siempre fiel a sí mismo. Parece hacer siempre de él mismo, o un primo cercano, ese primo con el que te embarcas en parrandas que acaban en «Tijuana» o, traduciendo, en un puticlub de carretera bastante secundaria. En las entrevistas televisivas que sus fans cuelgan en Youtube, Seth es el mismo porrero empedernido gamberro de risotada fácil que trasluce en sus películas. Ello no habla mucho de su talento como actor para crear personajes (en eso es como Chiquito y tantos otros cómicos); pero sí de la empatía/antipatía irresistible que despierta su persona pública, en todo igual a la privada.

El juego de antagonistas de esta película es el mismo que protagonizaba en «Lío embarazoso». Un adulto con pinta de sintecho seduce a una mujer por encima de él en la escala social, además de mucho más pulcra. Podría parecer una fantasía machista pero es otra cosa: Rogen piensa que una mujer no te juzga por tu aspecto, olor y puntualidad, sino por esa peterpanesca negativa a hacerse adulto que le hace recordar a la niña que aún lleva dentro. O algo así: nada menos verosimil que el priapismo de las películas de nuestro antaño admirado W. Allen.

Lo que marca la diferencia es que aquí la superwoman que vuelve a divertirse es Charlize Theron, quien consigue darle el tono adecuado, más cercano a Michelle Obama que a una miope integral amante de osos amorosos (pero decididamente hetero) como nuestro inefable Seth Rogen.