Dionaea muscipula
Dionaea muscipula - ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PLANTAS CARNÍVORAS

Las plantas carnívoras usan las matemáticas para cazar

La venus atrapa moscas es capaz de contar cuántas veces han sido tocados sus pelos sensores por un insecto para decidir si le compensa atraparlo y digerirlo

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Las plantas carnívoras necesitan incorporar insectos o arañas en sus dietas cuando escasean los nutrientes del suelo. Sin embargo, cerrar el órgano de captura alrededor de sus presas conlleva un gasto de energía muy alto y, por eso, tienen que decidir si les merece la pena hacerlo. Así lo explica Roberto Solano, investigador del Centro Nacional de Biotecnología-CSIC.

Solano y su equipo han calculado cómo la Dionaea muscipula o venus atrapamoscas consigue evaluar el coste-beneficio de su caza y asegurar que sale ganando. Esta planta carnívora cuenta con la ayuda de pelos sensores en la superficie de las hojas de captura para detectar a sus presas. Según los autores, la venus atrapamoscas es capaz de contar cuántas veces estos pelos han sido tocados por el insecto para determinar sí es conveniente atraparlo y digerirlo.

«Un primer contacto con el pelo sensor no es suficiente para cerrar la trampa (podría ser una falsa alarma), pero sirve para ponerse alerta», matiza Solano. «Un segundo contacto en menos de 30 segundos, y el órgano de captura se cerrará sobre su presa».

Mientras intenta escapar, el insecto vuelve a tocar repetidamente el pelo sensor. Esto provoca el cierre hermético de la trampa que forma lo que los autores denominan «estómago verde».

«Tras el segundo contacto se empieza a liberar jasmonato, una hormona que producen muchas plantas en respuesta al tacto», continúa Solano. El jasmonato estimula la producción de enzimas para digerir a la presa y, al mismo tiempo, se comienzan a expresar transportadores para captar los nutrientes derivados de la digestión.

A partir de este punto, cuantos más contactos se produzcan, más enzimas digestivas se liberarán.