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Drogas, velocidad, móvil y cinturón de seguridad: asignaturas pendientes para 2018

Desde la Fundación Mapfre han hecho balance negativo de la siniestralidad en 2017, detallan que siguen «sin mejorar todo lo que deberíamos» y recomiendan máxima prudencia a la hora de coger el coche estas fiestas

MadridActualizado:

El exceso de velocidad, el hecho de no usar cinturón de seguridad, el uso del móvil al volante y el reciente, pero no menos grave, consumo de drogas antes de cocher el coche, son cuatro infracciones muy comunes en nuestras carreteras y que los agentes de la Guardia Civil de Tráfico detectan casi a diario. Estas todavía son asignaturas pendientes de cara a un nuevo año que comienza en pocos días: el 2018.

Desde la Fundación Mapfre han hecho balance negativo de la siniestralidad en 2017 y recomiendan máxima prudencia a la hora de coger el coche estas fiestas. «Seguimos sin mejorar todo lo que deberíamos y estamos especialmente preocupados por un incremento del riesgo innecesario, motivado, entre otros, por factores como el consumo de drogas, el exceso de velocidad, el uso del teléfono móvil, la insuficiente utilización del cinturón de seguridad y la imprudencia con los ciclistas en la vía», detalla Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Mapfre.

«Las cifras no son buenas y no pueden serlo cuando de nuevo vamos a rondar los 1.800 fallecidos al año, lo que implica que se produzcan 150 siniestros al mes, 35 a la semana y 5 al día. Por si fuera poco, a mediados de diciembre se incrementó un 4% el número de fallecidos y la tendencia en el número de accidentes en zona urbana tampoco se prevé positiva», añade.

¿Qué podemos hacer para evitarlo? Monclús subraya que, para empezar, «debemos tomarnos la seguridad vial mucho más en serio y seguir trabajando con más empeño que nunca». En este sentido, propone ciertas medidas, dirigidas a invertir la tendencia alcista de la siniestralidad. Entre ellas, destaca la de abrocharse el cinturón de seguridad, muy especialmente cuando se viaja en autobús, medida que, a juicio de Fundación Mapfre, contribuiría a reducir a la mitad el riesgo de lesiones graves y mortales de sus ocupantes. Actualmente, según un informe realizado por dicha entidad, sólo 2 de cada 10 usuarios que utiliza este modo de transporte, el más seguro cuando hablamos de movilidad por carretera, lo usa.

También hay que poner especial énfasis en la velocidad. En esta línea, la Fundación hace hincapié en que es necesario seguir promoviendo las zonas 30 y zonas 20 dentro de las ciudades, donde la velocidad máxima para los vehículos motorizados es de 30 y 20 kilómetros a la hora, sobre todo en áreas con alta presencia de usuarios vulnerables, como peatones, ciclistas, niños y personas mayores. «Diez kilómetros por hora suponen la diferencia entre frenar con seguridad o producir daños irreparables a un peatón o un ciclista», asegura Jesús Monclús, quien ha coordinado una investigación realizada por la Fundación y Cesvimap, que indica que si no hubiera excesos de velocidad, la siniestralidad se reduciría en un 20% en nuestro país, «nada menos que alrededor de 360 fallecidos menos al año».

La entidad considera, además, que a mayor presencia de las fuerzas de seguridad en las carreteras, también habría menos accidentes. De hecho, un trabajo publicado recientemente señala que un incremento del 10% de los agentes de tráfico reduciría los accidentes en un 5%, es decir 90 fallecidos menos al año.

Futuros desafíos

Entre los retos que plantea Fundación Mapfre para 2018 se encuentran aquellos relacionados con la seguridad vial en el trabajo, en primer lugar para intentar reducir la presión que sufren algunos colectivos a la hora de cumplir horarios, así como para sensibilizar a los trabajadores para prevenir infracciones, no conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas, no utilizar el teléfono móvil al volante (detrás de 1 de cada 3 accidentes mortales), y adquirir, en la medida de lo posible, flotas de vehículos con el máximo número de sistemas de seguridad activa y pasiva.

La seguridad en los desplazamientos también debería llegar a colectivos vulnerables como las personas con huesos de cristal, una enfermedad rara que afecta cerca de 4.500 personas en España, quienes, a juicio de Fundación, todavía no disponen de sillitas especiales u otros sistemas de retención para viajar de forma segura en el vehículo.