La reducción de emisiones «podría suponer la pérdida de 12.000 empleos en el sector vinculados a los motores de combustión»

No obstante, «una mayor electrificación en el sector del transporte supondrá la oportunidad de creación de empleo, 23.000 puestos directos, en base a la eletrificación»

MadridActualizado:

La electrificación del transporte por carretera supone un cambio tecnológico sin precedentes en el sector de la automoción. Un sector que durante décadas ha sido uno de los grandes impulsores de la economía europea y que con la llegada del coche eléctrico está comenzando a vivir un cambio de paradigma al que se tendrá que adaptar.

Una aceleración «que ya es una realidad que requiere un desarrollo en paralelo de las infraestructuras de recarga». Así se pronunció el comisario de Acción por el Clima y Energía de la Comisión Europea, Miguel Arias Cañete, durante el IV Foro Nissan de Movilidad Sostenible celebrado en el Wanda Metropolitano. «En España tenemos 1.754 puntos de recarga públicos y para alcanzar el objetivo de la reducción de emisiones del 30% deberíamos disponer de 220.000 puntos públicos de recarga, solo en España».

Pero esa reducción del 30% de las emisiones de cara al año 2030, según ha calculado la Comisión Europea y apoyó el Parlamento Europeo, implicaría, tal y como indicó Cañete, que «se perderán 12.000 empleos en el sector del transporte vinculados a los motores de combustión». Una cifra alarmante que, no obstante, y bajo este contexto, «la Unión Europea ha puesto en marcha una legislación ambiciosa de reducción de emisiones de CO2 que debe conducir a una mayor electrificación en el sector del transporte». Por lo tanto, «esto supondrá la oportunidad de creación de empleo en base a la eletrificación, aunque requerirá que haya adaptaciones en la industria del automóvil y energética», concluyó Cañete.

Es decir, la electrificación del sector del transporte para el año 2030 supondría finalmente la creación de «23.000 puestos directosde trabajo, además de lo que influirá, entre otros ejemplos, el carsharing (coche compartido) y el vehicle to grid de Nissan (intercambio de energía)». Lo que supone que, aunque se pierdan empleos por los motores de combustión o la futura reducción de emisiones, los vehículos electrificados serán una oportunidad de «recuperar esa cifra e incluso de incrementarla», detalló Marco Toro, consejero y director General de Nissan Iberia. Asimismo, el impacto en el PIB español sería de 3.200 millones de euros.

Asimismo, Cañete ha recordado que «cambiando el parque automovilístico por modelos electrificados no se soluciona el problema ya que también es necesario que la electricidad proceda de fuentes renovables, es decir, limpias». El objetivo, por lo tanto, sería de que el «80% proceda en su totalidad de fuentes renovables, y entre un 12% y un 14% de generación nuclear, además de terminar utilizando los gases renovables para la cifra final», aclara.

Ampliar las ventas

El comisario de Acción por el Clima y Energía de la Comisión Europea también ha destacado que «nuestro país tendría que ampliar notablemente sus ventas de eléctricos e híbridos enchufables. Así, los primeros deberían incrementar sus matriculaciones de las 4.000 de 2017 a 45.000 en 2030, mientras que el parque tendría que alcanzar unas dimensiones de 280.000, frente a los 10.000 actuales». Por su parte, «los híbridos enchufables deberían aumentar de un mercado de 3.500 coches a 284.000 y una flota de dos millones, frente a los 7.000 actuales», añadió.